Con una inversión estimada en unos U$S 4 millones, se puso en marcha el operativo de Protección Anti-incendios Forestales (O-PAIF) que coordina la Sociedad de Productores Forestales, en su décimoprimera temporada de alcance nacional, con la cobertura de casi 950 mil hectáreas de bosques implantados en 16 departamentos. El coordinador de este operativo, Rafael Sosa, informó que este año 65 cámaras instaladas en el litoral, norte y centro del país, permiten monitorear casi el 80% del área mencionada, en tanto para el resto se despliegan tres aviones de observación que sobrevuelan rutas predeterminadas hasta tres veces por día.
La operativa se inició el 12 de diciembre y se extenderá hasta el 31 de marzo. Para la respuesta global con medios aéreos están “las brigadas helitransportadas que tenemos en José Pedro Varela, Tacuarembó y Andresito”, explicó. Además, hay aviones para combate situados en Paysandú, Río Negro y Flores, “que se agregan a la respuesta de medios aéreos”.
“Un sistema de detección con cámaras, que este año vamos a llegar a las 65”, monitorean casi el 80% de las casi 950 mil hectáreas cubiertas en el sistema. A través de inteligencia artificial, “detectan patrones que se pueden corresponder a humo y emiten la alerta”. El operador del sistema –que se encuentra en la Central de Monitoreo y Despacho en Durazno– verifica si efectivamente ese humo es un incendio, y de ser así “se emite la alerta a nuestro sistema de gestión de incendios, donde se determina si ese foco es una amenaza o está dentro de una plantación protegida y, en ese caso, se dispara la respuesta que sea necesaria”, explicó.
En el resto del área, “hay detección aérea con aviones que hacen las rutas predeterminadas y las sobrevuelan todos los días”, agregó.
DETECCIÓN RÁPIDA Y ACCIÓN INMEDIATA
“La clave está en poder detectar rápido los focos y actuar inmediatamente”, ya sea “con medios aéreos cuya ventaja es la rapidez en la llegada” o “con medios terrestres que estén cerca, pero procurando que los focos sean lo más pequeños posibles”, puntualizó.
Para ello es fundamental “el sistema de gestión”, centralizado en Durazno con dos equipos. “Uno se encarga de todo el monitoreo de equipos y el otro hace la gestión de todo el sistema que integra la detección y la respuesta, y todo lo que hace al riesgo (material combustible, variables climáticas)”. En base a ello, “se elaboran índices, que son los que determinan las respuestas en algunos casos y también la frecuencia con la que se hacen los vuelos de detección del foco”, explicó.
En este operativo trabajan unas cien personas de tres nacionalidades, entre las brigadas helitransportadas integradas por personal de bomberos contratado, el equipo en las bases, en la central de monitoreo y despacho y los servicios accesorios, detalló. “Se incorporan medios aéreos que vienen en contra temporada desde Europa”, acotó.
La evaluación de este sistema “es altamente positiva”, aseguró Sosa, valorando el impacto que ha tenido esta fuerte inversión tanto en la incorporación de cámaras, para la detección rápida, como la centralización de la gestión en Durazno. “Todos los años hay cosas para mejorar y lo hemos venido haciendo, pero hoy en día con los cambios que tenemos, entendemos que ha sido muy positivo”, reafirmó.
PREVENCIÓN, DETECCIÓN Y COMBATE
En un material elaborado por Rafael Sosa se resumen los principales apectos del operativo de Protección Anti-incendios Forestales, que a continuación detallamos:
Su objetivo es evitar los daños producidos por los incendios forestales, desarrollando tareas de prevención, detección y combate de focos que afecten o sean una amenaza para los bosques protegidos.
La prevención se realiza mediante campañas y acciones de comunicación que pretenden sensibilizar a la comunidad respecto al tema.
El operativo es financiado íntegramente por las empresas –socias de la SPF– que voluntariamente lo adoptan, abonando a prorrata del área de cada una, los costos en que se incurre.
La detección de focos se realiza empleando métodos y tecnología que atienden a las particularidades de cada zona de los 16 departamentos cubiertos. La detección en la zona litoral (Paysandú, Río Negro y el norte de Soriano), Norte (Tacuarembó y Rivera) y centro Este (Durazno, Cerro Largo y Treinta y Tres) se realiza con cámaras montadas en torres, las que, mediante análisis de imágenes por algoritmos de inteligencia artificial, permiten detectar focos en un estado muy incipiente. En el resto del país, se despliegan tres aviones de observación, los que, sobrevolando rutas predeterminadas hasta tres veces por día, detectan, georreferencian, fotografían y reportan indicando la ubicación precisa, los focos encontrados en un área de aproximadamente 12 millones de hectáreas.
Las tareas de combate inmediato (primera respuesta), se realizan mediante el despacho de tres Brigadas Helitransportadas (BH – integradas por personal de Bomberos), que ubicadas en José Pedro Varela, Tacuarembó y Andresito (denominadas Alfa, Bravo y Charlie respectivamente), tienen como misión llegar a cualquier foco antes de 45 minutos desde que se genera la alarma. Las BH son un equipo combinado de Helicóptero liviano con Helibalde, y una Brigada de combatientes, con los conocimientos, entrenamiento y herramientas para mediante un ataque inicial contundente acabar con los focos a los que son despachados. Este mecanismo de primera respuesta se complementa con aviones aeroagrícolas preparados para el combate de incendios, con una importante red de pistas acondicionadas y con agua (más de 30), y recursos de diverso tipo pertenecientes a las empresas forestales, que los poseen para tales eventualidades.
Todo el sistema se dirige desde una Central de Monitoreo y Despacho ubicada en la ciudad de Durazno, desde dónde, y mediante software específico y tecnología de comunicaciones, se acciona para lograr el objetivo de evitar la propagación de incendios, con el consiguiente daño a las personas, el ambiente y el desarrollo económico del país.
El proceso está basado en el análisis permanente y la mejora continua, y las operaciones de combate son manejadas bajo el Sistema de Comando de Incidentes, metodología que emplea y en la que capacita la Dirección Nacional de Bomberos.

