
Una emergencia hipertensiva (EH) es un episodio de hipertensión arterial grave, a menudo definido por una presión arterial sistólica ≥ 180 mmHg y/o una presión arterial diastólica ≥ 120 mmHg, acompañado de signos de lesión de órganos blanco, principalmente del encéfalo, el aparato cardiovascular y los riñones.
Los pacientes con emergencias hipertensivas presentan una alta tasa de mortalidad intrahospitalaria (10%), así como una tasa de morbilidad y mortalidad cardiovascular a un año del 20 al 30%.
La EH se debe a un aumento súbito y marcado de la presión arterial (PA), que supera la capacidad de los mecanismos de autorregulación en órganos clave, como el cerebro, el corazón y los riñones, produciendo estrés mecánico sobre la pared de los vasos arteriales.
Factores de riesgo de EH
*Hipertensión arterial tratada de forma inadecuada, edad avanzada, etnia negra y sexo masculino.
*Enfermedad renal (enfermedad renal crónica subyacente, estenosis de la arteria renal, glomerulonefritis aguda, enfermedades del tejido conectivo y trasplante renal).
*Traumatismo craneoencefálico, lesión medular y disfunción autonómica.
*Trastornos respiratorios, especialmente apnea obstructiva del sueño.
*Enfermedades inmunológicas (esclerodermia y vasculitis).
*Trastornos endocrinos: aldosteronismo primario, feocromocitoma, trastornos tiroideos, síndrome de Cushing, acromegalia e hiperparatiroidismo.
*La preeclampsia, el síndrome Hellp (hemólisis, elevación de enzimas hepáticas y trombocitopenia) y la eclampsia constituyen causas importantes de EH.
*También deben considerarse factores relacionados con el estilo de vida, como la ingesta excesiva de sal, la obesidad y el consumo excesivo de alcohol.
*Es fundamental valorar un historial farmacológico completo, ya que la hipertensión puede ser inducida o exacerbada por diversos medicamentos, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), los anticonceptivos orales y las drogas ilícitas.
Diagnóstico
*Presión arterial sistólica ≥ 180 mmHg y/o presión arterial diastólica ≥ 120 mmHg.
*Electrocardiograma (ECG), análisis de orina, electrolitos séricos y creatinina.
*En presencia de síntomas o signos neurológicos, realizar tomografía computarizada (TC) de cráneo.
Tratamiento
*Reducir la presión arterial media entre un 20 y un 25% durante la primera hora mediante fármacos intravenosos de acción corta. No es necesario alcanzar de forma urgente una presión arterial “normal”, especialmente en el accidente cerebrovascular (ACV).
*Iniciar tratamiento intravenoso con fármacos de acción corta (por ejemplo, labetalol; los diuréticos se utilizan en situaciones específicas, según la indicación clínica).
*Ingreso en una unidad de cuidados intensivos, donde pueda realizarse monitorización continua y administración de fármacos intravenosos titulables (por ejemplo, nitroprusiato de sodio, cuando esté indicado).
Conclusión
La base de la prevención primaria de la emergencia hipertensiva es la detección precoz y el tratamiento adecuado de la hipertensión arterial. Además del tratamiento farmacológico, las modificaciones del estilo de vida han demostrado reducir la presión arterial. Entre ellas se incluyen la reducción del consumo de sodio, la pérdida de peso en personas con sobrepeso u obesidad, la práctica regular de actividad física y la moderación del consumo de alcohol.
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