El corazón tiene cuatro cavidades. Las dos cavidades superiores se denominan aurículas. Las dos cavidades inferiores se denominan ventrículos.
¿Qué es la FA?
Es la alteración del ritmo del corazón o arritmia, que se produce por alteración de activación del corazón. Durante la fibrilación auricular, las cavidades superiores (aurículas) del corazón laten de forma irregular y de forma no sincronizada con las cavidades inferiores (ventrículos) del corazón. Como consecuencia de estos estímulos, el corazón se acelera y pierde la regularidad de sus latidos.
La prevalencia aumenta con la edad y la mayoría de las personas que desarrollan FA tienen más de 65 años. Se asocia a un cuadro de síntomas y de mortalidad muy significativo. La causa más frecuente es la hipertensión arterial.
La FA aumenta 5 y 7 veces el riesgo de sufrir un ACV.; aumenta el riesgo de deterioro cognitivo, demencia por todas las causas y enfermedad de Alzheimer.
Clasificación
*Paroxística: menos de 7 días, con recurrencias variables.
* Persistente: continua, más de 7 días.
* Persistente de larga duración: más de 12 meses.
* Permanente: caótica e irregular.
Síntomas
Puede tener o no síntomas asociados; se puede observar: palpitaciones, taquicardia, fatiga, debilidad, mareo, capacidad de ejercicio reducida, aumento de la micción disnea leve. En casos graves: disnea en reposo, angina de pecho, presíncope o raramente síncope, síntomas de ACV y de insuficiencia cardíaca.
Enfermedades causales asociadas
Hipertensión, arteriopatía coronaria, insuficiencia cardíaca, diabetes, hipertiroidismo, trastornos del sueño, EPOC, dilatación de cavidades cardíacas, tumores cardíacos, miocarditis, consumo de alcohol, tabaco y drogas ilícitas, insuficiencia renal crónica, obesidad.
Diagnóstico
Examen físico, electrocardiograma, función tiroidea y ecocardiografía.
Tratamiento
La estrategia depende de la gravedad de los síntomas, la duración de la FA y la presencia de enfermedades asociadas; es esencial evitar coágulos y trombos.
Opciones
Terapias para restablecer el ritmo y frecuencia cardíaca, anticoagulantes orales; procedimientos con catéter.
En suma, todos los pacientes con FA deben adoptar una modificación integral del estilo de vida y de los factores de riesgo con medidas de prevención secundaria: mantenimiento del peso ideal y pérdida de peso si hay sobrepeso u obesidad, reducir el consumo de alcohol, no fumar, higiene del sueño, controlar la diabetes y controlar la presión arterial/hipertensión.
El entrenamiento físico supervisado ayuda a reducir la recidiva de la FA, mejora la calidad de vida y mejora la aptitud cardiorrespiratoria y la capacidad funcional. Todas estas medidas reducen la carga y la gravedad de los síntomas de la FA y dan como resultado una remodelación cardíaca beneficiosa. Se debe entrenar a los pacientes en el autocontrol del pulso.


