El ingeniero agrónomo Miguel Sierra fue designado presidente del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), en tanto la vicepresidente será la doctora Carolina Viñoles. El nombramiento oficial se realizó días pasados con la presencia del ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, doctor Luis Alfredo Fratti.
Entre sus cometidos, adelantaron que buscarán seguir fortaleciendo el posicionamiento de INIA como un actor relevante del sistema de ciencia, tecnología e innovación en la región y el mundo, y harán hincapié en la investigación orientada a potenciar la productividad y la sostenibilidad, principalmente en los sectores productores de alimentos y forestal. La negociación presupuestal será otro eje clave de su gestión, así como la asignación de profesionales en cargos gerenciales que aún están vacantes y la mejora del clima organizacional. Entienden que “existen fortalezas de la institución a seguir desarrollando, como el potencial de su equipo humano, la cercanía al sector productivo, la distribución en el territorio nacional, su permanente trabajo en red y su vocación por investigar para generar soluciones a los problemas prioritarios del país”.
Reconocieron que “tenemos problemas y hay que encararlos. El ámbito gerencial requiere fortalecerse, dado que hay varios llamados en curso en áreas claves que hay que procesar. El clima interno requiere mejoras, hay que cultivar un clima de respeto y confianza que permita dedicar la energía a construir un proyecto colectivo compartido”. En cuanto a metas y prioridades, señalaron a TodoElCampo que “tenemos que fortalecer a INIA como un actor relevante en el sistema de ciencia, tecnología e innovación de Uruguay, y como un socio estratégico y confiable para impulsar el desarrollo sostenible del país. Para eso, es necesario seguir potenciando los procesos de producción científica de calidad, y de tecnologías de alto impacto productivo, ambiental, económico y social. También es clave establecer alianzas y acuerdos con actores nacionales e internacionales, científicos y empresariales, que permitan generar soluciones tecnológicas potentes, que sean conocidas, difundidas, comercializadas y aplicadas con resultados satisfactorios para los usuarios. Otro tema central será la negociación presupuestal. “Nos parece clave definir un plan con prioridades claras, respaldadas por el gobierno, las gremiales que integran la Junta Directiva y socios estratégicos relevantes nacionales e internacionales; un plan de mejora en el uso de los fondos; una estrategia de captura de fondos externos, y una negociación firme del presupuesto que corresponde a INIA por ley”. También consideraron clave que INIA “se integre al movimiento de la ciencia abierta, que apunta a que los datos, la información y el conocimiento sean accesibles, colaborativos, transparentes y reutilizables de forma inteligente, ética y responsable. El sector alimentario y el Uruguay como un todo deben generar bases de datos interoperables de forma más ágil, inteligente y efectiva”. Explicaron que “Uruguay necesita generar riquezas para sostener y mejorar su sistema de bienestar social. Para lograrlo, la ciencia ocupa un rol fundamental.
Especialmente la desarrollada por institutos como INIA, donde se investiga y se generan tecnologías con foco en la productividad y la sostenibilidad, utilizando biotecnologías modernas, herramientas digitales y cada vez más la ciencia de datos y la inteligencia artificial. Esos son temas de agenda y en el instituto se están trabajando, pensando en una agricultura, una ganadería y una forestación de precisión, trazable y confiable”. También es menester continuar y profundizar “las líneas de investigación en temas vinculados a las transiciones agroecológicas, la calidad y la salud del suelo y del agua, la conservación y mejora de la biodiversidad, la reducción del uso de agroquímicos, la complementación o sustitución cuando sea posible por bioinsumos y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. La agricultura familiar y el cooperativismo serán actores para priorizar en clave de desarrollo rural inclusivo y que genere oportunidades en todo el territorio”.

