¿Se pueden esperar cambios en la política estatal del nuevo gobierno con referencia a los animales?

La relación de la fuerza política que será gobierno a partir del 01/03/25 y por los próximos 5 años, con la cuestión animal ha sido, cuando menos, compleja. Como fuerza plural que es, hay varias opiniones al respecto, muchas de ellas encontradas. Como en casi todos los temas hay gente muy informada y otra no tanto, hay intereses diversos, puntos de vista diversos, prejuicios y conceptos anquilosados que no es fácil cambiar.
Creo que uno de los mayores obstáculos con los que cuenta la fuerza política es que gran parte de sus integrantes creen que ocuparse de la cuestión animal es no ocuparse de los humanos, que velar por los derechos animales es quitarles derechos a los humanos. Es un prejuicio complicado. Permítanme comentar aquí que gran parte de los estudiosos de los derechos de los animales provienen del campo de los derechos humanos y en el desarrollo de sus estudios, se plantean, si los derechos que entendemos son de los humanos, son solamente humanos o son extensibles a los demás animales. ¿Qué nos une y qué nos diferencia con los demás animales? ¿Hay rasgos comunes? Es de público conocimiento que está científicamente probada la sintiencia y consciencia animal (ver Declaratoria de Cambridge – Julio 2012 y Declaratoria de Nueva York – Abril 2024), por lo que, estamos en la hora de reconocer cierto tipos de derechos a todos los seres sintientes. Está claro que no es un cambio de paradigma fácil de digerir para todo el mundo, pero es una realidad, que más tarde o más temprano, tendremos que aceptar.

Asimismo es una realidad que la relación de muchos humanos con los animales de estima (comúnmente llamados domésticos o de compañía) ha variado sustancialmente. Según la encuesta realizada por el MGAP e INBA en 2023, en 2 de cada 3 hogares de nuestro país viven perros, gatos o ambos. Muchos de ellos viven en mejores condiciones que algunos humanos, ciertamente, pero eso no es culpa o responsabilidad de los animales. Es responsabilidad de cada uno de nosotros como miembros de esta sociedad que todos, humanos y no humanos, vivamos en condiciones dignas y respetables. También hay muchos animales que viven situaciones de extrema violencia: son maltratados, torturados y abusados hasta su muerte. Como muchos humanos, ya que la violencia es una sola y atraviesa a toda la sociedad.

Pero volviendo a lo que podemos esperar del próximo gobierno, a juzgar por lo que dice del tema en las Bases Programáticas 2025-2030 (págs. 46 y 47: Un país de bienestar para todos y todas, Subtema: Una sola salud, numeral 14), podemos esperar grandes cambios y avances.
“Profundizar políticas públicas de bienestar animal con un abordaje integral: Se fortalecerán los mecanismos de control correspondientes en función de las diferentes problemáticas y en el marco del concepto de una sola salud: humana, animal y ambiental. Se avanzará en aspectos normativos e impulsarán los cambios necesarios en la institucionalidad para garantizar la transversalidad y alcance, teniendo en cuenta las diferencias territoriales, y los contextos socioculturales. Fortalecer el INBA, desarrollar políticas de educación y tenencia responsable en la comunidad. Crear instancias anuales de participación y diálogo social, para implementar políticas sociales con integrantes de la sociedad civil, municipios, consejos vecinales y organizaciones barriales.

Enmarcado en el concepto de una sola salud, se avanzará en la consolidación del proyecto para la creación de un hospital veterinario público, en conjunto con la Facultad de Veterinaria y el Ministerio de Salud Pública”.

Los 4 puntos expuestos son amplios y ambiciosos y plantean entre otras cosas, una arista de la cuestión animal dentro del concepto de una salud, lo que es altamente positivo, así como el fortalecimiento del INBA y el desarrollo de políticas de educación. Sin embargo, cuando algo es muy general, puede ir del todo a la nada, dependiendo de la voluntad de quien deba interpretarlo o ponerlo en práctica. Y allí es donde ingresa el contexto de la fuerza política que ya vimos, reviste ciertos prejuicios con el tema, tema que no estuvo en su agenda electoral, a pesar de lo cual, el presidente electo, recibió a representantes de la sociedad civil que trabajan la temática y se comprometió con los siguientes puntos: 1) prohibir la sangría de yeguas en todo el territorio nacional; 2) avanzar en la tipificación del maltrato animal como delito; 3) apoyar los programas de castraciones y los refugios existentes en el país. Para ser un tema que no está en la agenda de la fuerza política, son promesas importantes, que demuestran sensibilidad y preocupación por la temática. Esta contradicción es una constante del Frente Amplio y, pensándolo bien, quizás sea una estrategia. El tema nunca ha estado en su agenda electoral, pero fue durante un gobierno del Frente Amplio que se aprobó la Ley 18.471 de protección, bienestar y tenencia de animales (2009), así como sus decretos reglamentarios (62/201 y 204/017) y fue el presidente Tabare Vázquez quien decretó la prohibición de carreras de perros (431/018), reafirmando la prohibición ya existente. También fue en administraciones del Frente Amplio donde se crearon la primer Unidad de Bienestar Animal (Canelones – 2012), el primer y hasta ahora único programa de sustitución de carros tirados por caballos por motos (Programa Basta de TAS – Montevideo – 2018), el primer servicio de emergencia gratuita para animales accidentados (Montevideo-2022) y la primera prohibición departamental de la actividad de sangría de yeguas (Canelones – 2024).
Es difícil entonces, emitir opinión sobre el futuro de la cuestión animal en el próximo gobierno. Siendo positivos, creyendo en lo expresado en las Bases Programáticas, en los compromisos del electo presidente y en los antecedentes citados, podemos esperar avances positivos, que ciertamente redundarán en el bien de los animales y también de los humanos.

En realidad, y desde el punto de vista teórico, tendría sentido que fuera una fuerza progresista la que lleve adelante cambios profundos, porque, como he mencionado otras veces, el planteo que subyace a la cuestión de los derechos de los animales es revulsivo, es revolucionario, es impulsor de un nuevo sistema de convivencia con la naturaleza y los demás animales, es impulsor de un nuevo lugar de la humanidad, a la par y no sobre los demás. A la par entre seres humanos y a la par con otros animales no humanos. Una nueva mirada global, que englobe a todos, que vele por todos.
Entonces, también en este tema, seguirá honrando las palabras de su mayor exponente político y humano: “Fuimos, somos y seremos una fuerza constructora, obreros de la construcción de la Patria del futuro” (Gral. Líber Seregni).

Dra. Verónica Ortiz, diplomada en Derecho Animal – UMSA