La industria láctea de Young, Claldy, presentó en la víspera ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), los detalles de una reestructura para salir de la crisis que atraviesa, en el que propuso prescindir 50 puestos de trabajo de una plantilla total de unas 200 personas incluyendo permanentes y zafrales.
Previo al encuentro de ayer en Montevideo, representantes del directorio de Claldy le informaron a sus trabajadores la puesta en marcha del plan de reestructura, pero sin ahondar en detalles, lo que presentaron en la víspera.
La empresa comunicó en la citada reunión –realizada en la capital del país, de la que participaron representantes del MTSS, Sindicato de Tucla y Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL)– que se enfrenta a “una situación crítica que requiere una transformación urgente y profunda, motivada por razones estrictamente vinculadas a la rentabilidad y productividad. La fragilidad patrimonial y la imposibilidad de acceder a crédito bancario agravan aún más este escenario”, indicaron.
En ese contexto, “ya hemos comunicado a las partes involucradas la necesidad de reducir nuestra dotación de personal en aproximadamente 50 trabajadores”.
Para ello, la empresa aplicará diversos criterios. Respecto a la rentabilidad por sector, “se priorizará una visión estratégica orientada a la rentabilidad de cada sector de la empresa. Se consideran, entre otros elementos: los análisis periódicos de márgenes por familia de productos (trasladables a sectores productivos; los planes de reconversión en curso; la capacidad de producción nominal de cada sector involucrado en el procesamiento de materia prima”. En cuanto a la productividad individual, “se valorará el compromiso y desempeño de los trabajadores, especialmente en un escenario donde se han realizado importantes inversiones en tecnología. Para ello, se utilizarán los resultados de la herramienta de evaluación de desempeño que Claldy aplica desde hace años, la cual contempla cinco ejes: rendimiento y calidad del trabajo; condiciones personales (responsabilidad y enfoque en resultados); actitud (trabajo en equipo y cumplimiento de directrices). Comportamiento general (higiene, puntualidad y asistencia); y cumplimiento en materia de seguridad y salud ocupacional”.
Con el propósito de mitigar el impacto de las medidas, se analizarán otras variables de contexto, tales como: “edad de los trabajadores, evaluando la posibilidad de aplicar el Subsidio Especial por Inactividad Compensada o encaminar procesos prejubilatorios. Condición de jefatura de hogar monoparental con menores a cargo, contemplando un tratamiento preferencial”.
El directorio de la industria láctea reafirmó que “estas decisiones, si bien dolorosas, son imprescindibles para asegurar la continuidad y viabilidad de la empresa. Somos plenamente conscientes del impacto humano que implica esta reestructura y, por ello, nuestro compromiso es transitar este proceso con el mayor respeto, sensibilidad y apego al diálogo posible”.
LA POSICIÓN DEL SINDICATO
Hildo Rodríguez, presidente del sindicato de Claldy, manifestó que los directivos de Claldy “tuvieron tiempo de frenar todo lo que está pasando”, en referencia al complicado momento financiero que atraviesa la empresa.
Aseguró a El País que a partir del mes de abril del año pasado comenzó a comunicarse con uno de los directivos de la empresa con el fin de hacerle saber sobre el “mal funcionamiento” de maquinaria que había sido adquirida y de las “pérdidas millonarias” que se estaban produciendo.
“Se hicieron tantos procesos mal que se llevó a un desperdicio de nuestra materia prima (quesos, gelatinas, postres, leche, yogurt) en volúmenes nunca vistos. Si eso se frenaba a tiempo no estábamos en esta situación que lleva a que la empresa tenga que recortar personal. Ellos nos hicieron ver que sí o sí tienen que sacar gente”, agregó Rodríguez.
Además, aseguró que el sindicato le hizo saber a la dirección de la compañía que hay otros “caminos y ámbitos” para “buscar ahorros y que ningún empleado pierda su trabajo”.


