Días pasados dábamos cuenta de un informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en base a los datos registrados en el reciente censo de población y vivienda, y de las proyecciones en cuanto a la cantidad de habitantes en el país y en los diferentes departamentos. El ejercicio era un planteo sobre la evolución poblacional de aquí a 20 años y los expertos indicaban su parecer respecto a quienes perderán o ganarán habitantes en las próximas dos décadas. Tristemente Paysandú, junto a otros 14 departamentos, está en la lista de los que verán su cantidad de habitantes empezar a caer en los próximos años. Solo cuatro departamentos, decía el informe, tendrán un saldo favorable en el 2045.
Recordemos que, como concepto general, se planteaba allí que “los movimientos dentro del país marcarán el rumbo demográfico de los departamentos” y que en función de esto, solamente Canelones sumará más de 80.000 personas, alcanzando casi 680.000 mil habitantes, y Maldonado crecerá hasta los 245.000 residentes.
Pero el concepto más preocupante del informe tiene que ver con el envejecimiento que seguirá experimentando la población uruguaya. Nuestro país tendrá en el 2070 no solo menor población, sino que además será más envejecida.
La población comienza a disminuir por dos factores principales: el fuerte descenso de nacimientos anuales y el arrastre de las muertes que se registraron durante la pandemia. La población uruguaya seguirá decreciendo durante los próximos años, por lo pronto de forma moderada, pero a largo plazo el fenómeno se acentuará, al punto que se estima que para el 2070 nuestra población será de 3 millones, después de haber alcanzado el techo de 3 millones y medio en 2024, a 3,4 millones en el 2045 y de forma más acentuada a largo plazo, alcanzando a 3 millones en el 2070.
Como ya hemos expuesto anteriormente, este escenario nos pone en problemas pensando en los futuros modelos de financiamiento de la seguridad social, que tendrá que seguir reformándose, inevitablemente, si estos pronósticos se cumplen.
Tampoco es que se trate de un problema exclusivo del Uruguay, por supuesto. Quizás el nuestro sea un caso algo extremo, pero lo del envejecimiento de la población está bastante extendido y no es sorpresa, en la medida que las familias en el mundo occidental tienen cada vez menos hijos porque no lo priorizan frente a otros objetivos y por otra parte la mejora en la calidad de vida hace que se supere también la expectativa de vida y haya más personas en el otro extremo de la pirámide. Está largamente estudiado todo esto.
Pero no todos lo ven con el mismo pesimismo. Un informe del Banco Mundial prefiere, en cambio, referir al envejecimiento de la población en América Latina como una oportunidad. “Oportunidad de plata”, de hecho se titula el artículo en la página oficial que alude al tema. ¿De qué va esto? Pues justamente refiere a esa mejora en la calidad de vida de las personas mayores, o los silvers, como los denomina en una obvia alusión a las canas. “Los silvers de hoy —personas de 50 años o más— son más activos, están más conectados y y tienen más poder financiero que nunca”, plantea. “América Latina y el Caribe, una región que en su día se caracterizó por una población predominantemente joven, es ahora la que envejece más rápido en el mundo”. El informe Perspectivas de la Población Mundial de las Naciones Unidas de 2024 menciona a Brasil, Colombia, Uruguay, Argentina y Chile en la clasificación de “naciones con poblaciones con envejecimiento avanzado”. Para el año 2050, se espera que los silvers lleguen a 280 millones de personas, lo que equivaldrá al 38% de la población total.
Esto, según el artículo de Marcela Ponce y Jose Felix Etchegoyen, en el blog del Banco Mundial, “está transformando el panorama económico de la región y generando nuevas oportunidades de negocio dentro de la Economía Plateada”. Este término “Economía Plateada”, lo definió la Unión Europea como “el conjunto de toda la actividad económica que satisface las necesidades de las personas de 50 años o más, incluyendo los productos y servicios que consumen directamente y la actividad económica adicional que este gasto genera”. Esta Economía Plateada, que crece rápidamente, representa nuevas oportunidades “en sectores como la vivienda, la salud, el turismo y el emprendimiento”, sostienen. Agregan a la lista los servicios financieros, lo que incluye “productos de ahorro, crédito, seguros y pensiones, entre otros”, a la vez que plantean que la “población plateada” está asumiendo un rol más activo como “agente económico, emprendedor y consumidor con necesidades financieras particulares”.
Según la Asociación Americana de Personas Jubiladas (AARP, por sus siglas en inglés), el impacto económico global de la Economía Plateada fue en 2022 de aproximadamente el 34% del PBI mundial y se espera que aumente al 39% del PBI mundial para el 2050.
Advierte el informe que las instituciones financieras de América Latina y el Caribe “aún no han logrado capitalizar plenamente esta creciente oportunidad”, lo que atribuye a “prejuicios relacionados con la edad, la escasez de datos y la falta de productos financieros”, que han impedido que los bancos respondan adecuadamente a las necesidades del segmento.
“Las personas de 50 años o más pueden iniciar nuevos negocios o ampliar los que ya tienen, fomentando una mayor autosuficiencia, reduciendo la dependencia de la seguridad social y generando empleo”, plantea una premisa de la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), quien en alianza con el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa del Gobierno de España, lidera el Programa de Economía Plateada.
Y si bien el foco en el artículo está puesto en las oportunidades que se crean para el sistema financiero, no deja de ser cierto que del otro lado hay personas que pasando el medio siglo de vida, todavía tienen muchísimos años por delante y, por los indicadores, una mejor salud y la energía como llevar adelante nuevas actividades que alimenten además de sus ingresos a la economía del país.
