Virtuosismo, emoción y guitarras sin fronteras

El Teatro Florencio Sánchez se colmó de público para recibir al Dúo Siqueira Lima, que llegó a Paysandú con su concierto “Guitarras sin fronteras”. Integrado por la guitarrista sanducera Cecilia Siqueira y el brasileño Fernando Lima, este extraordinario dúo cuenta con más de veinte años de historia. A lo largo de su trayectoria, se han presentado en más de cuarenta países, actuando en algunos de los escenarios más importantes de América, Europa, África y Asia. Reconocidos a nivel mundial, hacía mucho tiempo que no visitaban Uruguay y Paysandú, por lo que su regreso fue especialmente celebrado. “Esta gira no es solo un viaje musical, sino un reencuentro con mi gente”, expresó Cecilia pocos días antes a través de las redes sociales.
El concierto en Paysandú fue presentado por la Sociedad Amigos del Teatro Florencio Sánchez, en el marco de los festejos por los 200 años de la Declaratoria de la Independencia de nuestro país. La velada comenzó con una emotiva sorpresa: la proyección de un video con una interpretación del Himno Nacional en el órgano de la Basílica, a cargo del recordado maestro Héctor Pintos Tognola, con la participación del Coro de la Sociedad Suiza. El video fue registrado en 2008, durante el acto de apertura de un congreso de obstetricia y ginecología realizado en la Basílica, en el que Pintos interpretó el Himno a pedido del doctor Carlos Leoni, presidente del congreso y actual integrante de la Sociedad Amigos del Florencio.

Viaje a la memoria

El Dúo Siqueira Lima se destaca, entre otras cosas, por su técnica guitarrística deslumbrante, su sensibilidad artística desbordante, un enorme carisma y poder de comunicación. El diálogo entre sus guitarras no solo borra las fronteras entre lo clásico y lo popular, sino cualquier tipo de frontera, llevando al público a un viaje musical profundo y emocionante. El concierto comenzó con obras de raíz popular latinoamericana, de autores cuyas composiciones han trascendido etiquetas para ser consideradas verdaderos clásicos: Bebé, de Hermeto Pascoal; Candombe, de Hugo Fattoruso; Aquarela do Brasil, de Ary Barroso; Libertango, de Astor Piazzolla. Luego dedicaron un segmento a la música clásica, interpretando el Vals de las flores, del ballet Cascanueces de Tchaikovsky; Danza de la gitana, de Ernesto Halffter; y el Adagio del famoso Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo.
En una de sus intervenciones, Cecilia evocó los inicios musicales del dúo, compartiendo en pantalla fotos de ambos cuando eran niños pequeños, ya con guitarras en mano. Recordó su propia formación musical, desde las enseñanzas de sus padres, Julio Siqueira y Raquel Franco, ambos profesores de guitarra, hasta su etapa como alumna del profesor Hugo Acosta, presente en la sala, y más tarde en Montevideo, bajo la guía de César Amaro Carlevaro. También dedicó un especial reconocimiento a José María Brunini, por su constante apoyo a su carrera y a la del dúo.

La música y el amor

El programa continuó con dos obras rioplatenses: Milonga del Barbijo, de Cacho Tirao, y el tercer movimiento de la Tango Suite, de Astor Piazzolla, compositor muy presente a lo largo de la trayectoria del dúo, según expresó Lima. En otra de sus intervenciones habladas, Cecilia relató la historia compartida con Fernando, tan fascinante como su música. Se conocieron en 2001, en un concurso internacional de guitarra en Caxias do Sul (RS), donde ambos empataron en el primer puesto. Cuatro años después, se casaron en Paysandú, el 24 de junio de 2005. Para rememorar aquel primer encuentro –cuando ambos aún tocaban como solistas– decidieron hacer “algo muy especial”, que no suelen incluir en sus presentaciones: tocar en solitario. Fernando ofreció una bellísima versión del Ave María, de Schubert, y Cecilia interpretó dos piezas del repertorio de Cacho Tirao (con quien tuvo oportunidad de tocar y aprender antes de su fallecimiento, y para quien tuvo un afectuoso recuerdo): Zorba el griego, de Theodorakis, y Berimbau, de Baden Powell, esta última con un tratamiento rítmico y efectos sonoros que entusiasmaron especialmente al público.
El cierre fue con una impresionante versión de La Cumparsita, el célebre tango de Gerardo Matos Rodríguez. Los cálidos aplausos del público motivaron al dúo a regresar al escenario para interpretar su famosa versión de Tico-Tico no Fubá, tocado a cuatro manos en una sola guitarra, que ha despertado admiración en todo el mundo. Fue el broche de oro para una velada memorable, marcada por el reencuentro de Paysandú con una de sus artistas más queridas, quien, junto a su compañero musical y de vida, retornó a casa para compartir momentos de emoción, virtuosismo y comunión musical sin fronteras.