Buenos Aires (Por Horacio R. Brum).- El lunes 23 de setiembre el presidente argentino Javier Milei dio un martillazo a la campana que inicia las operaciones de la Bolsa de Nueva York, a donde llegó a pedir las inversiones necesarias para que su programa económico no vuele por los aires. El jueves 26, la realidad nacional dio un martillazo a las ilusiones de Milei de estar creando una “nueva Argentina”, al publicar el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) las cifras de la pobreza para el primer semestre de 2024. Según el Indec, casi el 53% de los argentinos son pobres y dentro de ese porcentaje 5.379.588 personas (más de una vez y media la población de Uruguay) viven en la indigencia, al borde del hambre. Esos cálculos provienen de una muestra de los 31 mayores centros urbanos, por lo cual algunos datos periodísticos indican que, si se toma al país en su conjunto, la pobreza y la indigencia sobrepasan el dato oficial.
Si bien el número de pobres fue aumentando durante los gobiernos kirchneristas, que usaron la red de beneficios sociales para crear una estructura de clientelismo político, y de Mauricio Macri –hoy aliado del presidente– las estadísticas del propio instituto oficial dan cuenta de que millones de personas cayeron de los estratos medios desde que Javier Milei asumió la presidencia. La “motosierra” aplicada por el presidente a los empleos públicos significó la pérdida de decenas de miles de puestos, sin que los cesantes hallaran otras oportunidades, porque el ajuste de la economía deterioró la capacidad de absorción de trabajadores del sector privado.
La Secretaría de Trabajo informó recientemente de una pérdida de 130.000 puestos privados, pero lo más probable es que la cantidad sea cercana a los 160.000 que calculan las empresas consultoras y las organizaciones de empleadores. Por otra parte, en un país donde casi la mitad de los empleados trabaja “en negro”, sin protección ni beneficios sociales, solamente hay estimaciones de cuántos están en la cesantía; varias instituciones de investigaciones laborales, como el Instituto para el Desarrollo Social Argentino, estiman que en el primer trimestre del año el problema afectó a unas 530.000 personas.
Detrás de cada persona que pierde su empleo suele haber un hogar y allí es donde el drama se hace más fuerte, según Unicef Argentina, porque siete de cada diez niños viven en la pobreza. La Organización de las Naciones Unidas para la infancia informa que esos menores de 18 años sufren la carencia de recursos económicos de sus familias, así como la privación de derechos fundamentales: la educación y la salud. El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica subraya, en un informe sobre las privaciones estructurales de la infancia y la adolescencia, que “más grave aún es el estado de aquellos que sufren inseguridad alimentaria en términos severos… Con respecto a 2021 y 2022, años en los que los indicadores de inseguridad alimentaria parecían mostrar algunos avances tras superar la pandemia y la recesión asociada, se puede afirmar que la situación alimentaria ha empeorado”.
Unicef coincide con ese diagnóstico y muestra la situación en el nuevo aviso televisivo de su campaña publicitaria para obtener colaboraciones económicas. “Mami, ¿por qué nos vamos a acostar sin comer?”, pregunta un pequeño de cinco años en el video, que refleja la escena basada en un millón de historias reales. En un dato actualizado sobre la pobreza, la organización internacional revela que, si se incluye a los integrantes mayores del hogar, cada noche hay en Argentina por lo menos 4,5 millones de personas que no tienen qué cenar.
En cuanto a la situación general de los hogares donde crecen los niños y adolescentes, el Observatorio de la Deuda Social está de acuerdo con Unicef sobre la carencia de los servicios básicos de agua corriente y saneamiento: las mediciones de 2023 revelan que alrededor del 40% de los hogares no cuenta con ellos y no se percibe una mejora en la situación.
Tal vez con el fin de prevenir un estallido social y pese a la consigna presidencial de “No hay plata”, el gobierno ajusta a la inflación los principales beneficios sociales, como la Asignación Universal por Hijo. No obstante, en un seminario de la Asociación Argentina de Políticas Sociales, los expertos advirtieron que no alcanza con entregar dinero si no se crean las condiciones para que la gente salga de la pobreza. Que ello no está ocurriendo, se desprende también de las estadísticas del Indec, porque mientras la canasta de productos para la subsistencia en un hogar pobre costaba la semana pasada 716 dólares, el ingreso promedio de ese núcleo familiar era de 400 dólares.
