Vanesa Machi (37) es una sanducera que a los 20 años se fue de Paysandú en busca de nuevos horizontes, y que en su periplo por el mundo coincidió en que se encontrara en Israel cuando se desató el conflicto bélico que la tiene retenida en Tel Aviv actualmente, sin haber encontrado hasta ahora la oportunidad de poder dejar el país.
Desde esa zona conflictiva se ha contactado con EL TELEGRAFO, y describió el escenario que le ha tocado vivir desde su perspectiva personal, pero que es en general coincidente con el de la población, tanto extranjeros como nativos, que se debaten entre las alarmas, la corrida a los refugios y el intento de vivir cierta normalidad ante la amenaza permanente de la caída de misiles.
Al relatar a nuestro medio periodístico sus vivencias por el mundo, señaló que es hija del luthier y músico Tito Machi y nieta del “barbudo” Machi –quien tenía bar en avenida República Argentina y Solano García– conocido como quien hacía “las mejores milanesas de Paysandú”. Relató que a esa edad primero se fue a Montevideo –donde estuvo en el teatro Circular– y luego a Rosario, Argentina a hacer formación de circo. Desde allí ha recorrido varios lugares como Buenos Aires, ciudades brasileñas, e incluso Italia, donde gestionó la ciudadanía italiana. Se define como artista: “soy artista de escena, hago shows, tengo un show de burbujas de jabón, y hago asimismo un tipo de malabar contemporáneo, manipulo fuego, entre otras puestas en escena”, según describió.
Destacó que a veces trabaja “como independiente”, pero “en general trabajo contratada para privados y también hago espectáculos de calle, además de festivales, así como para compañías de animación, con una diversidad de elementos”. En esta oportunidad fue a visitar amigos en Tel Aviv “que hice en la primera oportunidad” en que estuvo en esa ciudad.
Quiso la mala fortuna precisamente que esta segunda visita coincidiera con el inicio del conflicto bélico entre Israel e Irán, –algo que también le sucedió a los intendentes electos Nicolás Olivera y Carlos Albisu, así como otros integrantes de una delegación uruguaya que visitó Israel–. Sin embargo Vanesa no entiende como totalmente negativa la experiencia que está viviendo, que considera “una experiencia más, porque vengo viajando desde hace mucho tiempo y he estado en muchos lugares, pero nunca viví una guerra. Puedo decir sí que al principio naturalmente nos ha asustado bastante, porque no es algo que esté acostumbrada a vivir, pero ahora siento que el impacto se ha atenuado sensiblemente, lo que no quiere decir que me quiera quedar acá. Estoy buscando la forma de salir, pero lo que quiero expresar es que el primer momento de shock, de impacto muy difícil de explicar, ya pasó, por suerte, lo que no quiere decir que lo consideremos normal ni mucho menos, sino que en cada alarma se viven momentos de gran incertidumbre”.
Consideró que en el caso de los israelíes, “están habituados a estas situaciones, pero es un momento que no es lindo para nadie, porque hay mucha gente yéndose, tratando de irse. Yo en particular vine a ver un amigo que se estaba queriendo ir, a retornar a la Argentina, y resultó que se desató nuevamente la guerra y no pudo concretarlo”.
Ataque severo el domingo
“En realidad no es para nada fácil salir, y la única opción ahora es hacerlo por tierra hacia Jordania o Egipto. Sobre todo con preferencia por este último país. Hoy de mañana (ayer domingo) tuvimos un ataque grande, tras una pequeña tregua el sábado. Hoy de mañana el ataque fue fuerte y se espera que esta noche (por la madrugada de hoy) probablemente sea particularmente fuerte también”, relató.
“Cuando se desata la alarma, primero te llega una alarma al teléfono, salimos lo más rápido posible hacia el bunker, y en unos seis o siete minutos comienzan a sonar las alarmas en toda la ciudad, por lo que pasan solo unos pocos minutos hasta que empiezan a llegar los misiles. Hoy cayeron dos misiles en Tel Aviv, en zonas donde residen civiles, es decir que no estallan solo en blancos militares”, reflexionó Vanesa Machi.
“La mayoría de los misiles explotan en el aire, porque son interceptados por los escudos antimisiles, pero el tema es que mientras antes lanzaban solo dos o tres por vez, ahora lo hacen con no menos de treinta y hacia distintos lugares, lo que hace más difícil que los intercepten antes de que alguno llegue a destino”, precisó.
Acotó asimismo que además los misiles que son interceptados y explotan en el aire son también peligrosos, porque caen restos de gran tamaño sobre la población civil “y de eso también te tenés que resguardar”.
Respecto a sus perspectivas de salir de Israel, precisó que “me comuniqué con la embajada y no tuve una respuesta más o menos contundente sobre esta posibilidad, y dijeron que si ellos tienen algún plan de evacuación me van a avisar, pero no mucho más. Hoy volví a escribir, en tanto cuando supe que estaba el intendente Nicolás Olivera acá le pedí ayuda y me dijo que estaba averiguando por contactos para salir. Me pasó luego algunos números, yo hablé con la embajada pero luego supe que él salió y no tuvimos más contacto con él. También estoy escribiendo a la embajada italiana para ver si también por esa vía puedo tener la posibilidad de salir. Pero sin dudas en este momento la única posible salida es por tierra a Jordania o Egipto”.
