En la Biblioteca “Enrique Chaplin” de Plaza Bella Vista tuvo lugar la propuesta artística “A Barret con todo”, un foro abierto a partir de textos de Rafael Barret, con puesta en escena y música en vivo. La iniciativa surgió de un proyecto en común entre Marcelo Goyos, actor, autor, director y músico, y Carlos Schulkin, dramaturgo, actor, director y productor, quien llegó desde Montevideo. El acompañamiento musical estuvo a cargo del grupo de guitarras La Crisis Uruguaya, integrado por Matías Hernández, Martín Arbelo y Juan Ramírez.
La velada fue un ejercicio de libre expresión, enmarcado en un proceso que Goyos y Schulkin definen como “traumaturgia”. Tuvo como eje la vida y obra de Rafael Barret (1876-1910), escritor y periodista español que desarrolló la mayor parte de su producción literaria en Paraguay a comienzos del siglo XX. De él se relataron historias y se leyeron textos, en una experiencia que combinó teatro, música, historia, improvisación y humor. El clima fue cálido y cercano, con gran comunicación entre artistas y asistentes. Las interpretaciones del trío de guitarras aportaron atmósfera a los textos y acompañaron a Goyos en algunas canciones, generando momentos de gran intensidad. El cierre sorprendió con una fusión entre la música de “Johnny B. Goode”, clásico de Chuck Berry, y la letra de “Orejano”, de Serafín J. García y Los Olimareños.
Hubo también un momento de recuerdo para Augusto Schulkin, abuelo de Carlos, quien tuvo un fuerte vínculo con Paysandú, donde vivió parte de su vida desempeñándose como profesor de francés, entre otras actividades. Fue además autor de la obra “Historia de Paysandú: diccionario biográfico”, publicada en tres tomos.
Descubrimiento de Barret y su obra
En diálogo posterior a la actividad, Marcelo Goyos subrayó la centralidad de Rafael Barret en la propuesta: “El espíritu central de todo esto era Barret. Era, en definitiva, poder descubrirlo más allá de sus textos, que se manifieste, en alguna medida, mediante lo que surja. Siempre con ese faro que es este señor Rafael Barret y lo que nos dejó escrito. En realidad, lo que sabemos de él es que nos dejó escrito, y lo que escribieron otros sobre él. ¿Qué otras cosas podemos saber? No hay grabaciones de Barret, como de Gardel o de Gobbi. No sabemos ni cómo era su voz. Pero esa es la idea”.
Goyos explicó que junto a Schulkin viene trabajando desde hace algunos meses en un proceso creativo de búsqueda. “Este fue el primer encuentro físico, prácticamente. Nos hemos encontrado en otros momentos, pero no le habíamos metido el diente a una búsqueda dramática. Entonces arrancamos con la idea de hacer dos carpetas: la carpeta del ludópata y la carpeta del santo. Empezamos a descubrir qué es un ludópata, y encontramos que está lleno de ellos. Hay hasta estadistas que son ludópatas, que se apuestan a los pueblos. En la carpeta del santo empezamos a encontrar la santidad en pequeños gestos. Y hubo un momento en que nos preguntamos: ¿quién puede unir estas dos carpetas? Y ahí aparece Barret”.
El descubrimiento fue revelador, afirma. “Yo no lo conocía. Me llegó su cuento ‘Gallinas’, y me impresionó tanto que empecé a buscarlo, a descubrir su vida. Entiendo que le gustaba el casino, la timba, las mujeres, la noche; que era un gran escritor, que le gustaba batirse a duelo. Después se fue de España a Paraguay, donde empezó a escribir determinadas cosas y a transmitir un pensamiento que, para mí, lo hacen un santo. Barret lo que hace es unir esas dos carpetas”.
Goyos agregó que la propuesta junto a Schulkin recién comienza y se proyecta hacia nuevos caminos.
“No sabemos dónde va a terminar esto. Estamos recién arrancando con una búsqueda física, si se quiere”.

