Se trata de un trastorno digestivo frecuente que provoca molestias persistentes en la parte superior del abdomen –como dolor, ardor, sensación de llenura o saciedad temprana–; sin que exista una causa estructural visible en estudios como endoscopía.
En la DF los síntomas deben durar al menos tres meses, y haber comenzado seis meses antes del diagnóstico. La prevalencia de la DF varía del 12.4% al 17%.

Posibles causas de DF
Problemas motores o nerviosos en el proceso de digestión. Sensibilidad mayor al dolor. Inflamación duodenal. Factores psicológicos y sociales.
Factores de riesgo
Sexo femenino, tabaquismo, infección por Helicobacter pylori, consumir medicación como antiinflamatorios, índice de masa corporal elevado, gastroenteritis aguda, comorbilidades psiquiátricas: ansiedad, depresión y abuso sexual en la infancia.
Diagnóstico
Datos clínicos a interrogar:
¿El dolor cambia o es peor con hambre?
¿El dolor empeora al presionar determinadas zonas del abdomen?
¿Hay consumo de analgésicos, como aspirina, ibuprofeno o antecedentes de úlceras?
¿Acidez de estómago (sensación de ardor ascendente debajo del esternón)?
¿Dolor intenso en la parte superior derecha o media del abdomen? ¿El dolor se extiende entre los omóplatos? ¿sucede periódicamente, acompañado de vómitos, sudoración o inquietud?
¿Hay cambios en movimientos intestinales (estreñimiento o diarrea nuevos)?
¿Pérdida de peso recientemente de forma involuntaria?
¿Antecedentes familiares de cáncer gástrico?
Exámenes
*Ecografia de hígado (descartar litiasis).
*60 años o más o presenta síntomas graves: vómitos recurrentes, pérdida de peso o disfagia, se indica: Endoscopía digestiva alta.
*Menos de 60 años o ausencia de síntomas graves ni antecedentes familiares de cáncer de estómago: investigar en sangre o heces H. pylori.
Tratamiento
Bases:
*Realizar actividad física moderada.
*Realizar dieta variada y equilibrada.
*Hábitos de sueño adecuados.
*Evitar consumir alcohol y tabaco.
*Reducir consumo de alimentos ricos en grasas ya que disminuyen la evacuación gástrica.
*Comer comidas pequeñas y frecuentes; ingerir cinco o seis comidas pequeñas.
*Control del estado de ánimo/ansiedad/depresión.
*Medicación : antiácidos, bloqueadores de la secreción gástrica, antidepresivos (amitriplina).
Conclusión
La DF es una condición real y frecuente que afecta a muchas personas, causa dolor, incomodidad y altera la calidad de vida, aun cuando los estudios médicos no detecten anormalidades.
No se trata de “nervios” ni de una queja sin fundamento: es un trastorno del funcionamiento digestivo, influido por múltiples factores como el estrés, la alimentación y la sensibilidad gástrica; con una desregulación del eje intestino-cerebro.
Lo más importante es que tiene tratamiento y manejo médico efectivo, con medicamentos, cambios de hábitos y, en algunos casos, apoyo psicológico.


