“Es un año para compensar con kilos el precio de la soja”, sintetizó el ingeniero agrónomo Luis Simean, al referirse a la situación del principal cultivo de verano en Uruguay. Los precios no se recuperan “y seguimos hablando de valores de U$S 350 en Palmira para la soja, con algún 360 concretado en cierto momento, pero no colma las expectativas del productor, y prácticamente no hay nada vendido de la próxima zafra, lo que habla de que la gente tiene otra expectativa de precio”.
El gerente de Copagran filial Paysandú, sostiene que “en otras zafras a esta fecha, ya teníamos entre un 25 y 30 por ciento de la futura zafra vendida, y este año prácticamente nada a futuro”.
Consultado sobre cual sería el valor promedio rentable para el productor, estimando cosechas entre 1.800 y 2.000 kilos por hectárea, Simean explica que “es variable porque se debe tener en cuenta que hay productores con rentas, algunas son altas. Aquel productor que debe pagar renta, tiene que por lo menos sacar 2.500 kilos para equilibrar la cuenta. De insumos solamente, oscila en torno a los 500 a 600 dólares, por lo que se precisarían solo 1.800 kilos para los insumos”.
Situación es buena
Aunque entiende que es difícil generalizar, Simean sostiene que la situación de los cultivos de soja “es buena”, y si bien las precipitaciones han sido desparejas “en la mayoría de los lugares, algún episodio de lluvias han ido ligando y determina que en general los cultivos estén bien”. Precisó que los mejores “son los cultivos de primera y los de segunda temprano que se implantaron muy bien, y con los episodios de agua han logrado un buen desarrollo vegetativo, y ahora empezando a florecer, vemos que las plantas están con buen desarrollo, y es fundamental que de acá para delante no fallen las lluvias, y que en esta etapa reproductiva se pueda consolidar una buena floración y buen cuajado de esas flores para consolidar el potencial”. En cuanto al área de segunda plantada de forma más tardía y de mediados de diciembre para delante, “se ve menor desarrollo, apreciándose que los cultivos han sentido un poco más la falta de agua del mes de enero”. De todas maneras, reiteró que en promedio “la situación de la soja es buena, y están todos con su potencial de rendimiento inalterado”.
Entiende que lo bueno de este verano, “si bien enero fue intenso con poca agua y días de calor extremo”, es el hecho de que la zafra “viene de una primavera llovedora, y que hubiera agua en el perfil, los cultivos lograron un buena implantación, y el desarrollo a pesar de no ser tan importante en enero, no se perdieron plantas, y llegamos a febrero bien, un mes clave en donde empieza la fase reproductiva”.

