
NAUFRAGIOS, de Leonardo Martínez Russo. Teatro Sin Fogón, Fray Bentos. Dirección: Leonardo Martínez Russo. Con: Estela Golovchenko, Danilo Fripp, Sebastián Barret Zunino, Florencia Cuneo, Juana Orellana. Teatro Florencio Sánchez. XX Bienal de Teatros del Interior. Sábado 4 de octubre de 2025.
El teatro grotesco no es algo común en las casi cuatro décadas de Sin Fogón. Bien que ha expuesto lo trágico y lo cómico, la crisis de valores, la hipocresía humana, pero usando otras herramientas escénicas.
Pero, hete aquí, esta obra escrita a medida de una comunidad, un elenco y de un cuadro de Luis Solari, el artista plástico nacido en Fray Bentos. Un grotesco feroz, milimétrico, demasiado fraybentino como para no ser también universal. Por aquello de pintar la aldea para pintar el mundo.
La escena se desarrolla en un museo, donde se encuentra la obra La Barca de No Se, de Solari, a la que se quiere homenajear con una performance. La directora del museo, el guía –también de la obra–, un jardinero, una empleada de servicios y una profesora de danza se encargan de la misma.
Las alusiones van desde la dependencia de la cultura del Estado (un grupo de teatro que renuncia por cuestiones económicas, la exigencia de horas extra y el final brusco tras la frase “se terminó el turno”) hasta escenas en las que cada uno recrea su intimidad, demostrando que son capaces de hacer cosas terribles. Como el asesino serial del jardinero (Sebastián Barret Zunino) o el Only Fans de la profesora de danza (Juana Orellana), pasando por la inyección vital ante cualquier crisis de la gaseosa con la que “todo va mejor”.
En el centro de la propuesta, los naufragios personales y colectivos, la ignorancia del pueblo y el inevitable final de todos, independientemente de quién es y cuánto tiene. Rodeándola, risas y carcajadas. Un grotesco exquisito, una puesta en escena donde cada cosa está en su lugar.
Una sorprendente –por su trayectoria en personajes de otro tono– Estela Golovchenko, mezcla extraña de China Zorrilla y Niní Marshall, en una actuación simplemente fantástica. Danilo Fripp como el guía, una caracterización notable del personaje homosexual; Sebastián Barret Zunino muy disfrutable, explotando su veta carnavalera; Florencia Cuneo como la limpiadora y Juana Orellana como la profesora de danza, también muy bien. Cinco interpretaciones notables, raro de conseguir en un mismo espectáculo.
Detrás de todo, el dramaturgo y director –fraybentino, por supuesto– Leonardo Martínez Russo, quien logra generar reflexión en el espectador, más allá de la diversión. Un espectáculo imperdible. E.J.S.
