Una publicación en el sitio web del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) destacó hace pocos días a Paysandú por las iniciativas concretas surgidas en nuestra comunidad para enfrentar el cambio climático.
El sitio comienza resaltando la campaña “Tus Acciones Cuentan”, una de las líneas de acción del Proyecto Binacional de Adaptación al Cambio Climático en ciudades y ecosistemas costeros vulnerables del río Uruguay (Proyecto ACC Río Uruguay), financiado por el Fondo de Adaptación y ejecutado por el PNUD en Uruguay y Argentina, junto a los Ministerios de Ambiente de ambos países, la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND), los gobiernos locales y la agencia implementadora del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).
A continuación, se mencionan tres iniciativas que se destacan por su compromiso con la adaptación y la conciencia ambiental. Una de ellas es desarrollada por los jóvenes del Centro Juvenil Francisco, que funciona por un convenio entre INAU y el Liceo Francisco, atendiendo a adolescentes de 12 a 18 años en contraturno al horario liceal mediante la modalidad de talleres. La propuesta artística que llevan adelante en torno al tema expresa, desde el arte, las consecuencias del cambio climático que afectan su entorno —sequía, contaminación y escasez de agua—, convirtiendo a la música en una herramienta de sensibilización y transformación social.
“Nuestro proyecto se llama Cuidemos Nuestra Casa, y es una canción que habla sobre concientizar en torno a lo que está pasando en el Uruguay y en el mundo entero con el medioambiente”, explicó Mateo Jaén, docente en el taller de Producción Musical del Centro Juvenil. El género musical con el que trabajaron es el hip hop, “en estilo lo-fi. En la creación de la letra utilizamos el método de escritura de poesía, usando versos, estrofas y haciendo que todo rime”, agrega.
Otra experiencia destacada es el emprendimiento “Ciclo Orgánico”, impulsado por Rolando Calvo. Se trata de una propuesta de compostaje domiciliario que recolecta residuos orgánicos, los transforma en abono natural y los devuelve a los hogares. Esta iniciativa busca cerrar el ciclo de los residuos, regenerar los suelos y promover una cultura ambiental que priorice el cuidado del entorno desde lo cotidiano.
Por otra parte menciona la labor de Raquel Oronoz, integrante de la cooperativa Unidos por la Clasificación, que pone en valor el trabajo de recicladores y recicladoras. Desde la clasificación y enfardado de materiales como cartón, plástico y metales, esta organización fomenta la economía circular y el empleo digno. A través de centros de entrega voluntaria y alianzas con comercios comprometidos, evitan que toneladas de residuos terminen contaminando el ambiente.
Por último, Óscar Feed ofrece una mirada distinta sobre la relación con el territorio. Tras jubilarse de la docencia universitaria, encontró en la ornitología una nueva manera de descubrir y vincularse con el entorno. Entre recorridos en bicicleta y binoculares en mano, conoció el Humedal del Arroyo de la Curtiembre, un ecosistema lleno de vida a pocos minutos del centro de Paysandú, que se transformó para él en un espacio de contemplación, escucha y conciencia ambiental. Lo que empezó como curiosidad se volvió un vínculo profundo con la naturaleza, que le abrió otra forma de mirar el territorio y habitarlo desde la atención y la escucha.
Estas cuatro experiencias demuestran que la adaptación al cambio climático no es solo una meta institucional o internacional, sino una práctica posible desde lo local. Son ejemplos de cómo pequeñas acciones colectivas y sostenidas pueden transformar realidades.
El proyecto ACC
El Proyecto Binacional de Adaptación al Cambio Climático en ciudades y ecosistemas costeros vulnerables del río Uruguay es financiado por el Fondo de Adaptación al Cambio Climático y se implementa en los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro, así como en la provincia de Entre Ríos (Argentina). La agencia implementadora es el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), mientras que su ejecución está a cargo de las oficinas del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Uruguay y Argentina, junto a los Ministerios de Ambiente de ambos países, la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND) y los gobiernos locales de las zonas costeras del río Uruguay.

