La conmemoración del cincuentenario de la inauguración del puente Paysandú–Colón —ocurrida el 10 de diciembre de 1975— se realizó anoche en la sede de la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU), con la asistencia de autoridades de ambas márgenes del río Uruguay y referentes comunitarios. El acto tuvo como eje celebrar la obra, agradecer a quienes la impulsaron y, sobre todo, pensar cómo sostener esa integración hacia adelante.
Entre las autoridades presentes estuvieron la presidenta de la Delegación Uruguaya en CARU, María Cecilia Bottino; los delegados Saúl Aristimuño, María Cecilia Otegui y Julio Federico Dáverede; los intendentes de Paysandú y Colón, Nicolás Olivera y María Dalleves (en ejercicio), y de Concepción del Uruguay, José Eduardo Lauritto; los diputados Juan Gorosterrazú y Fermín Farinha (en uso de licencia); el jefe de Policía, comisario general Alejandro Sánchez; el prefecto de Puerto, capitán de corbeta Luis Zinno, y los exintendentes Bertil Bentos y Julio Pintos.
DESFILE NÁUTICO
Antes del acto central, instituciones costeras —Yacht Club, Club Remeros, Club Pescadores, Amandayé Ipeguá y Club Náutico Casa Blanca— desfilaron por el río Uruguay en homenaje al aniversario del puente internacional. La jornada tuvo también un costado cultural que acompañó el tono conmemorativo. Hubo un momento musical con la actuación de Bargas–Ilardía y Los Sampayeros. En el ingreso a la carpa se ubicaron dos cuadros: una reproducción del sello por los 50 años del puente —homenaje del Correo Uruguayo— y una pintura del puente realizada y donada por la artista Laura Rodríguez Romero. El gesto artístico reforzó una idea que atravesó los discursos: el puente no se mide solo en metros o en tránsito, sino en memoria, identidad y pertenencia compartida.
EMOCIÓN ANTE EL ANIVERSARIO
El tono de los discursos principales se movió entre la emoción y el llamado a la acción. La intendenta (en ejercicio) de Colón, María Dalleves, destacó que “celebramos los 50 años de inauguración del puente General Artigas, un puente que nació con la finalidad de unir, de integrar dos países a través de sus ciudades fronterizas”. Pidió mirarlo más allá de su “estructura de hormigón y acero”, para apreciarlo “como un símbolo tangible de lo que es la hermandad”. Para Dalleves, el aniversario es una oportunidad de “resignificación”: volver a su objetivo inicial y “reforzar esa hermandad” que se construye “con el paso del tiempo y con decisiones concretas”.
El intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, eligió una perspectiva histórica para hablar de convicción colectiva y futuro. Sostuvo que el puente no inventó el vínculo, sino que lo hizo permanente: “No es cierto que el puente unió dos cosas. Ya estaban unidas de antes; ya existía una vocación integradora”. Recordó tiempos en los que el cruce se resolvía de otras maneras, cuando “el río no era un obstáculo para visitar familiares, tejer relaciones o sostener el intercambio”.
En el corazón de su mensaje, Olivera señaló que “el desafío es pensar de acá para adelante” y propuso una imagen que, por simple, resultó potente: “Caminar de un lado y del otro, encontrarnos en el medio del puente y dialogar”. Para el intendente, esa es la forma de honrar lo construido: asumir que las responsabilidades públicas son “un pedacito de historia” y que lo importante “es lo que se deja para quienes siguen”.
Con ese horizonte, pidió mirar a la Argentina como parte del “entorno natural de la región” y al río Uruguay como “una fuente inagotable de oportunidades”, no solo para pasar por encima, sino también para aprovechar sus riquezas con cuidado y cooperación.
La tercera voz central fue la de Cecilia Bottino, presidenta de la delegación uruguaya, quien insistió en que el aniversario debía tener una marca esencial: la presencia y el abrazo entre comunidades. “Esta conmemoración era en conjunto o no era”, afirmó, agradeciendo la representación de ambos lados del río. Su discurso combinó reconocimiento a autoridades, énfasis en la sociedad civil y una reivindicación de quienes impulsaron la obra cuando todavía era apenas un sueño. “No fue fácil; esto fue obra y esfuerzo de la sociedad de Colón y de la sociedad de Paysandú”, remarcó, y destacó la perseverancia de quienes “recorrieron despachos y golpearon puertas durante años”. En ese camino evocó la maqueta que acompañó gestiones y reuniones hasta volverse emblema. “Tanta insistencia, tantas puertas que golpearon, que la gente empezó a llamarlos ‘los hombres de la maqueta’”, citó.
Bottino aportó además una dimensión práctica, pensada para quienes usan el puente a diario. Dio tranquilidad al indicar que “pueden seguir cruzando el puente tranquilamente; este puente está muy bien”. Al mismo tiempo, vinculó el presente con una discusión de largo aliento: la necesidad de planificar inversiones futuras. En tono coloquial, planteó que “hay que prever recursos para lo que venga, porque la infraestructura tiene ciclo de vida y las demandas crecen. Ya tenemos que ir guardando platita, porque llegará un futuro en el que habrá que construir nuevos puentes sí o sí”.
En su mirada, el puente funciona también como una “excusa” para reclamar y promover una integración que no se limite al tránsito. “La integración en salud, educación, cultura y deportes tiene que acrecentarse”, sostuvo, al señalar que el desarrollo fronterizo requiere “decisiones sostenidas y acuerdos que excedan la coyuntura”. Lo sintetizó en una frase que operó como cierre conceptual del aniversario: “Lo que nos une es mucho mayor que lo que nos puede llegar a desunir circunstancialmente”.
DESCUBRIMIENTO DE PLACAS
Tras los discursos, se realizó el descubrimiento de placas conmemorativas. La primera, de la Intendencia de Paysandú, definió al puente General Artigas como emblema del “espíritu fraterno e integrador de dos pueblos”, del “esfuerzo y la visión de sus impulsores” y de un “profundo compromiso con el progreso y el bienestar” de la gente de ambas orillas. “Al conmemorarse este aniversario en su inauguración, saludamos y celebramos el espíritu que alentó a los artífices de una obra arquitectónica que sigue inspirándonos”, señala la inscripción.
La placa de la delegación uruguaya en CARU consignó la fecha del cincuentenario. Una tercera, de la Junta Departamental de Paysandú, celebró el puente como “símbolo de amistad y cooperación que une dos pueblos hermanos, fortalece lazos de integración y consolida el futuro en comunión de Uruguay y Argentina”.
Posteriormente, el gobernador del distrito binacional del Rotary 4945, Leonel Delgado, entregó también una placa conmemorativa.
PARTE DE LA MISMA HISTORIA
Con la música, el arte, las placas y las tres intervenciones principales, el 50.º aniversario dejó una idea nítida: el puente internacional General Artigas es una obra que se celebra por lo que permitió —y por lo que sigue permitiendo—, pero también por lo que exige.
Exige mantenimiento, planificación y cooperación y, sobre todo, voluntad de encontrarse. Medio siglo después de 1975, el mensaje volvió a ser el mismo que inspiró a quienes lo impulsaron: unir orillas es más que construir una estructura; es sostener un vínculo. Y en el litoral uruguayo-argentino, ese vínculo se repite cada día en un gesto sencillo y poderoso, cruzar, mirar al otro lado y reconocerlo como parte de la misma historia.
