Delegados de Afutu analizaron en Paysandú resultados de la transformación educativa

El centro de estudios de la Asociación de Funcionarios de UTU (Afutu) reunió en el Gran Hotel Paysandú a los delegados de Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro con el fin de analizar los resultados de la Transformación Educativa en la enseñanza técnica y los principales elementos afectados respecto a una baja en la calidad de la educación, de acuerdo a la visión de los docentes. En la segunda etapa del encuentro, abordaron los aspectos presupuestales que comenzarán a discutir este año para la educación en general.
Horas sin designar
Nelson Jaurena, integrante del ejecutivo nacional, evaluó que “respecto al período que nos deja, vemos con preocupación que casi 15.000 horas quedaron sin designar. Eso significa estudiantes que no tienen a sus docentes en clase para recibir aprendizajes y fue causado a través de un sistema que impuso la administración saliente. Ese sistema generó un montón de inconvenientes que terminan en estas horas vacantes”.
Asimismo, “preocupa el déficit que dejó la administración saliente de unos 270 millones de pesos y eso condiciona el posicionamiento hacia la futura discusión presupuestal”.
Los docentes plantearon un tercer elemento, “y tiene que ver con el cumplimiento de la ley de negociación colectiva, que si bien teníamos determinadas instancias de reuniones en el período pasado, nunca cumplíamos con la ley en algunos aspectos fundamentales como la negociación de buena fe y la transpaencia de la información, que nunca tuvimos a pesar de reiterados pedidos de informes”, dijo a EL TELEGRAFO.
Este lunes, “plantearemos a las nuevas autoridades un conjunto de inconvenientes que sufrimos los trabajadores en la educación en una instancia bipartita. Allí presentaremos estas interrogantes sobre cómo proceder para fijar un plan a largo plazo”.

Conformación de grupos

El anterior director general de la Educación Técnico Profesional, Juan Pereyra, reiteraba que los cursos se abrían “si hay alumnos, si tenemos docente, infraestructura y equipamiento necesarios”. Al inicio de cada año lectivo, el exjerarca explicaba que “cada grupo que se abre significa entre 35.000 y 40.000 dólares” y señalaba que debían “hacer un estudio eficiente de las condiciones para que luego los grupos no queden sin alumnos” a fin de evitar “gastar mal los dineros públicos”.
Consultado Jaurena sobre el argumento de Pereyra para optimizar los recursos y evitar la apertura de nuevos cursos con pocos estudiantes, enfatizó que “a lo largo de los cinco años lo repetimos muchas veces. Pereyra, particularmente, creó una realidad paralela que sólo él la entiende. Cuando se resuelve la conformación de cada uno de los grupos a nivel nacional –que se llama planillado– previo a la aprobación de cada uno, la institución hace la consulta en torno a cantidad de alumnos que habría en el grupo y si hay profesores disponibles”.
De acuerdo a Jaurena, “el gran agujero en cuanto a las horas a designar nunca puede ser a causa de un grupo que no tiene alumnos o que no tiene docentes disponibles. Lo que no dice es que hay una pésima gestión en el acto de designación de horas que desarrolló la administración saliente y que provocó un montón de irregularidades que desembocaron en esas horas vacantes”.

Egresos de la enseñanza técnica

Los niveles de egresos de estudiantes de la enseñanza técnica, “es un elemento a superar y está determinado no solo por los niveles de conocimiento que puedan adquirirse sino condicionado por un entorno social”. Jaurena explicó que durante el último quinquenio, “desaparecieron las redes de contención que tenían los jóvenes para que la deserción no sea el primer elemento. Son redes vinculadas al acceso al centro de estudios, a un sistema de cuidados adecuado que permita al estudiante no tener que quedarse a cuidar al hermano menor, sino que la prioridad en esa familia sea la asistencia al aula”. De acuerdo al delegado, “los documentos oficiales del Codicen saliente plantean que los estudiantes a nivel nacional manifestaban miedo de ir al centro de estudio y ese miedo radicaba en estar en los pasillos y en los baños. Pues, la administración saliente eliminó a todas las figuras que precisamente se encargaban de establecer un sistema de convivencia dentro de los centros de estudios”. Adelantó que plantearán la restitución de esas figuras, “como una forma de comenzar a menguar esas condicionantes sociales ajenas a la educación, como la pobreza o delincuencia y que atemperaban esos fenómenos dentro de los centros de estudio. Muchas veces el miedo llevaba a la deserción”. Concluyó que “la administración saliente trató de matizar esa situación, bajando las exigencias en cuanto al nivel académico y la promoción ya no estaba relacionado a eso ni a una asistencia, sino a otros factores. Nosotros creemos que se deben restituir los niveles de exigencia y a su vez, incorporar estas figuras que contenían a los estudiantes”.