Comerciantes y estacioneros, en primer término de Cerro Largo, denunciaron la proliferación de puestos clandestinos de venta de nafta. La advertencia, que también se replicó en Colonia, San José, Salto y Paysandú, encendió las alarmas a nivel nacional.
En el caso de Paysandú, aun cuando no hay denuncias específicas según confirmó el director de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea), Richard Charamelo, se pueden apreciar decenas de puestos no autorizados que comercializan el producto, con depósitos domiciliarios sin medidas de seguridad. Los combustibles –especialmente nafta Súper 95– se adquieren con el propósito de reventa con tarjeta de crédito o débito, lo que reduce el costo en un 32%, o ingresan de contrabando desde Argentina.
“Siempre preocupa que haya contrabando, más allá de que la Ursea no tiene conocimiento de que una porción del combustible que se vende en la frontera sea de contrabando”, dijo Charamelo. Advirtió además que el organismo es técnico, con la función de “fiscalizar la calidad y seguridad de los combustibles dentro del circuito formal: estaciones de servicio autorizadas, depósitos habilitados y transportistas registrados”. Recordó además que “en la frontera tenemos una diferencia en el costo para la zona, que es muy importante y eso por sí solo daría para que aquel que quiere –pagando con tarjeta– pueda distribuir combustibles”.
“La Ursea el mes pasado hizo 18 inspecciones por denuncias recibidas, de las cuales en cuatro constató que vendían combustibles líquidos”, informó. “Estamos ante un microcontrabando por así decirlo, irregularidades en la venta en casas de familia o algún comercio con bidones de 10 o 20 litros. Muchas veces se compra en estaciones de servicio y se revende a motociclistas en los barrios”, agregó. “No tenemos comprobaciones de que venga de fuera de frontera”, apuntó.
Asimismo subrayó que “la Ursea no ha tenido denuncia de presuntos contrabandos. Solamente se puede inspeccionar cuando se tiene una denuncia”.
“Cuando se trata de actividades ilegales y clandestinas, la Ursea carece de potestad para allanar viviendas, incautar combustible o clausurar locales no habilitados. Muchas veces son atendidos por familias enteras, que encuentran en ello una forma de subsistir o en algunos casos, como única forma de mantener el hogar”. Para quienes carecen de tarjetas de crédito o débito, cargar diez litros de nafta Súper 95 en cualquier estación de servicio cuesta 782 pesos, mientras que la misma carga en puestos clandestinos oscila entre los 600 y los 650 pesos.
