Mes Mundial del Alzheimer: las claves del cambio ante el aumento de las demencias

En setiembre, mes mundial del Alzheimer, las instituciones se unen en una campaña internacional con el fin de concientizar sobre la demencia y luchar contra los estigmas. En este marco, llevan adelante distintas actividades de promoción y suministro de información a nivel global. En Paysandú, Atención de Alzheimer Paysandú (ADAP) conmemorarán el próximo sábado, el séptimo aniversario de la Milla Dorada.
El Dr. Marcelo Luaces, integrante del equipo técnico, recordó que las estadísticas se incrementar conforme envejece la población. “En todo el mundo, más de 55 millones de personas viven con demencia y cada tres segundos una persona desarrolla esta enfermedad. Está previsto un aumento drástico hasta 78 millones en 2030 y 139 millones en 2050”.

Unos 2.000 en paysandú

Hacia 2040, la demencia será la tercera causa de muerte en el mundo y su carga económica subirá a 1,3 billones de dólares anuales. El 88% de las personas que viven con demencia, afirman que sufren discriminación, más del 90 % de los cuidadores y del público en general afirman que se animarían a obtener un diagnóstico si existiera un tratamiento que modificara la enfermedad. De acuerdo a las estadísticas, “más del 80 % del público cree que puede cambiar el apoyo prestado a las personas con demencia a través de su voto y más de la mitad de las personas considera que la demencia está causada por un estilo de vida poco saludable”. También, “más del 50% de los cuidadores en todo el mundo afirman que su salud se ha resentido como consecuencia de sus responsabilidades y la mitad de los costos de la demencia están relacionados con los cuidados informales”.

Los cuidados informales de las personas con demencias involucran a 67 millones de trabajadores a tiempo completo. “Las mujeres son más propensas a proporcionar cuidados a las personas con demencia, tanto profesional como informalmente porque alrededor de dos tercios de los cuidadores son mujeres. Esta proporción es significativamente mayor en los países de ingresos bajos y medios, que son las zonas que representarán al 71% de la prevalencia mundial de la demencia en 2050”. Al menos el 90% del cuidado a las personas con demencia se brinda en el hogar. “En Uruguay, se estima que 60.000 personas podrían padecer esta enfermedad y, en Paysandú, unos 2.000 sanduceros aproximadamente”, dijo Luaces a Pasividades.

Miedo al diagnóstico

“Casi el 80 % del público en general está preocupado por el desarrollo de la demencia. Uno de cada cuatro personas piensa que no hay nada que podamos hacer para prevenirla”, agregó.
A nivel global, el 35 % de los cuidadores reconoció que ocultó el diagnóstico de demencia de un familiar. “Casi la mitad de las personas que viven con demencia y de sus cuidadores identificaron el miedo al diagnóstico y el estigma, como barreras para llegar a conocer la enfermedad. Y, a pesar de que uno de cada cuatro crea que no hay nada que hacer para su prevención, evidencia sugiere que el 45 % de los casos podría retrasarse o prevenirse con la modificación de los factores de riesgo”.

Esta problemática incluye a los profesionales y técnicos que trabajan en la salud. “El 65 % cree erróneamente que la demencia es una parte normal del envejecimiento. Es decir que, los bajos niveles de concientización junto al estigma y la discriminación, pueden impedir o retrasar que las personas afectadas hablen con el personal de salud sobre la demencia”.

Explicó que “un diagnóstico preciso de Alzheimer o demencia puede ayudar a desbloquear opciones de tratamiento y cuidado, así como asistencia para que las personas que viven con un diagnóstico puedan mantener su independencia el mayor tiempo posible”.

De acuerdo con Luaces, “muchas de esas 55 millones de personas con demencia en todo el mundo no cuentan con un diagnóstico formal que pueda mejorar el acceso al tratamiento y los cuidados. Sin embargo, una amplia mayoría (el 85%) vive con demencia y sin apoyo posterior al diagnóstico”.
En este punto enfatizó que “la demencia no es una parte normal del envejecimiento y la vejez no es una enfermedad. Por eso, la estigmatización y la desinformación que rodean a la demencia sigue siendo un problema mundial”.

Luaces apeló a la importancia de presentar “un mensaje positivo, a veces desafiante, pero coherente sobre el Mes Mundial del Alzheimer en todas las asociaciones, grupos y organizaciones del mundo. Hay que amplificar las voces de las personas que viven con demencia, así como sus cuidadores y familiares.
Porque normalizar el lenguaje en torno a la demencia y mostrar lo que se puede hacer es la clave del cambio”, concluyó.