Milei y sus amigos chilenos

José Luis Daza predicando a los empresarios chilenos.

(Por Horacio R. Brum. Concepción, Chile)
Hojeando el surtido de una librería de Chile, donde –a causa de los drásticos cambios económicos producidos al otro lado de la Cordillera–, es posible comprar obras considerablemente más baratas que en Buenos Aires, llamó la atención de este corresponsal un libro que con frecuencia es citado por el presidente Javier Milei. Con el título de Parásitos mentales, una tapa de fondo negro está ilustrada por la imagen de un cerebro carcomido por los gusanos, los cuales se identifican con leyendas como: “justicia social”, “estado benefactor”, “equidad, diversidad e inclusión”. Estos algunos de los supuestos males, que, según el autor, han contaminado el cerebro de los miembros de las sociedades modernas, facilitando su corrupción por el progresismo y amenazando las libertades individuales.

Parásitos mentales resume el pensamiento de Axel Kaiser, un abogado chileno de raíces alemanas, que ha publicado otros libros y columnas con ataques furibundos contra las ideas de centro, izquierda y centro-izquierda. Su hermano Johannes es diputado y líder del partido Nacional Libertario, por el cual inscribió hace unos días su candidatura para las elecciones presidenciales de noviembre, declarando el propósito de aplicar la mano dura para el control de la inmigración y convertir a Chile en “el mejor país del mundo para ser mamá”. Otro hermano, de poca presencia pública, se mueve en el mundo de las armas deportivas y la hermana Vanessa es una activista antiaborto, autora de: El Progresismo y la Cultura de la Muerte. Claves para entender el proyecto ideológico y político de la Nueva Izquierda.

Los hermanos Kaiser sostienen un concepto extremista de la libertad individual, pero vinculado a posiciones sociales rígidas e intolerantes, que incluso hacen que la derecha chilena tradicional mantenga las distancias con ellos. Hace unos años, en una conferencia a los representantes del poder económico nacional, Mario Vargas Llosa criticó la existencia en Chile de una “derecha cavernaria”, que frenaba la modernización cultural del país. Los Kaiser se encuadran en ese sector, en otros tiempos muy influyente en la iglesia católica y en algunos medios de comunicación. Debido a esa influencia, sólo en 2004 se promulgó una ley de divorcio y no fue sino en 2017 cuando se permitió el aborto, con tres causales muy acotadas: peligro para la vida de la mujer; inviabilidad del feto y embarazo por violación. Hasta ese año, fue posible obligar a las mujeres a mantener en su vientre durante los nueve meses a un feto sin posibilidad alguna de vida. De extraerlo antes, tanto ella como el equipo médico podían sufrir condenas de cárcel. Todavía hoy, el tema de la interrupción del embarazo tiene un peso político, como se vio hace una semana, cuando la candidata presidencial del oficialismo y miembro del partido Comunista Jeanette Jara, tuvo que aclarar que el aborto libre no está en su programa de gobierno.

Aunque las posibilidades de su hermano Johannes de llegar al palacio de gobierno de La Moneda son reducidas, porque la derecha tiene sus fichas puestas en el más moderado José Antonio Kast o en Evelyn Matthei, la hija del último comandante en jefe de la Fuerza Aérea del régimen militar, Axel Kaiser está colaborando en la “batalla cultural” al otro lado de los Andes.

La Fundación Faro es una institución argentina cuyo objetivo es recaudar fondos para el partido de Javier Milei y promover cambios en la sociedad, basados en sus ideas y concepción del mundo. El presidente del directorio es Agustín Laje, un especialista en política que obtuvo un título de Filosofía en la universidad española de Navarra, el bastión cultural de la organización católica y derechista Opus Dei.

Kaiser integra el directorio de Faro como subdirector académico y mantiene relaciones fluidas con el gobierno de Buenos Aires, desde Milei hasta el ministro de economía Luis Caputo. Como el primer mandatario, el propagandista libertario chileno identifica a todo el progresismo con las etiquetas de “socialismo” o “comunismo” e incluso critica al neoliberalismo que construyó el modelo económico de la dictadura de su país, por no haber ido más a fondo en la desarticulación del Estado.

En Chile, Axel Kaiser preside la Fundación para el Progreso (FPP), establecida en 2012 por un empresario admirador de Augusto Pinochet y financiada principalmente con aportes del mundo de la derecha económica nacional. En una página web bien diagramada, pero donde no figuran sus dirigentes, la FPP se define como liberal y publica videos y otros materiales destinados a derrumbar los que clasifica como “mitos”: la desigualdad, las diferencias salariales entre hombres y mujeres, los postulados del feminismo, y otras preocupaciones de las sociedades modernas.

Otro chileno que coopera activamente con los planes de Javier Milei para cambiar la Argentina es José Luis Daza, el número dos del ministerio de Economía de Caputo. Hijo de un diplomático que sirvió a varios gobiernos democráticos y a la dictadura militar, Daza nació en Argentina y pasó una parte de su adolescencia en Uruguay. De profesión economista, se vinculó a la Casa Rosada por intermedio de Demian Reidel, quien hasta el mes pasado encabezó el equipo de asesores económicos de Milei y actualmente preside la empresa Nucleoeléctrica Argentina. En Chile simpatizó con la derecha liberal representada por el fallecido expresidente Sebastián Piñera, pero luego se volcó a una línea más dura, que encabeza el candidato presidencial del partido Republicanos, José Antonio Kast; si bien no participó en la gestación del “milagro económico” pinochetista, fue afín a los tecnócratas que tuvieron por divisa la frase: “¡Adiós, América Latina!”

Unos meses atrás, el viceministro de Caputo desató un pequeño incidente diplomático, cuando descalificó por las redes sociales a los economistas chilenos, a causa de los cambios hechos al sistema privado de pensiones, para proteger a los jubilados. Después de afirmar que sus colegas chilenos no saben nada de economía, Daza dijo que “Argentina se mueve en dirección contraria. Libertad, descentralización, y lejos de la fatal arrogancia de élites que creen que saben más que la población”.

Desde Santiago, el funcionario fue criticado por opinar sobre temas nacionales en su condición de miembro de un gobierno extranjero, y emitió una disculpa. No obstante, cuando hace dos semanas participó en esta capital en un seminario internacional organizado por una firma brasileña de inversiones, volvió a utilizar a Chile para un ejemplo negativo. Con referencia al balance de los años kirchneristas, expresó que la situación que encontró Milei “no era muy diferente a la de cuando se fue Allende… [los kirchneristas] se robaron 3.000 millones de dólares en billetes, y los sacaron del Banco Central”. Al estilo de su jefe máximo argentino, Daza hizo esta afirmación sin presentar pruebas, más allá de las informaciones de conocimiento público sobre la corrupción kirchnerista.

Con motivo de la primera vuelta de las elecciones en Bolivia, donde parece haber fracasado la izquierda gobernante, el diario El Mercurio de Santiago (portavoz de las ideas de la derecha nacional), publicó un análisis según el cual el progresismo va en retirada en la región. El Mercurio supone que la izquierda dejará La Moneda este año y que Argentina es la cabecera de playa para la vuelta al gobierno de las ideologías conservadoras. Otras fuentes incluso mencionan la existencia en Uruguay de un partido libertario y de los contactos que tiene con Javier Milei el abogado fraybentino Fernando Doti, presidente de la Asociación de Liberales del Uruguay.