Los resultados obtenidos en el último período de investigación de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC), que el ingeniero agrónomo Alvaro Simeone y su equipo llevan adelante desde la Estación Experimental “Dr. Mario A. Cassinoni” Eemac, de Facultad de Agronomía, muestran que, si bien todas las terneras se adaptaron adecuadamente al manejo post destete y no hubo diferencias en el consumo de alimento, aquellas destetadas con mayor edad presentaron una mejor ganancia diaria de peso y eficiencia de conversión del alimento consumido.
Esto sugiere que, aun con igual peso al destete, la madurez fisiológica alcanzada a mayor edad podría estar relacionada con una mejor capacidad de aprovechamiento de los nutrientes consumidos, posiblemente asociado a un mayor desarrollo ruminal.
Desde el punto de vista práctico, esto reafirma la importancia de considerar no solo el peso, sino también la edad como criterio para el destete precoz. Dado que, si bien destetar animales con al menos 70 kg de peso vivo es técnicamente viable, hacerlo antes de los 60 días de edad podría comprometer en cierta medida su desempeño posterior.

En este sentido, prácticas de manejo como la separación de rodeos por fecha de parición cobrarían relevancia, ya que permitirían asegurar una edad mínima al momento del destete maximizando así los beneficios de esta herramienta.
Indudablemente el destete precoz se ha consolidado como una herramienta tecnológica eficaz para mejorar el desempeño reproductivo de vacas con condición corporal inferior a 3,5 al parto (escala 1-8), así como de vacas primíparas.
No obstante, al implementar esta estrategia, es fundamental asumir el compromiso de asegurar una alimentación adecuada del ternero, de forma tal que, a los seis meses de edad, alcance como mínimo el mismo peso que habría logrado si hubiese permanecido al pie de la madre. En este sentido, se han logrado importantes avances en la protocolización de la alimentación del ternero destetado precozmente. Si bien se ha profundizado significativamente en el conocimiento sobre estrategias de alimentación, podría existir un margen de ajuste en la aplicación de la técnica asociado al criterio de destete.
En términos generales, se recomienda aplicar el destete precoz en terneros que tengan “al menos 60 días de edad y/o 70 kg de peso vivo”. Sin embargo, en condiciones de campo, muchas veces resulta más sencillo conocer el peso del animal que su edad precisa. Esto lleva a que, en condiciones comerciales de producción, muchas veces se tome solamente el peso del ternero como único criterio para decidir destetar precozmente a los terneros hijos de vacas con baja condición corporal.
La aplicación de este criterio puede llevar a destetar precozmente a terneros que, si bien pesan 70 kg, podrían no tener 60 días de edad. Esta eventualidad plantea la siguiente interrogante: ¿un ternero que va a ser destetado precozmente con 70 kg de peso vivo, pero con una edad inferior a 60 días, tiene la misma performance que aquel que cumple con la doble condición de peso y edad? En otros términos: ¿vale la pena tratar de conocer la edad de cada ternero a la hora de aplicar el destete precoz?
Considerando que ambas interrogantes podrían tener importantes implicancias sobre el resultado de la aplicación de la técnica en condiciones comerciales de producción, y con el ánimo de hacer un ajuste fino en el manejo animal al destete sin incrementar los costos, en la UPIC se llevó a cabo una línea de trabajo destinada a generar información sobre el efecto de la edad de los terneros al momento del destete precoz.

