Para fortalecer el Sistema de Cuidados se necesita “opinión y compromiso de todos”

Las debilidades en las que se debería poner foco en nuestro país para lograr la “universalización” del Sistema de Cuidados y que realmente llegue a todas las personas “en situación de dependencia”, tal como lo establece la ley vigente, se pusieron sobre la mesa en un debate abierto organizado por el Centro de Día Pasionaria. La instancia que tuvo lugar en Ajupe, moderada por la coordinadora del centro, psicóloga Andrea González, contó con la participación de representantes del Banco de Previsión Social, de la Universidad de la República, encabezadas por el director de Cenur Litoral Norte sede Paysandú, Líber Acosta, e integrantes del Polo de Desarrollo Universitario (Medicina Social y Salud Comunitaria), la presidenta de Ajupe Lucía Reboulaz, directivos de esta institución anfitriona y adultos mayores que asisten a este dispositivo del Sistema Nacional Integrado de Cuidados.

Partiendo de la interrogante de cómo se configuran los cuidados en Paysandú y con el foco puesto en las personas mayores, se habló de la Ley 19.353, así como de la necesidad de multiplicar la cantidad de centros de día, ya que hoy hay apenas 8 en todo el país, un número muy ínfimo si se considera que en Uruguay “vamos envejeciendo cada vez más”. Además, se recordó que el sistema de cuidados “somos todos”, desde la familia, la comunidad, la sociedad civil organizada, el Estado. Se utilizó un paraguas como símbolo de la protección que deben conformar “todas las patas” intervinientes, en el que se fueron colgando todas las propuestas que surgieron de los mismos adultos mayores. Los participantes inscribieron en tarjetas aquellos “ejes” en los que se debería trabajar pensando “en un sistema de cuidados que sea digno”. Entre los planteos, reiteradamente citaron la necesidad de un mayor presupuesto, trabajar desde la interinstitucionalidad para no superponer esfuerzos y recursos y así mejorar la gestión, además de fomentar el trabajo en red, respetar a las personas con su diversidad y en esa línea pensar una comunidad adecuada a quienes tienen dificultades de movilidad.

Además se reclamó una mayor celeridad en la respuesta a quienes demandan un acompañante o cuidador, ya que hoy hay demoras de hasta dos años, así como bajar la edad establecida en los 75 años para solicitar este servicio, cuando en realidad hay personas que lo necesitan antes y obviamente no pueden esperar.
También se pusieron sobre la mesa temas vinculados a salud, vivienda, y surgió el planteo de comenzar a pensar en otro tipo de estructuras de contención que se adecuen de mejor manera a la demanda de esta población cada vez mayor, teniendo en cuenta además los nuevos contextos en los que a veces la familia, por razones laborales no puede estar. Asimismo, se enfatizó en la necesidad de promover una mayor difusión de los dispositivos existentes, para que llegue masivamente esta información a la población objetivo.

También se habló de las fortalezas del sistema de cuidados, entendiéndose –según se dijo– que en muchos aspectos el adulto mayor en este país es “privilegiado” frente a otros, incluso del primer mundo, aunque se coincidió en la necesidad de seguir trabajando en pos de “fortalecer el sistema para que llegue a todos”. En ese proceso “se precisa opinión y compromiso de todos”, de acuerdo a lo que se concluyó en esta instancia.