“Tortorella, se te nota mucho la bolsa de los mandados”

Federico Álvarez Petraglia.

“Marcelo Tortorella, se te nota mucho la bolsa de los mandados”, dijo con su habitual ironía Federico Álvarez Petraglia, en respuesta a lo expresado por el edil departamental por el Partido Nacional, en relación a la demanda interpuesta contra el Estado por el abogado Carlos Curbelo Tammaro, en la edición de ayer.

“Qué sorpresa causa lo que expresa el capitán del puerto Tortorella, quien aparece preocupado por mi patrimonio, el que ha sido habido de forma legítima y cristalina”, agregó.

Explicó que “lo que se me enrostra por esta persona es una resolución dictada en el marco de un proceso penal que se tramitó con todas las garantías en su momento, siendo una falsedad que se hubieran vulnerado la relación cliente-abogado. Pero es difícil explicar esos conceptos a gente que de derecho entiende poco, como es el caso de quien ahora quiere acusarme”.

“Sé que queda bien en evidencia que se pretende atacarme por un hecho sucedido hace 17 años, una resolución judicial que dicté y de la cual participó un fiscal y fue confirmada por un tribunal de apelaciones en lo penal integrado por tres ministros. Pero igualmente lo aclaro yo, porque nada de eso dice este personaje menor de la política local. ¿Raro?”, dijo más adelante.

“Ahora, si para atacarme es necesario recurrir a este tema, me puedo sentir muy tranquilo por lo que ha sido toda mi actuación pública. Tortorella por su parte se intranquiliza por mi patrimonio, pero no por el de Farinha y sus dos sueldos cobrados ilícitamente. Tampoco se preocupó porque la Intendencia de Paysandú contrató a un proxeneta, ni se preocupa por el déficit de 1.300 millones de pesos de la Intendencia y cómo afecta esto al patrimonio de todos los sanduceros”.

Álvarez Petraglia expresó finalmente que “quizás lo más trascendente de todo es que no se preocupa ni da explicaciones del desastre en que dejó el puerto de Paysandú. No se preocupa que recibió un puerto en marcha y entrega un puerto completamente destruido y paralizado como nunca antes se había visto en Paysandú. Lo que siempre he dicho, para hablar se tiene que tener la consciencia bien tranquila; y yo la tengo”.