Alrededor de 300 personas participaron este fin de semana del Festival Textil de Paysandú, que colmó el Espacio Cultural Gobbi con talleres, charlas y una muestra de nivel internacional. La actividad, organizada por la Agencia de Desarrollo Paysandú en el marco del programa Metele Diseño, con financiamiento del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), puso el foco en la revalorización del arte textil desde una perspectiva integradora: historia, diseño, creatividad, memoria y comunidad.
María Inés García, coordinadora de la Agencia, y Marisa Acosta, integrante del equipo organizador, dialogaron con EL TELEGRAFO y realizaron un balance altamente positivo de esta segunda edición del festival. “Creo que fue bastante intenso para el poco tiempo que tuvimos de organización, porque tuvimos una muestra de nivel internacional como la de corsetería, que estuvo presente durante todo el festival. Es la segunda vez que se presenta en Uruguay, pero la primera vez en el Interior; antes estuvo en el Teatro Solís y ahora está acá”, expresó Acosta.
La exposición “Corsé: más que una vestimenta”, que quedó abierta al público desde la apertura del evento, ha sido exhibida previamente por artistas nacionales e internacionales en Montevideo, Brasil y Miami. Durante el festival, también se desarrollaron talleres diversos, orientados tanto a público con experiencia como a personas sin formación previa.
“Uno de los puntos altos fue la presencia de Dominique Sarries, el viernes. Fue un gusto tenerla en Paysandú con esa cuestión de la búsqueda del propósito, la mentalidad positiva, el ‘sí se puede’, que nos mostró que además de que el festival sí se puede hacer, también se pueden hacer muchas cosas si uno pone actitud”.
EL VALOR DE LOS VÍNCULOS
García subrayó que los objetivos “fueron más que cumplidos”, y agregó que “los talleres estuvieron explotados de gente que viene no solo porque quiere incorporar más cosas a lo que ya sabe, sino también personas que nunca habían hecho algo parecido y se van contentas, con ganas de comenzar a emprender”. Al mismo tiempo, destacó el valor del encuentro: “Lo que ves entre ellas es el relacionamiento, cómo se empiezan a conocer, se ayudan… Es una experiencia muy linda ver todo el compañerismo”.
TRESCIENTAS PARTICIPANTES
En total participaron cerca de 300 personas en los distintos espacios formativos. “Tuvimos talleres con 38 inscriptos y algunos los tuvimos que cerrar porque sobrepasaban los cupos. Vinieron de Paysandú, Young, Mercedes, Durazno, Porvenir, Esperanza, Piedras Coloradas”, detalló García.
La propuesta contó con la presencia de doce docentes, e incluso algunos docentes montevideanos se integraron también como participantes en otros talleres, destacó Acosta, subrayando el clima que se genera en este tipo de eventos.
MÁS ALLÁ DE LAS TÉCNICAS
Además de los talleres específicos sobre técnicas textiles, el festival buscó generar un espacio de reflexión. “Lo que nos deja muy contentos es que los alumnos siempre terminan diciendo ‘qué divino esto, qué linda oportunidad’, y nos preguntan cuándo vamos a hacer otra”, añadió García.
La actividad de cierre fue el taller comunitario “Manta Artística”, en el que personas de todas las edades trabajaron en la creación de una gran obra colectiva utilizando materiales en desuso.
UN FESTIVAL QUE DEJA SU HUELLA
Tanto García como Acosta coincidieron en que esta propuesta dejó una huella en la comunidad. “La diversidad de gente que vino, desde chiquilinas jóvenes a personas mayores, fue impresionante. Ayer quedaron muy sorprendidas con la charla de Dominique, porque esta idea de hacer cosas heterogéneas, que no sea todo en la misma línea, sino que nos vayamos con preguntas y aprendizajes, es lo que deja huella”, sostuvo Acosta.
De cara al futuro, ambas manifestaron el deseo de seguir creciendo. “Ya tenemos agendado para agosto o setiembre una actividad en Guichón y la idea es seguir desarrollando productos desde la Agencia en temas de reciclaje y nuevas técnicas”, adelantó Acosta.
También destacaron el potencial del festival como marca regional. “No existe otro festival textil en Uruguay. El de Paysandú es el Festival Textil del país”, enfatizó García. “Esta línea de trabajo ya forma parte de la agencia, así como la Cata del Tomate. Lo que nos mostró la presencia de gente de Durazno, de Mercedes, es que esto se puede convertir en algo muchísimo más grande si con tiempo lo planificamos bien. Esperamos que el año que viene tengamos un festival que trascienda también el río” y poder contar con “invitados internacionales”.
VÍNCULO INTERGENERACIONAL
Finalmente, resaltaron el valor simbólico del vínculo intergeneracional que se vivió en varios talleres. “Es muy valorable que había abuelas con sus nietas. Eso se transmite en la ciudad”, como en su momento lo promovió Paylana, destacó García. “Y lo bueno es que no se pierde, porque vemos que las abuelas les están traspasando ese oficio y ese amor por lo que hacen.
Este tipo de eventos permite que eso continúe”, concluyó García.

