El Ministerio de Salud Pública (MSP) anunció la implementación de una estrategia integral tendiente a la reducción de tiempos de espera y mejora del acceso asistencial, una preocupación que la titular de la cartera, Dra. Cristina Lustemberg, había planteado como un objetivo antes de asumir.
De acuerdo a lo difundido por la cartera, se ha definido una serie de prioridades a corto, mediano y largo plazo. Una de las metas eje de la estrategia es “mejorar el acceso y la calidad de la atención en todo el territorio nacional, asegurando que la población reciba servicios de salud oportunos, continuos y con la calidad adecuada a sus necesidades”, como un camino para la reducción de los tiempos de espera y la mejora del acceso asistencial.
Recordemos que desde la implementación del Sistema Nacional Integrado de Salud, se estableció una serie de plazos máximos a los que las instituciones prestadoras deben ajustarse. De acuerdo a la normativa los tiempos máximos de espera varían en función del tipo de consulta, o procedimiento. Por ejemplo, en el caso de la Medicina General se dispone de 24 horas para otorgar un turno, lo mismo que en las consultas de Pediatría y Ginecobstetricia. Para los pacientes de Cirugía General el plazo es de 48 horas, mientras que para las Especialidades Médicas y Quirúrgicas deberían atenerse a una espera máxima de 30 días y para los procedimientos quirúrgicos no urgentes el plazo estipulado es de un máximo de 180 días. Estos plazos refieren al tiempo transcurrido desde la solicitud de la consulta o procedimiento hasta su realización efectiva, aclara el portal fonasa.info, donde se publica un artículo que refiere a la realidad de los tiempos de espera en Uruguay. Allí se indica que, a pesar de la existencia de esta normativa, “la realidad muestra diferencias significativas entre los distintos prestadores y especialidades” y se basa en datos del portal A Tu Servicio (atuservicio.msp.gub.uy) del MSP, donde se publican los tiempos promedio de espera por cada prestador, donde se puede además comparar estos plazos, así como otros datos, entre los diferentes prestadores. El cuadro que aparece en la página muestra que los mayores problemas de incumplimiento de estos plazos se ven en ASSE. El cuadro incluye, además de los tiempos de ASSE y los prestadores colectivos (mutualistas) también a los seguros privados de salud.
En el caso de Medicina General, en ASSE el promedio de espera es de 6,3 días, en las mutualistas es de 1 día y en los seguros 0,2. En el caso de Pediatría, la espera en ASSE es de 9,6 días, en las mutualistas de 1,2 y en los seguros de 0,2. Para el caso de Ginecología, la demora en consultar en ASSE es de 20 días, en las mutualistas de 3,4 y en los seguros de 0,5. Para Cirugía General, la demora en ASSE es de 13 días, en las mutualistas 2,7 y en los seguros 0,8, mientras que en la especialidad de Cardiología hay que esperar en promedio 19,6 días en ASSE, 6,3 en las mutualistas y 0,6 en los seguros privados. Y a esto, que es una estadística general, se agrega la aclaración de que en el interior los tiempos son más largos que en Montevideo. También vale mencionar que los tiempos pueden ser mucho mayores si se trata de conseguir una consulta con un médico específico, porque la norma sólo obliga a cumplir con determinado plazo para acceder a un especialista sin posibilidad de elegir a quién.
En el diagnóstico con el que se maneja el MSP se mencionan varios factores que influyen en estos tiempos de espera, entre ellos la Disponibilidad de especialistas. En ese sentido indica que existe una distribución desigual de especialistas en el territorio nacional. “Mientras que Montevideo y Canelones concentran la mayoría de los profesionales, otras regiones, especialmente el norte del país, presentan escasez en varias especialidades”. También apunta en la lista de factores a la creciente demanda existente, que deviene del “envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades crónicas”, que incrementan la demanda de servicios de salud, presionando la capacidad del sistema. Asimismo aparece en la lista la Gestión de agendas. “Algunos prestadores presentan deficiencias en la gestión de sus agendas, con altas tasas de ausentismo (pacientes que no asisten a sus citas) y falta de sistemas eficientes para reasignar esos espacios”. Por supuesto que otro factor que se menciona es el del Multiempleo médico, en tanto que “el 61% de los médicos generales y el 74% de los especialistas trabajan en más de un lugar, lo que puede afectar su disponibilidad y la coordinación de horarios”.
La hoja de ruta que ha definido la cartera se estructura en tres pilares que denominan: Mejora normativa; Gestión, coordinación y complementariedad eficiente y Sistema de información para la medición adecuada, el monitoreo y la evaluación.
Algunos de los cambios previstos, que requieren de modificaciones normativas son: agregar plazos máximos para los procedimientos quirúrgicos oncológicos y otras cirugías priorizadas por sintomatología limitante y establecer plazos diferenciados para estudios diagnósticos y terapéuticos, “en función de la situación clínica y social de cada persona”. También se contempla la elaboración de criterios para priorización de la agenda y lista de espera, “atendiendo a la patología, evolución clínica, vulnerabilidad socioasistencial y capacidad funcional de los pacientes”. Es decir, que en función de la situación del paciente podrá hacerse una priorización de turnos. El ministerio pretende crear Unidades de Gestión de Agenda Clínica (UGAC), para que se encarguen “de la priorización, la coordinación, el seguimiento institucional de las demoras, la reasignación de consultas y la gestión de inasistencias y cancelaciones”. Para que todo esto funcione habrá que mejorar sustancialmente los sistemas de información y estandarizarlos entre los diferentes prestadores.
También se anunció la extensión de los plazos de dispensación de medicamentos crónicos, que se extenderá de 3 a 6 meses, con la intención de “reducir consultas innecesarias que hoy congestionan el sistema”. Es decir, los usuarios que consultan para repetir medicamentos que ya se sabe que se les indicarán y aun así deben ver un médico para que se los recete. En vez de hacerlo cuatro veces año, pasará a hacerlo 2 veces.
La ministra confía en que implementando una gestión ordenada se pueden solucionar estos problemas, que son un dolor de cabeza para el sistema, por la incomodidad que genera en los pacientes, que lo traducen en reclamos hacia las instituciones, que a su vez no pueden cumplir con estas metas, retroalimentando el malhumor general. Habrá que ver si alcanza, pero cuando menos es una buena señal que haya una preocupación y se tomen acciones para corregir.

