El sanducero Mario D’Amico Holzmann acaba de ser condecorado con la Orden al Mérito al grado de Caballero por el gobierno francés, como jefe de la restauración del Gran Órgano de Notre Dame de París. La Orden Nacional del Mérito fue creada en 1963 por el presidente Charles de Gaulle. Su objetivo es reconocer a las personas que contribuyen a la proyección de Francia.
Mario D’Amico lideró la enorme tarea de restauración del Gran Órgano víctima del incendio el 15 de abril de 2019. Si bien se salvó del fuego, quedó cubierto de polvo y plomo. El concurso público para la restauración lo ganó un año después el taller de Pascal Quoirin, dirigido desde 2018 por Mario D’Amico.
La primera tarea fue el desmontaje de 8.000 tubos repartidos en 115 registros, para su limpieza y restauración. Esta operación se realizó en un tiempo récord de 3 meses, con 11 personas, bajo estrictos protocolos y sistemas de seguridad especiales, ya que había peligro de derrumbe.
Cajas de las que se usan en los museos para trasladar obras de arte fueron utilizadas para el almacenamiento.
El desmontaje y traslado de los mecanismos ocuparon 3 contenedores de 40 pies y un semirremolque. El mueble que data de 1733 y los grandes tubos de fachada que miden más de 11 metros quedaron en sitio y se trabajó allí. La restauración se llevó a cabo durante 2022 en cuatro talleres de organería de los más importantes de Francia. Las tareas se realizaron con técnicas y materiales “a la antigua”, como la cola caliente de colágeno, y cuero de animales crecidos en libertad. La tubería fue inspeccionada y corregida una a una, el mueble tratado con antixilófagos y el “Faux Bois” (pintura estilo madera de los siglos XVIII Y XIX) del exterior del órgano se pintó reproduciendo el original. El órgano volvió a sonar el 7 de diciembre de 2024. Mario D’Amico se inició en el oficio de organero en la Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo, gracias a la directora y organista Cristina Banegas. En el año 1996 llegaron a Paysandú unos organeros alemanes, enviados por el gobierno alemán para restaurar el órgano de la Basílica. Tras involucrarse en el proceso, D’Amico viajó brevemente a Alemania y luego se trasladó a Barcelona, donde durante veinte años aprendió y ejerció el oficio de organero.
Junto a él, fueron condecorados Pierre Gressens, por sus 35 de servicio en el laboratorio de neurociencias de un hospital; Sabine Groetembril, por 32 años como arqueóloga especialista en pinturas murales de la época romana; Nora Hickey M’Sicheli, directora del centro cultural irlandés; y Tashiyuki Takagi, por 41 años de servicio como director de la oficina de enlace de una agencia japonesa de promoción de la ciencia.

