Asumieron las nuevas autoridades de la Dirección General de Educación Inicial y Primaria, con Gabriela Salsamendi como directora general, en tanto que Selva Pérez será la subdirectora. Ambas jerarcas se comprometieron a desarrollar estrategias con el fin de mejorar la asistencia, la convivencia y las condiciones de aprendizaje en las aulas.
Salsamendi agradeció a la directora saliente, Olga de las Heras, “por dejarnos la casa ordenada y mostrarnos, metafóricamente hablando, en qué cajón encuentro cada cosa”.
“Estoy muy agradecida por la confianza. Me fui en mayo de 2020 acompañando a Héctor Florit. Siento que estoy volviendo a casa, la casa del Magisterio. Soy maestra, venimos a trabajar y a construir en colectivo. La escuela se hace en clave de participación. Para nosotros es muy importante que cada uno de ustedes sienta que, desde nuestro lugar, la escucha atenta y la confianza estarán siempre”, subrayó.
“Queremos volver a pensar las funciones de la escuela, como la inclusión y la equidad. Pensemos que hay cosas que no se innovan y cosas que se conservan. También la escuela como espacio de convivencia. Pensar qué está pasando y qué lazos se han roto, que todos nos sintamos cómodos y mejor en esto que hacemos y que los niños y niñas de mayor vulnerabilidad encuentren una contención en la escuela”, señaló.
Por otra parte, destacó que uno de los cometidos de su gestión será promover la extensión del tiempo pedagógico “en las modalidades que se nos ocurra pensar, ya que no todas las escuelas necesitan las mismas modalidades”. Asimismo, hizo referencia a que las inasistencias en las aulas son “algo que nos desvela”. “Los niños y las niñas tienen que estar en la escuela. Los de inicial tampoco pueden ausentarse”, sentenció.
DESDE LA INTEGRALIDAD
Por otra parte, la nueva subdirectora, Selva Pérez, agradeció la confianza depositada en ella para llevar adelante la tarea encomendada. “Me comprometo públicamente a ser parte de este equipo que conformamos con Gabriela y con una cantidad de personas maravillosas que nos acompañarán”, indicó.
“Pensar en este rol de un lugar político nos invita a preguntarnos qué tiene que ver esto de idear una política a un nivel macro con lo que pasa en cada una de las aulas y de las escuelas. Me refiero a esa mirada entre lo macro y lo micro que implican la asignación de recursos y la toma de decisiones en relación a lo técnico. Construir una política educativa en la que estemos todos y todas integrados en una cuota parte de las decisiones”, explicó. Pérez manifestó que es preciso “mirar a ese niño desde la integralidad, escuchar lo que le pasa y lo que necesita, que eso sea lo común y nos conduzca a pensar estrategias colectivas para construir una escuela más bella y llena de amor”.
COMPROMISO CON LA ESCUELA
En tanto, el presidente de la ANEP, Pablo Caggiani, indicó que existe “un compromiso con la escuela pública de parte de los equipos designados, los docentes, funcionarios, los organismos que están ahí, los sindicatos y las ATD. Uruguay tiene una escuela pública muy potente, querida y acompañada”.
En el mismo sentido que Salsamendi, Caggiani afirmó que “la asistencia es la demostración de que el Estado tiene que ser más eficiente, me refiero a garantizar los derechos que la escuela pública garantiza. Tenemos que incorporar más gurises de 3 años y mejorar la asistencia, que es un problema de todo el sistema educativo”.
“Menos gurises también son, del otro lado, menos puestos de trabajo de trabajadores formados, de maestras que estudiaron. El país no se puede dar el lujo de dejar eso a la deriva y esto tiene que ser parte de la discusión”, opinó.

