Falleció Raúl Rodríguez da Silva (82) tras sufrir un ACV hemorrágico. Actor, director, pedagogo, activista político, excandidato a la Presidencia en 2009, representante en América Latina de la academia Gitis de Moscú, miembro de la Asociación de Escritores de Rusia, director del Taller de Teatro de Paysandú.
Resulta difícil expresarlo todo en una frase. Dictó clases en Moscú durante años, recibió la medalla conmemorativa Fiódor Dostoievski, entregada por el gobierno de Rusia. Realizó puestas en escena en Moscú, España, Irán, Ecuador y otros varios países. Fue difusor de la obra de Konstantín Stanislavski y de Fiódor Dostoievski. Adaptó al teatro de este autor el clasico “Crimen y Castigo”.
Fue un trotamundos del teatro. Fue quien llevó cuatro elencos de teatro de Paysandú a Moscú y una vez a Minsk, desde 2000 y hasta 2012. Fue el promotor de la única gira empresarial a Moscú en 2001, de la que participó el entonces intendente Álvaro Lamas. Con su grupo también recorrió en 2003 Perú, Ecuador y Colombia.
No tenía planeado estar en Paysandú, esta ciudad que desde los noventa asumió como suya, aunque nació en 1943 en Durazno. Entre abril y mayo pensaba dar otro taller en Moscú, también con estudiantes latinoamericanos. Problemas de salud lo mantuvieron aquí, pero hasta los últimos días pensaba en hacer la valija y partir.

Sus primeros estudios teatrales fueron en la Escuela Municipal de Arte Dramático de Montevideo. Trabajó en teatro y televisión, en Uruguay y en Buenos Aires.
En el fragor de los años 70 se vinculó al aparato militar del MLN-T. Fue detenido por primera vez en 1972 y liberado en 1973, cuando se fue a Santiago de Chile.
Fue capturado por el régimen de Pinochet y una noche de terror en el Estadio Nacional milagrosamente fue el hombre número 11 y salvó su vida pues los militares practicaron la decimación, un muerto cada diez. A principios de 1975 volvió clandestinamente a Uruguay. Poco después fue detenido nuevamente y permaneció preso hasta 1985.

Habló poco de esos años oscuros. Nunca su charla se centraba en la política, siempre en el teatro y sus sueños de recorrer el mundo como pedagogo, director y a veces actor, incluyendo una película en Moscú.
A Paysandú llegó contratado por el MEC para realizar un taller en 1996. Ya nunca se fue.
Fue reconocido internacionalmente una y otra vez. Tenía un contrato por año como docente en Moscú. Curiosamente, donde menos tuvo ese reconocimiento fue en Uruguay y muy especialmente en Paysandú. Cosas de la vida, cuestiones de una sociedad donde los logros de los otros no siempre satisfacen.
De Raúl Rodríguez quedan muchos recuerdos. Quien escribe lo acompañó en sus viajes y de primera mano puede afirmar el reconocimiento pleno del teatro de Moscú a su talento. Queda mucho por escribir de su trayectoria, de su personalidad. Falleció un hombre de teatro en toda su expresión, especialmente trascendente como pedagogo. Abrazó y defendió el sistema Stanislavski, con énfasis en la propia vida y las emociones. En realidad, una forma de vivir plenamente. Eso hizo Raúl Rodríguez.
E.J.S.

