Lo primero que hay que decir es que en estos tiempos hay que tener mucho cuidado con la “manija” malintencionada. Hay actores, especialmente en las redes sociales, que se dedican a producir “contenido” –como se le dice ahora– que simula ser material periodístico, pero que no tiene otro propósito que el de enfatizar en las diferencias de conceptos entre la ciudadanía, buscan profundizar una brecha que en Uruguay no ha existido, o que al menos no ha ganado a la mayoría de la población, o del electorado, si así se prefiere. Y actúan de forma malintencionada porque estos materiales se generan con el propósito de generar este efecto, un mal clima que no ha sido la característica histórica en nuestro país desde el restablecimiento democrático. Malintencionados siempre existieron, por supuesto, pero en general no encontraban eco. Hoy en cierta forma eso ha cambiado por cierta tendencia internacional a priorizar los fines por sobre los medios y a encontrar rédito, a beneficiarse explotando —comercialmente incluso— esas diferencias ideológicas.
De cualquier forma, es oportuno hacer referencia a un caso ocurrido en las últimas horas. Aludimos a la “viralización” de un gráfico falso, que simula ser una placa de las que emplea en sus redes sociales el diario El País de Montevideo, en el que sobre una fotografía del designado secretario de Presidencia de la República, Alejandro Sánchez, exsenador por el MPP, se le atribuye una frase que no dijo, una frase evidentemente denigrante sobre la calidad de la educación que se imparte en el Interior. Sánchez no dijo esa frase con las palabras que se le atribuyen, aunque sí aludió al tema al que refiere esa cita en una entrevista en un programa televisivo.
En un video editado pobremente, que no esconde su intención de caer en esa misma “manija” electoral y que se hizo circular en días previos a la segunda ronda electoral, lo que Sánchez dice es “La forma de dar matemáticas en Rivera tiene que ser distinta a la que das en Montevideo porque hay otro contexto social, cultural, en la zona en que está un centro educativo”. Luego agrega sobre la mención específica al departamento de Rivera que “puse un ejemplo, interior o Montevideo” y señaló que se trata de “un ejemplo más didáctico que de contenido”. Al final del video hay un breve recorte en el que quien sí refiere a “nivel educativo” es la exsenadora Constanza Moreira, pero también, es un recorte absolutamente fuera de contexto, como en su momento lo aclaró la propia dirigente publicando un recorte más amplio de sus declaraciones, mostrando que a lo que aludía era al perfil de los indecisos y no a la población del Interior en general.
Ahora bien, volviendo y problematizando sobre lo de Sánchez, es cierto que hay una creencia de que los estudiantes del Interior llegan con una base menor en determinadas materias al ingresar a determinadas carreras, como Ingeniería, Arquitectura o Economía y que históricamente se atribuyó a una menor exigencia durante la etapa formativa en secundaria, en Bachillerato, específicamente. Pero es una creencia. ¿O es que acaso no hay estudiantes montevideanos en estas carreras que no tengan dificultades? Habría que hacer el estudio, pero de buenas a primeras no parece ser un problema de los estudiantes del Interior, sino de la educación en general.
En un artículo publicado en La Diaria en setiembre pasado, Pablo Ezzatti, el decano de la Facultad de Ingeniería (Fing) de la Universidad de la República señalaba que están observando “grandes debilidades” en la “formación en métodos cuantitativos” con la que llegan los estudiantes desde la educación media. Agregó que “hay heterogeneidad en la debilidad”, lo que “dificulta mucho el abordaje” de la facultad a la hora de trabajar con los estudiantes que requieren algún tipo de apoyo. Nada dice de que se trate particularmente de estudiantes del Interior, sino que alude a una situación generalizada.
Tampoco es que sea algo de ahora. “En la Facultad de Ingeniería de la UdelaR solo 11 de 507 alumnos lograron salvar en febrero la materia Cálculo I, una asignatura que muchos consideran un filtro en esa carrera. ¿Qué pasó? Docentes e incluso estudiantes entienden que este es un reflejo de los problemas de formación que traen los alumnos que pasan de secundaria a la universidad”. Ese es el título de una publicación en la web de En Perspectiva del año 2017. Nada dice de que los 496 que no aprobaron residan todos ellos, o al menos la mayoría, fuera del área metropolitana.
Pero, ¿hay datos que comparen desempeños entre estudiantes de Montevideo e Interior?
Bueno, resulta que los hay. No son datos de todo el sistema, pero es una comparativa que como variables considera: género, residencia en Interior o Montevideo y si además de estudiar trabaja y refiere específicamente a la oferta de educación terciaria de la Dirección General de Educación Técnico Profesional, UTU. Se trata del Informe de Educación Terciaria 2019–2024, elaborado por la Dirección Técnica de Gestión Académica y el Departamento de Estadística. En el capítulo de resultados detalla que en la Tasa de Cumplimiento Curricular (TCC). “En términos de género, las mujeres presentan una TCC ligeramente superior en general, con diferencias más acentuadas en algunos tipos de curso, como el Ingeniero Tecnológico”; “Geográficamente, los estudiantes del Interior tienen una TCC consistentemente más alta que los de Montevideo, lo que sugiere mejores condiciones académicas o adaptabilidad en esa región” y que la TCC “es significativamente menor para los estudiantes con trabajo formal, especialmente en los cursos de Ingeniero Tecnológico y Tecnólogo, lo que indica que las responsabilidades laborales pueden afectar el rendimiento académico”. En cuanto al Desempeño Académico (TDA): “Las mujeres también muestran una TDA superior a la de los varones en general, con diferencias significativas en el Curso Técnico Terciario e Ingeniero Tecnológico”. Por área geográfica, “el Interior nuevamente supera a Montevideo en TDA, lo cual es consistente con los resultados de la TCC” y la TDA “es también más baja entre los estudiantes con trabajo formal, especialmente en los cursos más exigentes académicamente”.
Finalmente, en la Tasa de Desempeño Académico Ajustada (TDAJ): “Las mujeres tienden a tener una TDAJ superior en comparación con los varones, particularmente en los cursos de mayor dificultad”; en términos geográficos, “los estudiantes del Interior superan consistentemente a los de Montevideo en TDAJ, indicando una mejor adaptación o condiciones académicas en el Interior” y la TDAJ es también “menor entre los estudiantes con trabajo formal, lo que sugiere que el empleo afecta negativamente el rendimiento ajustado, especialmente en los cursos más exigentes”.
Concluye el informe que “los datos muestran que la edad, el género, el área geográfica y la condición de trabajo influyen significativamente en los resultados académicos de los estudiantes en educación técnica y tecnológica. Las mujeres, los estudiantes más jóvenes, los del Interior y aquellos sin trabajo formal tienden a presentar mejores tasas en todas las métricas”. Así las cosas, hay argumentos para pensar en que hay problemas a solucionar, es evidente que sí, pero no se pueden atribuir a la condición de residente en Montevideo o en el Interior, y que incluso como generalización es muy burda y gruesa y hasta quizás mechada de algún prejuicio la hecha por el señor Sánchez. Claro, son veinte pesos aparte que de este error los manijeros de turno quieran sacar otro tipo de partido, tergiversando esa infeliz manifestación para llevarla a algo que raya el agravio. Porque tampoco fue tan así.