Paysandú albergó encuentro nacional sobre cementerios como patrimonio cultural

Tal como informáramos oportunamente, en el Museo Histórico de Paysandú se celebró el pasado viernes, en la sala Pivel Devoto, la reinauguración de las salas del museo, en el marco del 4° Encuentro Nacional de la Red Uruguaya de Cementerios y Sitios Patrimoniales.

La instancia reunió a investigadores, gestores culturales, historiadores y funcionarios públicos que integran esta red que lleva más de tres lustros rescatando un patrimonio tantas veces olvidado: el que reposa bajo tierra, entre lápidas, nombres y fechas, pero también arte, ciencia, exilios, guerras y silencios.

“Nosotros venimos trabajando desde hace 16 años en un armado de un trabajo sobre el valor patrimonial de los cementerios. Dicho así nomás parece que uno le pusiera un sello, pero no”, dijo a EL TELEGRAFO el arquitecto Eduardo Montemuiño, coordinador de la Red. “Se trata de entender cómo la historia, las costumbres sociales, el arte, la cultura en general se manifiestan. Pero también todo lo que son nuestros procesos humanos”.

El aula más inesperada

La Red –que congrega a profesionales de distintas áreas: historiadores, arqueólogos, genealogistas, antropólogos, directores de turismo y de cementerios– nació con vocación federal y una visión integradora del territorio y del patrimonio.
“Nuestra tarea trabaja a nivel nacional”, explicó Montemuiño. “No trabajamos solamente con el concepto de que en Montevideo hay tal cosa y en Paysandú otra. Todos trabajamos con una visión conjunta”, subrayó.

Un hito en ese camino fue lo que él denomina “la declaración de Paysandú”, firmada en 2010 durante el XI Encuentro Iberoamericano de Cementerios Patrimoniales. “Se toma a los cementerios como un aula de enseñanza, como un lugar para aprender. El ejemplo ese es mundialmente conocido, corresponde decirlo”, afirmó.

Quince años después, la red se propone dar un paso más. “Ahora, ¿cómo seguimos? ¿Cuáles son nuestras nuevas metas? Porque los documentos ya nos apoyaron, los trabajos ya nos apoyaron, y los compañeros trabajan. Entonces hay que seguir adelante, pero con nuevas bases. Esa es la tarea. Porque siempre hay algo más para descubrir, para investigar”, aseguró Montemuiño.

Rutas de la memoria

Las acciones no se limitan a la investigación. La Red está trabajando, por ejemplo, en una ruta de cementerios patrimoniales junto al Ministerio de Turismo, “que sería la primera de América”, y ha establecido vínculos con Unesco y el Ministerio de Cultura para dar visibilidad a este patrimonio intangible y material.

Montemuiño, quien además se desempeña como arquitecto cultural en el Cementerio Británico de Montevideo, compartió ejemplos concretos de cómo estas investigaciones han recuperado personajes e historias desconocidas, que en muchos casos conectan al Uruguay con el mundo.

“Una vez vino gente de otros países, tanto de Inglaterra como de Alemania o de Francia, y te dicen: ‘porque mi abuelo o mi bisabuelo está acá y quiero encontrarlo’… Recientemente, este mismo mes, una señora me habló de un paleontólogo e investigador noruego que vivió en Uruguay y murió acá. En Oslo, en el Museo de Paleontología y Arqueología, hay una sala que se llama Uruguay, por las investigaciones que él hizo acá. Toda esa dimensión la desconocíamos”.

De la lápida al pentagrama

Durante el evento, también se presentó el libro Elisabetta. Vida y música de Elizabeth Saunders, escrito por Daniel Serafini Otaiza. La historia detrás del libro ejemplifica como pocas el poder evocador y revelador de los cementerios.

“Es a partir de un sepulcro del cementerio británico que no tenía fotos de esa persona”, contó Montemuiño. “Era una mujer, la primera directora de orquesta sinfónica de América. De no tener nada hace dos años y medio, ahora tenemos un compañero que hizo una investigación, tiene el libro, tiene las obras de piano que ella compuso. Y contactó hasta con un alumno de ella en New Orleans, en Estados Unidos, el cual le grabó uno de los temas que ella le enseñó. Es un jazzista que fue de fama mundial”.

El exalumno tenía 94 años al momento de grabar ese tema. “Imaginate. Es alguien que los vivió en los años de 1950, como alumno de 15 años de esa señora. Entonces, armás una historia a partir de un dato. Pero ese dato surge en esa lápida que está en el cementerio”, reflexionó.

Un relato de la sociedad

Montemuiño se detuvo también en la potencia de estos lugares para narrar todas las historias que muchas veces no se encuentran en los manuales.

“Tenés historias de mujeres, historias de hombres, historias del comercio, historias de la industria. Eso se encuentra escrito en los cementerios, como parte de una historia. No es una historia desprendida de la sociedad. No. Es un trozo más, pero está. Nosotros lo sumamos a una visión complementaria. Una visión integral”, dijo.

Y concluyó con una afirmación que resume el espíritu de su trabajo: “Somos tanto patrimonio como otros patrimonios. Pero vamos a ser parte de esa cadena de valor”.