Mucho por entender

El Instituto Nacional de Estadística (INE), dio a conocer un informe en el que aborda un Análisis de la dinámica del empleo en las empresas, con la particularidad de que se centra en el período comprendido entre los años 2018 y 2024, lo que abarca los años previos, la pandemia y lo que ha venido después, de forma que constituye un insumo más para entender qué pasó en Uruguay en ese episodio histórico provocado por la enfermedad.
Destaca el INE en su presentación que el estudio “explora los flujos laborales y muestra el impacto diferencial de la pandemia, el rol de las mujeres, la recuperación sectorial y las diferencias territoriales”. Se presenta un análisis detallado de la dinámica del empleo en las empresas formales del país, “con foco en los procesos de creación, reducción y transformación de puestos de trabajo entre 2018 y 2024. El estudio adopta una perspectiva que va más allá del número de personas ocupadas, explorando los flujos laborales: quiénes ingresan, egresan, cambian de sector o región, y cómo estos movimientos configuran el mercado laboral”.

Muestra, por ejemplo, que entre 2018 y 2019 el empleo formal presentó cierta estabilidad y que en el segundo trimestre de 2020, cuando impactó de lleno la pandemia, con su emergencia sanitaria y las medidas que se adoptaron, se produjo un quiebre importante, “con una drástica caída en la generación de empleo (2,91%) y un pico en la reducción de puestos (19,36%). A partir de entonces, se inicia una recuperación gradual, con saldos netos positivos en la mayoría de los trimestres posteriores”. Y no es un dato poco relevante, que servirá de insumo para las comparaciones que se realizarán más adelante, a medida que se vayan conociendo realidades de otros países, en la medida que, recordemos, Uruguay destacó en el mundo, especialmente en esos primeros momentos de la pandemia, por tener una actitud distinta al encierro generalizado que fue la medida más extendida a nivel global –con otras excepciones–, aquello de las perillas y de mantener los motores de la economía encendidos que decía el entonces presidente de la República, Luis Lacalle Pou.

“El análisis desagregado –prosigue– revela importantes diferencias por sexo”. En ese sentido indica que las mujeres fueron inicialmente más afectadas, “con una caída neta del empleo de 16,62% en el segundo trimestre de 2020”, pero sin embargo, mostraron una recuperación más dinámica, “con picos de crecimiento neto de hasta 9,19%. En cambio, los hombres sufrieron una caída algo menor (-13,97%)”, pero tuvieron una recuperación más lenta y menos sostenida.
Otra dimensión que aborda es la territorial, y en ese sentido se indica que el interior del país “presentó menor volatilidad en el empleo, lo que podría explicarse por una estructura ocupacional menos expuesta a cambios bruscos”.

Esta serie de desagregados por sector económico, tamaño de empresa o región geográfica permite “detectar patrones diferenciados de crecimiento o incorporación del empleo, así como desigualdades estructurales”. Y a modo de ejemplo indica que, mientras algunos sectores como las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) muestran fuerte crecimiento con 16.369 llamados laborales vinculados a TIC en 2023, otros presentan mayor estabilidad o incluso dificultades para generar empleo. Se destaca el dinamismo de la construcción, especialmente en su etapa de recuperación pospandemia; aquí tiene mucho que ver algunas decisiones estatales que se vinculan con el desarrollo del sector inmobiliario, a la vez que un fuerte impulso en obra pública que se produjo durante el quinquenio. El sector servicios también mostró una recuperación marcada, aunque más sensible a contextos externos. La Industria mantuvo un patrón de estabilidad y el Comercio se caracteriza por su alta estacionalidad.

También evalúa el informe, como otro componente clave de la dinámica del empleo, el comportamiento de las nuevas generaciones. Indica al respecto que “tienden a cambiar de empleo con mayor frecuencia en busca de desarrollo profesional: solo el 36% de los jóvenes está satisfecho con su empleo actual en el sentido de que declara tener satisfacción alta y no desea cambiarse de trabajo”. Esto es un porcentaje bajo, basta imaginarse si en toda la economía solamente un tercio de la población pensara en mantenerse en su empleo actual.

Otras generalidades evalúan la incidencia según el tamaño de las empresas. Así, las micro y pequeñas empresas “registran mayores flujos de creación y destrucción del empleo; las grandes empresas, en contraste, tienden a mostrar más estabilidad, con menores variaciones netas”, y así y todo, en todos los tamaños, “el cuarto trimestre del año suele registrar un repunte estacional, vinculado principalmente a la actividad turística y comercial”.
El objetivo del informe es analizar indicadores de la dinámica del empleo en las empresas, las transformaciones que en el mercado de trabajo y cuanto a la creación y reducción de puestos laborales. Así, con estas mismas palabras, lo plantea el INE, de hecho. Y es clave para entender este tipo de cosas, cómo las nuevas generaciones y la tecnología van transformando el empleo. Sin embargo, será además un insumo a futuro para la planificación y el abordaje de las pandemias o situaciones de emergencia que puedan llegar a venir. Ojalá que no sea necesario, por supuesto.