¿Qué hay detrás de esta epidemia silenciosa que repercute en la salud mental de miles de millones de personas en el mundo entero? Oficinas, hospitales, aulas, empresas, hogares.
“Llegaba a casa sin fuerzas ni para hablar, sentía que daba todo y nunca era suficiente. Dormía mal, lloraba sin razón, y empecé a odiar el trabajo que antes amaba” relata Marina, médica clínica de 34 años que trabajaba en un contexto de alta exigencia y bajo reconocimiento, donde el descanso era un privilegio y no un reconocimiento.
Su historia no es la única. Hay miles de relatos sobre este síndrome de desgaste profesional.
La Organización Mundial del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han reconocido este síndrome como una enfermedad profesional y un factor de riesgo en el trabajo.
El síndrome de burnout, de agotamiento laboral o de estar “quemado” es entendido como una respuesta al estrés laboral crónico, que tiene consecuencias negativas a nivel individual y organizacional, y se caracteriza por agotamiento emocional, actitud fría y despersonalizada, y baja realización/logro profesional o personal (Martínez, 2010).
Características
Este síndrome de agotamiento laboral tiene los siguientes componentes: agotamiento emocional donde se puede sentir sensación de desgaste físico y emocional, sobre esfuerzo físico, fatiga.
Sumado a lo anterior tener una actitud fría y despersonalizada con actitudes y respuestas negativas, ironía con la intención de molestar al otro, irritabilidad y pérdida de motivación hacia el trabajo. Reacciones de distanciamiento, cinismo, hostilidad. En lo específicamente laboral las personas pueden experimentar una incapacidad para soportar la presión, bajo rendimiento, lo que puede traer aparejado una afectación en las relaciones profesionales y personales.
Variables que intervienen
Existen variables individuales como la edad, el género, donde se ha observado que las mujeres son más vulnerables al desgaste profesional que los hombres, explicado como consecuencia de las demandas familiares y los bajos ingresos. Otra de las variables es la personalidad, las largas jornadas laborales, la poca competencia para el cargo, la falta de claridad en las funciones asignadas, entre otras.
Síntomas: leve, moderado, grave y extremo
Dentro de los leves puede estar la dificultad para levantarse o cansancio. Moderado: trastorno del sueño, déficit de atención y concentración, sentimiento de fracaso. Grave: abuso de sustancias o ausentismo laboral y extremo depresión y riesgo de suicidio.
Prevención
Es muy importante mantener límites claros entre la vida laboral y la vida familiar o personal.
Fomentar una cultura de descanso y pausas activas. Por ejemplo, hacer ejercicios de estiramiento suaves, respiración consciente, relajación muscular con el objetivo de despejar la mente y mejorar los niveles de concentración.
Promover ambientes donde se valore el bienestar como el rendimiento.
Tan solo cinco minutos de pausa puede hacer la diferencia de todo un día o varios días de trabajo.
(097352937)


