El Instituto Nacional de Estadística (INE) actualizó la forma de medir la pobreza y, de acuerdo a la nueva metodología, sus índices prácticamente se igualaron entre Montevideo y el Interior del país. Cuatro de cada diez niños nacen en hogares por debajo de la línea de pobreza, con información basada en la Encuesta Nacional de Gastos e Ingresos de los Hogares, realizada entre 2016 y 2017.
En Uruguay, la pobreza se mide por el nivel de ingresos. Sin embargo, en los últimos 20 años cambió el peso de los componentes en la canasta básica, como la telefonía celular o los vehículos.
Con las nuevas referencias el índice de pobreza pasó a duplicarse en la última medición. Con los datos a 2006 era de 8,3% y con la canasta actualizada a 2017 pasó a 17,3%. La indigencia, que con la escala de valores de 2006 era de 0,3%, en 2017 creció a 1,5%. La pobreza en el Interior aumentó más que en Montevideo y se tienden a equiparar. En conclusión, los cambios se deben principalmente a la actualización del consumo y las tendencias en pobreza son iguales, más allá de la metodología.
El director nacional de Transferencias y Análisis de Datos del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), Ec. Juan Martín Fernández, señaló que la actualización sumada a otros cambios metodológicos consensuados con la academia y la referencia internacional, “arrojó una nueva línea de pobreza que cambió significativamente la cantidad de hogares pobres en el país”.
Fernández aclaró que estas actualizaciones metodológicas son habituales, “lo que llamó la atención fue el cambio drástico de nivel tanto en la indigencia como en la pobreza”.
Estudio entre dos líneas
La nueva metodología presenta una línea más exigente, “en la medida en que se utiliza una canasta de consumo de una calidad superior a la medición anterior, por lo tanto, una mayor cantidad de hogares se encuentran por debajo de la línea de pobreza”. Explicó que “el INE interpreta que la canasta de 2006 se vinculaba a una etapa posterior a la crisis del 2002. En 2017 el país atravesó etapas de cierto crecimiento económico, esa canasta de referencia cambia en su composición y se vuelve más cara. No lo hace por la evolución de los precios, sino por sus componentes y se vuelve una referencia para la medición posterior”.
El cambio en la metodología, “se podría decir que es consecuencia del crecimiento económico. Eso es lo paradójico y lo difícil de hacer entender. Entonces, cambian los niveles pero no cambia la dinámica de la medición. En los períodos con descenso de la pobreza –tanto una línea como otra– se mantuvo igual. Es decir, si la pobreza baja con la línea anterior, también baja con la actual”.
Las dos mediciones “se mueven casi en paralelo y eso da tranquilidad en los procesos de suba y de baja de la pobreza. Por ejemplo, cuando sube producto de la pandemia, también refleja la nueva línea de pobreza. Pero esta nueva línea es un nivel significativamente más alto, casi al doble de la anterior. Eso nos hace ver una realidad en el país que hasta ahora la subestimábamos”, dijo a EL TELEGRAFO.
Según el director del Mides, “parece algo obvio pero es importante aclararlo, y es que la gente no está peor o mejor a partir de esta línea de pobreza, sino que se mide con parámetros más exigentes”.
El otro cambio importante refiere a las mediciones de pobreza entre Interior y Montevideo. “En la línea anterior, la pobreza era significativamente más grande en la capital que en el Interior del país y ahora tienden a igualarse. Una de las principales razones es que la canasta tuvo mayores cambios en el Interior que en Montevideo. Claramente hay un cambio cultural en la sociedad entre 2006 y 2017”, subrayó.
Entre generaciones
La actualización en la medición mantiene la diferencia entre generaciones. “Es decir, tanto con la línea anterior como la actual, los menores de 6 años es el grupo etario más afectado por la pobreza y los mayores de 65 años, registran menor afectación”.
Desde el Mides, informó que “nuestras estrategias no cambiaron a partir de esta nueva línea sino que siguen orientadas a la pobreza infantil como uno de los grandes desafíos estructurales del país”.
Con la medición anterior se registraba un 9% en los hogares y casi 20% de los menores de 6 años. Ahora es de 33% y pasó a cerca de 20% en general. “Es decir, casi duplica la pobreza general. Y la indigencia que era de 0,3% pasó a 1,5%”.
Fernández definió que “el cambio metodológico es sano para el país y demuestra la independencia del INE. Lo que queda un poco raro es que actualizamos con una canasta de 2017. Ahí demuestra que se dilató un poco el proceso y que deberíamos hacerlo con una base más actualizada, pero el propio INE lo reconoce con una autocrítica”.
El concepto de pobreza infantil
La pobreza infantil refiere a niños que viven en hogares pobres. “Es decir, no puede haber hogares con integrantes por debajo y otros por encima de la línea de pobreza. Los ingresos se dividen por las personas que viven en cada hogar. Porque, pensando en la intervención, hay que ayudar a los adultos de ese hogar pobre, donde viven niños que no cubren ciertas necesidades”.
El director agregó que “ese 33% de la estadística nos dice que un tercio de los niños nacen y crecen en hogares por debajo de la línea de pobreza. Y si aumenta la cantidad de niños en un hogar, también se incrementan las probabilidades de que ese hogar sea pobre. Eso no debería ser así, pero es nuestra dinámica social porque podría haber otro tipo de apoyos que acompañen esos hogares”.
Acciones prioritarias
Fernández recordó que “la prioridad” del gobierno actual es la pobreza infantil. “En particular, las transferencias monetarias no contributivas desde el Mides que están fuertemente orientadas a esa población, tanto la AFAM-Plan de Equidad como la Tarjeta Uruguay Social y el Bono Crianza para familias con niños entre 0 y 4 años”.
Reconoció que dichas transferencias “son insuficientes porque son de bajos montos y no cambia la estrategia que, incluso, venía haciéndolo el anterior gobierno. El problema de la pobreza infantil es estructural”.
En el programa de gobierno, “está el mandato de poder reducir la pobreza infantil y una de las estrategias –que es de mi competencia– es a través de las transferencias monetarias. Pero existen otras como el empleo de calidad que es la principal forma de sacar a las personas de la pobreza, mejores salarios, soluciones habitacionales y la educación”.
Los niveles de pobreza similares entre Interior y Montevideo, “nos hace poner un poco más el foco en el resto del país. Desde nuestra oficina, estamos identificando por cada departamento quiénes nos estarían faltando en el sistema de transferencias. Es decir, qué porcentaje de niños bajo la línea de pobreza, no están accediendo a transferencias monetarias, tratando de evitar que queden familias por fuera de esta política social y lo hacemos con la nueva línea”, concluyó.

