Se realizó recientemente la presentación de resultados de la consultoría realizada por el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA), contratada por dicho ministerio en el año 2022, con el objetivo de relevar información y generar aprendizajes y sugerencias técnicas a implementar en las políticas públicas direccionadas a las transiciones de prácticas agroecológicas.
La consultoría vuelca información para posteriores acciones a desarrollar en el marco de los proyectos Senda Agroecológica, del Plan Nacional de Agroecología y la Comisión Honoraria de dicho Plan, a través de políticas especializadas en temáticas agroecológicas que lidera la Dirección General de Desarrollo Rural del MGAP.
Los investigadores de INIA que expusieron son José Paruelo, Yésica Bernaschina, Rocío Martínez, Fiorella Cazzuli y Amalia Panizza. Las presentaciones abordaron la dimensión agroecológica en la agenda de investigación de INIA; la consultoría y los productos para acceder a la información; el desafío del trabajo interinstitucional y el desempeño ambiental de la producción familiar.
El investigador de INIA, José Paruelo, dijo que “definimos en su momento con el ministerio una serie de grandes productos: el primero fue resignificar y recopilar los aportes de INIA como tecnologías para las transiciones agroecológicas, que se han venido desarrollando una serie de técnicas y de marcos conceptuales de manejo que efectivamente contribuyen a promover esa transición, ese producto se cristalizó en un libro, que se llama Aportes científicos y tecnológicos del INIA a las trayectorias agroecológicas, disponible en PDF, con la participación de varios autores de INIA. En él mostramos cómo hay diferentes tecnologías que tienen que ver con el manejo de los recursos en los sistemas agropecuarios, técnicas que mejoran la eficiencia en el uso de los recursos aumentando la productividad, técnicas asociadas a la protección de cultivos que minimizan la aplicación de insumos externos en sistemas de vegetal intensivo, en sistemas lecheros y sistemas ganaderos agrícolas, en fin, una serie de acciones que permiten a partir de estas tecnologías transitar este camino hacia la agroecología”.
Siguiendo con su explicación de lo ocurrido acotó que “el segundo fue una especie de continuidad a esto, fue ampliar este libro que recopiló la experiencia de INIA con un montón de otras iniciativas externas, para lo que entonces lo que INIA coordinó con la institucionalidad, distintas facultades, otros organismos de ciencia y técnica Iibce, Instituto Pasteur, Fucrea, etc. Recopilar todas aquellas prácticas agronómicas que permitieron hacer estas transiciones centrándonos en 3 sistemas: vegetal intensivo, en sistemas lecheros y sistemas ganaderos agrícolas. Este trabajo lo hicimos a través de talleres, actividades de difusión, que tuvieron una amplia participación de 16 instituciones involucradas (mencionadas antes) y más de 50 técnicos. El resultado quedó plasmado en tres publicaciones con esos tres sistemas productivos mencionados, donde sistematizamos las experiencias que existen. En cada una definimos familias de prácticas y armamos una ficha que decía en qué consistía esa práctica, la describiera, que dijera qué dimensión de diseño ambiental se pretende modificar, impactaba, cuán validada estaba esa práctica a nivel de producción, aportar las referencias bibliográficas para quien quería seguir trabajando. Todos estos catálogos pretenden ser el primer paso y esperamos que se sigua ampliando, que se puedan incorporar nuevas prácticas y seguir revisando que promuevan su validación y su difusión”.
A continuación aportó que “el tercer producto generado fueron capacitaciones a distintos niveles: cursos que trataron de llegar a distintos públicos, que involucraba generalmente el técnico de campo o el técnico institucional, que contó con una cantidad muy importante de docentes, de investigadores y de técnicos que aportaron a describir y contar distintos aspectos a las transiciones agroecológicas, o las prácticas o los indicadores. Hubo seminarios que también a manera de curso en varias jornadas, se presentaron algunos temas que fueron producto del trabajo con los técnicos y los productores. Uno es la necesidad de sistematizar el balance de trabajo que hacen los productores, indicadores sinópticos para la evaluación y gestión de los predios, cómo operar en estos proyectos en el marco de coinnovación. Pasó un montón de gente, fue en un formato con componente de taller de intercambio importante”.
Mientras que “el cuarto punto es el tema de evaluar si están ocurriendo o no los cambios, para eso hay que tener indicadores de desempeño ambiental. Ahí se generaron varios productos, uno fue una serie técnica que se armó un catálogo de indicadores de desempeño ambiental, de distintos tipos con distintos grados de validación, distintos costos, distintas características con una suerte de menú. Esos indicadores funcionan para distintos sistemas, para diferentes circunstancias, entonces trabajamos en los talleres la definición y priorización de indicadores para los distintos sistemas productivos mencionados”.
Agregó Paruelo que “también se desarrolló la idea de indicadores sinópticos, que cubren todo el territorio, que miran el desempeño de una unidad productiva a partir de información que proveen sensores remotos y modelos que proyectan esa información. Ese desarrollo nos permitió caracterizar todos los padrones y los establecimientos del proyecto Senda Agroecológica edición 1. Se calculó eso a partir de usar satélites de alta resolución (Sentinel y Landsat) y se generó una base de datos que describe la línea de base a partir de la cual estos predios comienzan esa transición agroecológica y su trabajo sobre tres indicadores, descripción y un desarrollo: proporción de hábitat naturales, la diversidad de tipos funcionales de ecosistemas y la oferta de servicios ecosistémicos de regulación y soporte. Cada uno de esos 180 establecimientos fue caracterizado y mapeado en base a esos 3 indicadores”.
Desarrollo de estrategia
“Con todo esto lo que hicimos fue desarrollar una estrategia, no de los 180 predios, sino de un subconjunto de ellos, 10 casos para hacer un proceso de seguimiento que involucrara esta lógica de coinnovación, de desarrollar cambios a partir de la tarea conjunta dialéctica de investigadores, técnicos y productores, que permita generar un ciclo de aprendizajes, en donde se dé un diagnóstico del sistema, se elabore un árbol de problemas para que se puedan plantear las hipótesis acerca de por qué las cosas no están funcionando como queremos, a partir de esas hipótesis derivar una estrategia específica para cada uno de los predios que involucra una readaptación e incorporación de nuevas prácticas que tienen que implementarse a través de acciones, definir indicadores específicos para cada uno de esas acciones y cerrar el ciclo a partir de la mirada de lo que pasó, para poder re diagnosticar el sistema”, finalizó.
Esto se hizo a través de 10 jornadas de los investigadores de INIA, los técnicos que estaban en los proyectos y los productores. Aprovechando en ese proceso todos los otros elementos recopilados además de esos relevamientos y de proyectos anteriores que tenía como insumos el INIA.

