La AGT es un síndrome neuropsicológico en el que se produce una pérdida abrupta y pasajera de la capacidad para crear nuevos recuerdos, así como una amnesia retrógrada (del pasado) de intensidad variable. Durante el episodio, la conciencia, identidad personal y atención permanecen preservadas. Durante un episodio de AGT, el recuerdo de acontecimientos recientes simplemente desaparece, por lo que es común la frase: “¿Qué hago aquí, cómo llegué hasta aquí? (fenómeno del “disco rayado”). Afecta entre 5 y 10 personas por cada 100.000 al año.
El paciente puede tener la mente en blanco cuando se le pide que recuerde cosas que sucedieron un día, un mes o incluso un año atrás.
La mayoría de los casos ocurren entre los 50 y 80 años con un pico a los 60 años. Se asocia mayor riesgo de AGT en: cardiopatía y migraña.
Cuadro clínico
Inicio súbito de desorientación y pérdida de memoria reciente (no puede recordar lo que ocurrió hace minutos u horas).
Repetición constante de preguntas (“¿Dónde estoy?” “¿Qué está pasando?”).
Dura típicamente entre 1 a 8 horas, raramente más de 24 horas. Otros síntomas: Cefalea, náuseas, vómitos, mareo, ansiedad.
No hay daño cerebral permanente ni déficit neurológico residual; provoca ansiedad e incertidumbre en el paciente y su familia.
No hay evidencia de epilepsia, A.C.V., traumatismo craneal reciente u otras condiciones médicas que puedan explicar el episodio.
Causas
Los síntomas de la AGT sugieren que el sitio primario de afectación neurológica es el lóbulo temporal medio basal y el hipocampo, área involucrada en la formación y recuperación de recuerdos episódicos.
Desencadenantes
–Inmersión brusca en agua fría o caliente.
–Actividad física extenuante.
–Relaciones sexuales.
–Procedimientos médicos.
–Traumatismo de cráneo leve.
–Emociones agudas y crónicas.
–Maniobra de valsalva.
–Consumo de drogas ilícitas, alcohol.
Diagnóstico
Es clínico, ningún biomarcador ni hallazgo de neuroimagen es diagnóstico; se deben excluir afecciones como las intoxicaciones, infecciones, alteraciones metabólicas, ACV, tumor cerebral, consumo de alcohol.
Valoración Paraclínica: medir oxígeno, iones, glucemia, tóxicos en orina.
Estudios de imagen: resonancia magnética cerebral sin contraste con imágenes ponderadas por difusión (DWI), para descartar isquemia aguda, traumatismo craneoencefálico y otras patologías.
Tratamiento durante el cuadro: observación y reposo físico.
El pronóstico de la AGT es favorable, con bajo riesgo de recurrencia u otros eventos neurológicos posteriores.
No se requiere tratamiento ni restricción para conducir.
Conclusión
La AGT es un fenómeno neurológico autolimitado, de causa aún no bien comprendida. Su identificación temprana y el adecuado abordaje clínico permiten descartar otras patologías graves y brindar tranquilidad tanto al paciente como a su entorno.



