El camino de Arielle

Hace diez años, una necesidad familiar se transformó en una oportunidad. Así nació Arielle, el emprendimiento liderado por Fabiana Moreira, que hoy es referencia en alimentación para celíacos y está dando un paso decisivo hacia la industrialización.

“En Arielle hace diez años que trabajamos desde que descubrimos la problemática familiar”, contó Fabiana. “Somos varios integrantes en la familia con celiaquía, y como toda mamá que cocina para un celíaco, empecé en casa. De ahí nació el emprendimiento, vendiendo de a poco, y fue un crecimiento natural, como todo emprendedor”, explicó.

Lo que comenzó como una búsqueda de soluciones propias terminó convirtiéndose en una empresa con diez trabajadores que se encargan de todo el proceso: desde la elaboración de los productos hasta su llegada al consumidor final. “Nos ocupamos del proceso completo, desde la elaboración hasta la colocación en el punto de venta, todo el proceso”, explicó.

UN NUEVO PASO

Actualmente, Arielle está en plena transición hacia un modelo semiindustrial, sin perder la esencia artesanal que caracteriza a sus productos. El crecimiento trajo nuevos desafíos, especialmente en materia de habilitaciones bromatológicas.

“A raíz del nuevo sistema del Runaev, y porque a medida que uno va creciendo necesita otro tipo de habilitaciones, tomamos la decisión de hacer una inversión importante y mudarnos a una planta industrial grande, de casi 500 metros cuadrados”, señaló Moreira. Allí contarán con tecnología moderna y procesos adaptados a las nuevas exigencias.

La emprendedora destacó que el proceso implica “una inversión muy importante, porque hay que registrar alimento por alimento, y cada registro tiene un costo de 5 UR. No es algo tan simple como anotarse y recibir una inspección: hay muchos requisitos y también un costo económico importante”.
Pese a la complejidad, Fabiana consideró que estas regulaciones son un avance necesario. “Estamos totalmente de acuerdo con las exigencias de bromatología. Nos parecen geniales, porque son un beneficio para el paciente celíaco”, afirmó.

UNA LÍNEA COMPLETA

La variedad de productos de Arielle abarca desde lo más básico hasta lo que acompaña momentos especiales. “Tenemos una línea muy completa, que va desde el pan rallado, todo lo que es panificación, medialunas, bizcochos, tapas de empanadas y de pascualinas, pizzas, tartas, galletas, alfajores, cookies y mucho más”, detalló.

“Nuestros productos acompañan al paciente celíaco en el día a día y también en las ocasiones especiales, como fiestas o cumpleaños. Pasamos por todos los aspectos de su alimentación”, aseguró.

COMPROMISO Y PROYECCIÓN

El crecimiento de Arielle significa también un aporte al desarrollo local y a la inclusión alimentaria. Con una década de trabajo y una nueva planta en camino, el emprendimiento se prepara para una etapa de expansión que mantiene intacto su compromiso con la calidad, la seguridad y el sabor.
“Seguimos adelante, ajustándonos a los nuevos requisitos y mejorando cada día”, concluyó.