Con altas temperaturas y bajos niveles de humedad, el riesgo de incendios en campo y zonas arboladas vuelve a colocarse en primer plano. En ese marco, el Centro Coordinador de Emergencias Departamentales (Cecoed), en coordinación con el Destacamento de Bomberos, renovó el llamado a la población para que respete la prohibición de quemas al aire libre y extreme precauciones cuando se utiliza fuego para cocinar.
La advertencia no es solo preventiva, desde que rige un marco normativo nacional que regula el manejo del fuego durante la temporada de mayor riesgo. La Dirección Nacional de Bomberos actúa en este período bajo el Decreto 245/025, que aprobó el “Plan general de acción contra incendios forestales y de campo”. El objetivo del plan es prevenir incendios, establecer sistemas de alerta temprana y responder “con eficiencia” para minimizar daños.
El decreto es claro en su punto central, al establecer que queda prohibida “la realización de fuegos y quemas al aire libre en todo el territorio nacional” desde el 1º de noviembre hasta el 30 de abril. La norma cubre el tramo del año en el que se combinan vegetación seca, calor y condiciones meteorológicas que favorecen la propagación de las llamas.
LAS EXCEPCIONES
Aunque la prohibición es general, la norma establece excepciones puntuales para la cocción de alimentos, siempre que se realice en condiciones específicas, en churrasqueras, parrilleros o similares especialmente acondicionados. También se permite en campings organizados, colonias de vacaciones, clubes y similares, en los lugares habilitados para ese fin.
Cuando se usen fogones a nivel del piso en predios privados, se establece que deben realizarse dentro de un área circular de al menos 5 metros de diámetro, libre de malezas, hojarasca y material combustible, con el fogón ubicado en el centro y rodeado con piedras, arena o tierra.
Punto crítico: apagar no es “a medias”
Desde Cecoed y Bomberos insistieron especialmente en el “después”. Aun cuando el fuego se realice dentro de las excepciones previstas, se debe extinguir completamente al finalizar su uso. Esa recomendación apunta a una de las causas más frecuentes de incendios, brasas aparentemente apagadas que, con viento y material seco, se reactivan y se propagan.