Aunque continúa viviendo en Uruguay, Susana Giménez dice admirar lo que está haciendo Javier Milei en su país y lo tuvo de invitado estrella en el segundo programa del regreso a la TV de la diva de la farándula, emitido el domingo 29. La grabación se realizó en la Casa Rosada el mismo día en que el Indec informó sobre la pobreza y ambos se lucieron en el balcón de los presidentes de la sede del gobierno. En la entrevista, el mandatario afirmó que no puede hacer magia para resolver el problema de la pobreza, si bien se considera “bueno como economista”. Ese fin de semana, en un acto organizado por su hermana y secretaria general de la Presidencia en el parque Lezama de Buenos Aires, Milei anunció a sus enfervorizados partidarios el lanzamiento del partido La Libertad Avanza y afirmó que en adelante sólo habrá buenas noticias.
Por ahora, las buenas noticias no parecen estar llegando al ciudadano común. Es cierto que la inflación se ha desacelerado, pero ello se debe a que el gobierno todavía mantiene bajo control el costo de algunos servicios públicos y a que el consumo se redujo drásticamente. Aún así, cada semana trae alguna sorpresa en los precios de los productos de la vida diaria; unos jugos de fruta naturales que este corresponsal compra, por ejemplo, subieron 30% en los últimos siete días.
En el exterior, desde donde Milei espera que lleguen inversiones multimillonarias, tampoco hay mucho optimismo; el diario británico Financial Times, que es una de las principales publicaciones de referencia de la comunidad financiera internacional, dijo que la tasa de pobreza es la peor en dos décadas y que el mandatario argentino debería tomarla como una advertencia sobre la baja de su popularidad, que ya se está reflejando en las encuestas. Pese a ello, el presidente sigue adelante con su obsesión del “déficit fiscal cero” y quienes impulsaron su llegada al poder, como Marcos Galperin, el hombre más rico del país y también residente en Uruguay, niegan el efecto social del ajuste. Galperin, propietario de Mercado Libre y Mercado Pago, afirmó que el Financial Times está perdiendo capacidad analítica, y que es otro de los medios contaminados por las modas progresistas.
Esa brecha en las visiones de la realidad, que recuerda a la “grieta” de los tiempos kirchneristas, quedó nuevamente en evidencia el miércoles, cuando cientos de miles de profesionales y estudiantes universitarios, junto a representantes de los sindicatos y de los partidos de oposición se manifestaron por segunda vez en las calles de Buenos Aires y las principales ciudades de las provincias, en oposición al recorte del presupuesto de las universidades públicas.
Cada domingo, en la avenida Santa Fe y cerca de la iglesia de San Nicolás, una mujer se sienta en la vereda con varios niños, para pedir la “caridad cristiana”. Ahora que el calor de la primavera arrecia, ella se recuesta a la sombra de un contenedor de basura. Unas cuadras más allá, en la plaza Libertad, la Orden de Malta entrega los jueves al atardecer comida a cientos de personas y el mes pasado distribuyó 160.000 kilos de alimentos a varias parroquias y comedores populares. En el mismo barrio, se estaba duplicando la cantidad de personas, algunas con niños, que dormían al abrigo de los portales de los negocios. Pocos días atrás, todos desaparecieron, al tiempo que aumentó el patrullaje policial. Jorge Macri, primo del expresidente Mauricio Macri, y jefe del gobierno de la ciudad, dijo hace un tiempo que no estaba dispuesto a permitir que espacios públicos fueran usados como dormitorios por la gente sin hogar. Al igual que su pariente, Jorge Macri pertenece a los sectores políticos que apoyan la gestión de Javier Milei.
Por los mismos días en que el presidente viajó a Nueva York y, además de visitar la Bolsa, habló en las Naciones Unidas para rechazar la Agenda 2030 (un conjunto de planes para promover el desarrollo social, la protección ambiental y la igualdad de los géneros, aprobado por más de 140 países), el Comité de los Derechos del Niño de la ONU trató la situación argentina. La funcionaria internacional que encabeza el grupo de trabajo para el país dijo a los delegados de Buenos Aires: “Más de siete millones de niños viven en la pobreza. Eso es escandaloso”.

