El cuerpo y la vivencia traumática

Escribe Lic. Ps. Yasmin Buono

El trauma deja una huella en las sensaciones corporales y en la mente. El abordaje de los pacientes con los que trabajo en consulta se centra además en el plano somático, es decir el cuerpo.

En los últimos años, el trauma se ha convertido en unos de los temas centrales de la psicología, la medicina y la cultura contemporánea. No se lo concibe únicamente como un recuerdo doloroso, sino como una marca que permanece en el cuerpo y muchas veces lo que se creía olvidado sigue estando presente en actitudes, recuerdos, creencias, etcétera.

La psicoterapeuta Babette Rothschild describe al trauma como una experiencia psicofisiológica: el sistema nervioso queda atrapado en un sistema de alarma que no se apaga, aun cuando la amenaza ha pasado. Palpitaciones, insomnio o sobresaltos no son síntomas menores, sino la forma en que el cuerpo mantiene encendida la memoria del peligro.

Cuando el cuerpo dice “basta”

En esta misma línea de pensamiento se encuentra el renombrado médico y escritor Gabor Maté, quien menciona que muchas enfermedades físicas pueden estar relacionadas con heridas emocionales y con la dificultad para poner límites. Este autor declara que el trauma no es solo lo que ocurrió, sino lo que quedó sin procesar: la desconexión de la propia autenticidad. Me gusta mucho su planteo ya que reconoce e investiga con una visión muy integradora la conexión que existe entre las emociones no resueltas y la manera en que éstas se expresan en el organismo. Los actuales planteos de la medicina biológica integrativa estudian el ser humano en su contexto psicológico, físico, emocional, como un todo, ya que la afectación de las emociones en los diferentes órganos de nuestro cuerpo cada vez tiene más evidencia científica.

Cuando el abuso sigue presente aunque haya pasado

Pensemos en el caso de una persona que ha sufrido abuso psicológico, bullying o sexual. Ese individuo sometido a tanto maltrato es probable que a la hora de defender sus propios límites o derechos le cueste sentir que es merecedor de un trato diferente. Utilizo la palabra sentir para hacer referencia a las sensaciones, ya que aunque lo deseen realmente sienten que no pueden llevarlo a cabo por más que piensen que es lógico hacerlo.

Es por esa razón que el trauma, aunque la persona no lo esté viviendo en la actualidad, sigue reactivándose en su presente.

La cuenta pendiente del cuerpo

El psiquiatra Bessel van del Kolk ha demostrado cómo los recuerdos traumáticos se archivan en áreas cerebrales ligadas a la emoción y al cuerpo, más que en la memoria narrativa. De ahí surge que un olor, una imagen, un ruido, despierta reacciones que son desproporcionadas donde el organismo revive como presente un acontecimiento que pertenece al pasado.

Liberar lo congelado

Peter Levine observó que los animales descargan de inmediato la energía de la amenaza a través de temblores y movimientos. En cambio, los seres humanos tendemos a inhibir esas descargas, lo que deja al sistema nervioso “congelado”. Es por esa razón que se trabaja desde la experiencia corporal, para permitir que el cuerpo logre descargar lo que quedó interrumpido en su sistema: movimientos, respiración, que restauren la capacidad de autorregulación.

El puente entre palabra y cuerpo

Coincido con la visión de estos autores: el trauma no se resuelve solo hablando, sino tendiendo un puente para reconectar el mundo emocional, mental con la sabiduría de nuestro organismo hacia la construcción de una vida más plena y significativa, a pesar de lo que ha sucedido. (097352937)