El anuncio de la reformulación del negocio entre Minerva S.A. y Marfrig Global Foods S.A., dos de las principales compañías de la industria cárnica en América del Sur, que anunciaron una nueva propuesta para la adquisición de tres plantas frigoríficas en Uruguay, luego de que la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia (Coprodec) no aprobara el acuerdo inicial, ha generado inquietud en el sector ganadero. Ante este escenario, la Asociación Rural del Uruguay (ARU) ha manifestado su preocupación por el impacto que podría tener esta operación en la competencia del sector.
Patricio Cortabarría, presidente de la ARU, señaló a El País que la concentración de la industria frigorífica no es beneficiosa para la cadena productiva y que podría generar desequilibrios en la fijación de precios. “Entendemos que esto sigue un proceso de concentración de la industria que no le hace bien al sector. Puede generar una captura de valor que afecte directamente al sector primario”, afirmó.
Desde la ARU sostienen que la adquisición de nuevas plantas por parte de Minerva podría consolidar una posición dominante en el mercado. Cortabarría recordó que “con cuatro empresas ya estamos por encima del 70% de la faena nacional, lo cual es preocupante”. Además, señaló que, según los cálculos previos de la asociación, la incorporación de nuevas plantas podría superar los umbrales de concentración que se utilizan internacionalmente como referencia.
El presidente de la ARU también indicó que la operación debería ser evaluada nuevamente por la Coprodec. “Vamos a estar analizando con nuestros asesores el curso legal de esta operación”, explicó.
En cuanto a la llegada del grupo indio Allana al frigorífico Colonia, Cortabarría reconoció que no tienen referencias concretas sobre la empresa. No obstante, aseguró que desde la ARU seguirán de cerca la situación y que buscarán coordinar acciones con la Federación Rural para definir una estrategia conjunta ante la Coprodec.
Mismas preocupaciones
Jorge Andrés Rodríguez, presidente de la Federación Rural, también expresó su inquietud sobre el impacto de la operación en la competencia del sector cárnico. Señaló que el nuevo planteo mantiene las mismas preocupaciones que el anterior en términos de concentración del mercado. “Aunque el negocio se presente con otra configuración, sigue generando una posición dominante para nosotros”, afirmó en diálogo con El País.
Cuestionó el momento en que se impulsa esta operación, justo en la transición entre un gobierno saliente y otro entrante. “Nos resulta incómodo que esto se presente en este contexto, cuando hay un cambio de autoridades en curso. Sería más lógico esperar unos días y discutirlo con el nuevo Ejecutivo”, expresó.
Rodríguez también advirtió sobre la situación de una de las empresas involucradas. “Hemos visto que en los últimos meses una de las plantas ha estado completamente cerrada, y ahora adquiere más plantas. No parece haber una necesidad real detrás de esta operación”, sostuvo.
Finalmente, indicó que la Federación Rural está atenta a la evolución del proceso y que, una vez presentado el nuevo negocio ante la Coprodec, se analizarán sus implicancias.
No se justifica
Conrado Ferber, presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), subrayó que el nuevo planteo implica reiniciar el proceso desde cero ante la Coprodec, aunque considera que las condiciones fundamentales no han cambiado. “Hay una clara intención de mostrar un negocio más equilibrado, pero seguimos creyendo que no se justifica la autorización de dos plantas para Minerva”, afirmó.
Ferber argumentó que la empresa no está operando a plena capacidad en sus actuales instalaciones. “Hoy no están explotando las plantas que tienen a plenitud, ni siquiera cerca de eso. No parece ser la falta de plantas el obstáculo para su crecimiento”, explicó.
Recordó que la misma objeción se planteó cuando Minerva adquirió la planta BPU, por lo que su postura sigue siendo la misma. “Es un segundo intento, lo cual es válido, pero desde nuestra parte la posición no cambia”, sostuvo.

