El Ministerio de Ambiente acaba de dar un paso trascendente para la creación de la proyectada área protegida Islas del Queguay, que se convertiría en la segunda en territorio de Paysandú.
En esta fase del proceso, se publica el documento en el que se propone y justifica el ingreso de las Islas del Queguay al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP), con el correspondiente proyecto de selección y delimitación del área, y se abre una etapa de puesta de manifiesto para la recepción de consultas y apreciaciones, para lo que se dispone de tiempo hasta el próximo 14 de diciembre, cuando se cumpla el plazo de 60 días estipulado. Posteriormente a ese plazo se llevará a cabo una audiencia pública, dentro de los siguientes 30 días. Además de la versión digital, que se puede descargar desde la página a la que refiere el código QR, el documento se encuentra disponible para ser consultado en forma física en la oficina de la Dirección Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (Dinabise), en calle Juncal 1385, piso 5, en Montevideo. Los comentarios y apreciaciones se reciben a través del correo electrónico: participacion.snap@ambiente.gub.uy.
UBICACIÓN
“El área propuesta se localiza al este del departamento de Paysandú, en la zona donde desemboca el río Queguay”, en el Uruguay, y abarca tanto islas fiscales como privadas. Refiere el documento que se localiza al oeste, aproximadamente a unos 87 kilómetros del área Montes del Queguay, “una de las mayores masas boscosas naturales del territorio uruguayo”, destaca.
Formalmente el área propuesta abarca las islas fiscales Queguay Grande, Queguay Chica, San Miguel, San Francisco (privada), Sombrerito, Melliza de Adentro y Melliza de Afuera) y la isla Almirón, una de las dos situadas frente a la localidad de Casa Blanca. La otra es Almerías, que no está involucrada en el proyecto. Conforma también el área proyectada “el espejo de agua del río Uruguay que rodea a las islas y una porción de la costa Este del río Uruguay”, que involucra ecosistemas naturales de bosques y humedales.
La superficie total del área protegida corresponde a 8.224 ha, de las cuales corresponden 2.522 a territorio insular, 2.833 de superficie acuática, y otras 2.869 ha en territorio terrestre.

PROYECTO
El proyecto presentado por el Ministerio de Ambiente no abarca en su superficie terrestre los predios de la costa comprendida entre el río Queguay y el arroyo San Francisco, que sí formaban parte de la iniciativa que presentaron Gensa y Paysandú nuestro el 5 de junio de 2018. Es en esta zona en la que se proyecta instalar la planta de fabricación de combustibles sintéticos de la empresa HIF y otros emprendimientos vinculados, cuya recategorización ha solicitado recientemente la Intendencia de Paysandú. A propósito, en el marco del proceso de recategorización, el biólogo Diego Varela, uno de los expertos que participó en la redacción del proyecto de área protegida, hizo llegar a los técnicos del Ministerio sus comentarios respecto a los documentos que presentó la empresa, en los que dijo haber hallado “muchos aspectos preocupantes. Aparte de múltiples impactos de dudosa mitigación que sería imposible detallar ahora”. En ese sentido expresó que por el retiro de la vegetación de al menos 180 hectáreas “van a dejar al descubierto y posteriormente remover los suelos correspondientes (de otro modo no sé cómo van a cimentar las edificaciones que piensan instalar)”. Esto dejaría como consecuencia que “el supuesto balance neutro de carbono de la empresa se va al diablo por la oxidación de los suelos” y que “quedarán sedimentos expuestos a los eventos meteorológicos por un tiempo indeterminado, pero que dado el tamaño de las obras será prolongado”, lo que originaría arrastre de sedimentos “hacia las zonas más declives, es decir, hacia la zona que supuestamente pretenden preservar, y lo que es peor hacia el río. Si las lluvias fuesen torrenciales la magnitud de los impactos podría ser catastrófica”. También planteó reparos respecto a la superficie que se va a impermeabilizar y por la alteración de la hidrología local, “en el mejor de los casos de resultados impredecibles”. Finalmente agrega que “los predios en cuestión merecen preservación no solamente como zona de amortiguación del área núcleo del área protegida, sino también por sí mismos, en tanto que contienen parte del relicto de bosque fluvial del río Uruguay más extenso de la costa uruguaya. Relicto que propone recortar la empresa mediante tala de al menos 75 hectáreas”.
PERO NO IMPOSIBLE
En abril de este año, en una entrevista con EL TELEGRAFO, el director nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos del Ministerio de Ambiente, Gerardo Evia, había indicado que la posibilidad de concretar en este período la incorporación del área Islas del Queguay era “difícil, pero no imposible”, dado que la falta de recursos no había permitido avanzar en el expediente.
“La respuesta corta es que no es imposible, porque podría ocurrir que se destrabara y en los papeles se firmara. El tema es qué pasa después. Estoy tratando de que la gente, los equipos técnicos, terminen de hacer lo que tienen que hacer, que son los planes de manejo de las diecisiete áreas que hoy integran el sistema, muchas de las cuales aún no lo tienen aprobado”, indicaba entonces el jerarca.


