La licenciada en Nutrición Stella Arrospide reflexionó sobre la relación de los uruguayos con la comida, los riesgos del consumo excesivo de ultraprocesados y la importancia del ejemplo familiar para formar hábitos sanos desde la infancia.
La alimentación de los uruguayos está fuertemente marcada por la historia y las costumbres. Arrospide recordó que “la relación que tienen los uruguayos con la comida está siempre marcada por varios aspectos culturales, históricos y sociales”.
Pastas, pizzas y asado son parte de nuestro menú cotidiano, pero a la vez “cuando hacemos asado va más allá de un plato tradicional, es como un evento social, porque nos reunimos con la familia, con los amigos. Somos de compartir, de disfrutar una rica comida, y no solo eso: nos gusta compartir el mate, somos muy de disfrutar y compartir”.
CONSUMO DE ULTRAPROCESADOS DESENCADENANTE DE SOBREPESO Y OBESIDAD
La profesional advirtió que “hoy por hoy existe una preocupación creciente sobre los hábitos alimentarios, con estudios que indican un alto consumo de carnes rojas, de sal, de azúcar, de grasas y productos ultraprocesados, y un bajo consumo de frutas y verduras”.
Según Arrospide, esta combinación contribuye directamente a los problemas de sobrepeso y obesidad. “El consumo de ultraprocesados es generalizado y se inicia a edades tempranas. Estos productos suelen ser altos en calorías, grasas, azúcares y sodio. Este aumento está directamente asociado con el incremento alarmante de las cifras de sobrepeso y obesidad en todas las edades”, observó.
No obstante, recordó que existen políticas públicas que buscan revertir esta tendencia. En este sentido refirió a la adopción de medidas como el etiquetado frontal de advertencia en alimentos envasados, la Ley de Alimentación Saludable en centros educativos y las guías alimentarias que promueven “el retorno a la comida casera y el consumo de alimentos naturales o mínimamente procesados”.
EL EJEMPLO FAMILIAR, CLAVE PARA ENSEÑAR A COMER BIEN
Arrospide consideró que la educación alimentaria debe comenzar en casa. “Las estrategias más efectivas para cambiar los hábitos en los niños y adolescentes se centran en el ejemplo familiar. El mejor modelo es que los adultos den el ejemplo comiendo saludable”, aseguró.
Recomendó, además, establecer horarios fijos para las comidas, comer en familia y evitar distracciones como la televisión o los celulares. “Esto no solo promueve hábitos más sanos, sino también la comunicación, que es muy importante en el mundo de hoy”, subrayó.
Involucrar a los niños en la elección y preparación de los alimentos también ayuda, consideró y aconsejó “dejarlos elegir una fruta o una verdura nueva cuando se hacen las compras, para después buscar juntos formas saludables de prepararla”. También recomendó no usar la comida como castigo o recompensa: “No utilizar el postre como premio si comieron el plato principal, eso no se debe hacer porque otorga un valor superior a la comida no saludable”.
COMER SALUDABLE NO CUESTA MÁS
Arrospide relativizó el mito de que una dieta sana es más cara, algo que habitualmente se suele escuchar. “A menudo hay un concepto, por cierto erróneo, de que comer saludable es más caro. Una dieta equilibrada basada en alimentos frescos de estación y productos no procesados es más económica que una dieta alta en ultraprocesados o comida rápida”, aseguró.
La clave está en “planificar las comidas con anticipación y aprovechar las ofertas y los alimentos de temporada. El desafío principal no es solo el costo, sino la educación nutricional y la disponibilidad de tiempo para cocinar y planificar”, remarcó.
PLANIFICAR Y SIMPLIFICAR
Arrospide reconoció que “uno de los mayores obstáculos para comer saludable es la falta de tiempo”, pero aclaró que no se necesitan recetas demasiado elaboradas para nutrirse bien. “El consejo es la planificación y la simplificación. No es necesario pasar el día entero en la cocina”, aseguró. En este sentido, aconsejó aprovechar los momentos libres para lavar y cortar vegetales, guardar frutas listas para consumir y tener preparados alimentos básicos como arroz, lentejas, pollo o huevo duro. “No es necesario estresarse ni buscar la perfección”, observó. Lo importante es organizarse, “concurrir a hacer las compras con una lista precisa y basada en la planificación previa, para evitar compras innecesarias o que falte un ingrediente clave”, concluyó.

