Hace tres años, las hermanas mellizas Melina y Alexandra Caraballo decidieron dar un paso valiente y abrir su propia carnicería en Paysandú. Con esfuerzo, aprendizaje y el apoyo de su familia, hoy celebran el crecimiento de Carnes Santa Rita, un emprendimiento que se ganó su lugar apostando a la calidad y al trabajo bien hecho.
Melina y Alexandra, durante años trabajaron en distintos rubros, hasta que una oportunidad las llevó a emprender juntas. “Nosotras arrancamos con mi hermana en 2014. Ella era cajera en una distribuidora y yo en una carnicería. Mi patrona, nos ofreció vendernos una de las carnicerías de Fricasa”, contó Melina.
Así fue como comenzaron a trabajar por cuenta propia, hasta que en agosto de 2022 decidieron dar el salto y abrir su propio local. “Queríamos progresar y tener algo nuestro. Buscamos la zona, porque sabíamos que se estaban haciendo barrios nuevos, y abrimos el 29 de agosto de 2022. Desde el primer día dijimos: nosotras podemos”, recordó.
Carnes Santa Rita funciona en la esquina de Meriggi, entre 33 Orientales y Setembrino Pereda. Lo que empezó con dos hermanas y un cortador hoy es un emprendimiento familiar consolidado, con cuatro personas trabajando día a día.
UN LOCAL PENSADO CON DEDICACIÓN
El nuevo espacio, luminoso y ordenado, refleja la impronta de sus dueñas. “Lo que siempre nos destacó fue la limpieza. En la otra carnicería todo era más precario, así que esta la armamos con todo nuevo. Todo lo que en la anterior veíamos mal, acá lo cambiamos”, explicó Melina.
El local cuenta con dos vitrinas amplias, un sector de milanesas y un pasillo destinado al ingreso de los proveedores, pensado especialmente para mantener la higiene. “Estamos muy orgullosas porque logramos tener lo que queríamos: la carnicería propia. Ahora podemos elegir a quién comprarle, hacer nuestros propios productos y trabajar a nuestra manera”, dijo.
En Carnes Santa Rita elaboran chorizos, pollos y solomillos arrollados, pamplonas, lechones asados y otros productos especiales. “Nos gusta poder hacer lo nuestro, todo casero y con buena materia prima”, agregó.

EL VALOR DEL ESFUERZO
El camino no fue fácil. “Todo cuesta, porque la gente te tiene que conocer. Pero estamos contentas, todo lleva su proceso”, reconoció Melina. Cuando se mudaron a la nueva zona, debieron empezar de cero con la clientela. “Nosotras en Washington y Carlos Albo teníamos una clientela hecha, y acá fue empezar de nuevo. Pero estamos contentas, vamos progresando”, afirmó.
Ese esfuerzo tuvo su reconocimiento. Este año, el Instituto Nacional de Carnes (INAC) las eligió para representar al país en la Expo Prado, como ejemplo de mujeres emprendedoras en el rubro cárnico. “Nos eligieron a nosotras en todo Uruguay, y viajamos al Prado. Contamos nuestra historia, porque allá decían que no es común ver mujeres cortando una chuleta o un asado. Fue una experiencia hermosa”, relató emocionada.
Melina destacó además el apoyo familiar: “Nuestros padres nos ayudaron muchísimo. No es fácil tener un negocio, todo cuesta. Pero con trabajo y constancia se puede”.
CALIDAD COMO SELLO
Para las hermanas Caraballo, la clave del crecimiento está en la confianza del cliente. “Siempre tratamos de brindarle al cliente los mejores productos. Apuntamos a la calidad, porque la gente tiene para elegir”, señaló Melina.
Su propuesta abarca desde cortes clásicos como asado especial, vacío fresco o de campo, hasta productos elaborados como pamplonas, brochettes, milanesas, hamburguesas, morrones rellenos y chorizos de distintas variedades. “Cuando pedimos el asado siempre le decimos al proveedor: danos el mejor asado”, comentó.
UNA HISTORIA QUE INSPIRA
Con tres años de trayectoria y muchos proyectos por delante, Carnes Santa Rita se ha convertido en un ejemplo de espíritu emprendedor. Dos hermanas que empezaron sin experiencia, pero con decisión y ganas de aprender, lograron hacer realidad un sueño compartido. “Estamos muy orgullosas de lo que construimos”, resumió Melina. “Desde el primer día dijimos que podíamos, y hoy lo estamos demostrando”, concluyó.

