Inauguración y entrega de títulos a socios de la cooperativa Covieco

Hace cinco años, decenas de familias alcanzaron un hito con la finalización de las obras de sus viviendas en la Cooperativa de Vivienda de Empleados de Comepa (Covieco), ubicada en Instrucciones del Año XIII y avenida Dr. Roldán. Pero la pandemia les robó la posibilidad de inaugurar oficialmente su nuevo hogar. Este viernes pasado, la espera terminó.
En un evento cargado de emoción, se cortó la cinta que simbolizó mucho más que la entrega de llaves al marcar el cierre de un ciclo de trabajo y perseverancia colectivo. En simultáneo, se oficializó la inauguración y se entregaron 44 títulos de propiedad a los cooperativistas, en un hecho inédito en Uruguay según los directivos de Covieco.
El evento también sirvió para inaugurar una placita, una pequeña cancha de fútbol de césped sintético, la ampliación del salón comunal y una biblioheladera, un elemento de acceso popular a la lectura que se amplía cada vez más en la ciudad. Estuvieron presentes Estela Echeveste, directora del Departamento de Desarrollo Estratégico y Sostenible de la Intendencia, el candidato a intendente y senador Nicolás Olivera, el exsecretario general y diputado Fermín Farinha, y el gerente de la Agencia Nacional de Desarrollo del Paysandú, Darwin Alonso.

Un escenario de fiesta

Sillas alineadas frente a un sencillo escenario en la calle de acceso a la cooperativa, por calle Instrucciones. Globos, banderines y un clima festivo. Desde allí, los oradores fueron hilvanando recuerdos y agradecimientos.
“Hoy celebramos un momento muy especial. Se cumplen cinco años de la firma del final de obra, donde el sueño de 44 familias se convirtió en una hermosa realidad”, expresó Valeria Pintos, presidenta de la cooperativa. “Este camino ha sido extenso y lleno de sacrificio, donde muchos sueños quedaron en el camino, pero aquellos que lograron alcanzar la meta se convirtieron en verdaderos guerreros”, destacó.
“No debería ser tan difícil el camino hacia la casa propia, pero, como hemos aprendido, a menudo lo es. Sin embargo, en cada dificultad encontramos la oportunidad de crecer, y nos queda la valiosa lección de que acompañados, todo en la vida es mejor”, agregó. “Un niño cooperativista que crece viendo a sus padres luchar por sus sueños sabe lo que es el sacrificio”.
“Hemos construido mucho más que casas. Hemos construido y creado hogares. Sigamos adelante, siempre unidos”, cerró Valeria Pintos, con la voz quebrada. Junto a ella, Ana Paula Romero, la socia número uno, fue invitada a cortar la cinta inaugural.

Una comunidad

Covieco no sólo representa un techo, sino también una comunidad. Parte de ese espíritu se vio reflejado en la inauguración de la biblioheladera, una iniciativa que busca democratizar el camino hacia la lectura.
Mónica Neighbour, coordinadora de la Red de Biblioheladeras de Paysandú, celebró este hecho: “Este proyecto surgido en 2017 ya lleva 34 bibliotecas comunitarias, incluso fuera del departamento. La red encuentra su razón de ser en la democratización del acceso a la lectura y en el apoyo constante de la sociedad sanducera”.
Mabel de Agostini, madrina de la iniciativa, recordó el esfuerzo de muchas personas para sostener el proyecto: “Hoy trajimos libros, algunos nuevos, otros con ese olor característico de haber pasado por muchas manos. Lo importante es que siguen contando historias. Esta heladera se llena por la generosidad del pueblo de Paysandú. Cuando hemos pedido apoyo por libros, la gente se ha sumado”, añadió. El acto también tuvo su momento para los más jóvenes. Felipe y Alejo, dos niños de la cooperativa, fueron los encargados de inaugurar la placita y la cancha. “Este lugar no es solamente una cancha más, sino un punto de encuentro donde creamos recuerdos inolvidables y fortalecemos la amistad que nos une como comunidad”, dijeron en su discurso. “Pasamos muchas horas aquí jugando, divirtiéndonos”, continuaron.
Y también recordaron las reglas que todos deberán respetar: nada de tapones en la cancha, no colgarse de los arcos, respeto mutuo, no se puede comer en el campo de juego, los animales no tienen permitido el ingreso al área de juego y, sobre todo, un espacio libre de humo de tabaco, a pedido de los niños cooperativistas y en coordinación con la Comisión Contra el Cáncer.
“La placita es el resultado del esfuerzo conjunto de nuestra comunidad, un símbolo de lo que podemos lograr cuando trabajamos unidos. Esperamos que todos disfruten de este maravilloso lugar”, concluyeron Felipe y Alejo.