Una tecnología de rescate que ya salvó decenas de vidas en las costas de España está a punto de dar su primer salto operativo a Paysandú. De la mano de la empresa española Salvare y su representante exclusivo en Uruguay, la firma sanducera Charles Chalkling S.A., se perfila como escenario piloto para la introducción de drones especializados en salvamento fluvial, pensados para intervenir en los primeros minutos críticos de un ahogamiento.
“Estamos en Uruguay hace más de 70 años en la industria aeronáutica y somos locales de la tierra heroica de Paysandú, nuestra tierra querida”, resume Victoria Blanc, de Charles Chalkling S.A., subrayando el vínculo histórico de la empresa con el departamento y el rol que asume ahora como socio local de Salvare.
Junto a ella, Adrián Plazas, (CEO de Salvare, diseñador y fabricante del dron), David Leal (jefe de operaciones de Salvare), Facundo Sánchez (jefe de Mantenimiento/Técnico e Instructor), y Martín Tortorella (piloto de la firma sanducera).
DE UNA TRAGEDIA PERSONAL A UNA SOLUCIÓN AÉREA
El proyecto Salvare nació en España a partir de una experiencia traumática. Uno de sus fundadores, guardavidas, vivió en primera persona la muerte por ahogamiento de una mujer a la que no pudo rescatar a tiempo. Ese episodio fue el detonante para repensar el modelo de salvamento. “Surge principalmente de la problemática que tenemos en las costas, que es el ahogamiento, además conocido como la tercera causa de muerte en el mundo”, explica Adrián Plazas, CEO de Salvare.
“Y fruto también de vivir en primera persona una situación en la que a mí personalmente se me muere una mujer. Esto nos lleva a plantearnos nuevas soluciones tecnológicas que puedan mejorar lo que actualmente conocemos, que puede ser una embarcación o propiamente un guardavidas entrando al agua a nado”, agrega.
La idea fue incorporar un elemento que reforzara, no que sustituyera, el trabajo del guardavidas, pues “nunca antes habíamos dispuesto de un elemento que va por el aire, más allá de un helicóptero, pero sabemos que no es sostenible en cuanto a su aplicación en cada uno de los puntos de la costa. Es la primera vez que tenemos un dispositivo, en este caso un dron, que puede reforzar estas tareas de los guardavidas”, resume Plazas.
Desde 2017, los drones de Salvare han operado en playas de Mallorca, Ibiza, Menorca, la Comunidad Valenciana, Canarias e Islas Baleares. En una sola temporada de tres meses llegaron a asistir más de 300 emergencias y concretar más de 30 rescates exitosos.
UN DRON QUE DESPEGA EN CINCO SEGUNDOS
El dron de Salvare pesa unos 10 kilos y está diseñado para permanecer encendido en modo standby durante todo el horario de servicio, con los sistemas críticos activos. Esto responde a un problema técnico muy concreto: la demora que muchos drones tienen para captar satélites y quedar en orden de vuelo.
“Es una excelente pregunta y en 10 años nunca me la han hecho”, reconoce Plazas cuando se le consulta por el tiempo que lleva “enganchar” el GPS. “En este sentido, está adaptado precisamente a este servicio. No podemos esperar un minuto a que el dron capte los GPS y se pueda poner a funcionar”.
“El dron está constantemente, durante el horario de servicio, listo para despegar, el piloto solo tiene que encender los motores (ocho en los aparatos de quinta generación). Desde que está estacionario, en modo standby, hasta que pueda despegar, precisa solo cinco segundos”.
Una vez sobre el lugar, el dron libera un chaleco salvavidas que cae cerca de la persona. “Se le entrega en la mano, se infla de manera automática y simplemente lo tiene que coger”, añade.
El sistema está pensado para la fase de rescate con la persona a la vista. Si la situación deriva en una persona desaparecida, entra a regir otro protocolo. “Lo que va a suceder siempre en el salvamento es que vamos a necesitar una persona o alguien que divise que alguien está con problemas. Eso es así: que esté a la vista. Si no, entramos en otra fase, que es empezar a buscar una persona desaparecida”, señala Plazas.
ALIANZA Y DESEMBARCO EN URUGUAY
El desembarco en Uruguay se da a partir del contacto de Charles Chalkling S.A., empresa aeronáutica con base en Paysandú, que buscó abrir nuevas líneas tecnológicas vinculadas al mundo de los drones. “Ellos, que son de la zona, nos contactan buscando abrir nuevas oportunidades de mercado, aportarle también nueva tecnología que ya es presente en el mundo y que, por lo tanto, con su infraestructura, con su recorrido y con su historia en el mundo aeronáutico, es tan simple, entre comillas, como abrir una nueva línea aprovechando todo su expertise”, explica Plazas.
Tras un análisis de oportunidad de negocio de alrededor de mes y medio, ambas partes acordaron y “actualmente ellos son nuestros representantes en todo Uruguay, en todo el territorio nacional, de manera exclusiva”.
Si bien Salvare había recibido interés desde otros países del continente, nunca se había concretado una implementación real de esta empresa. “Nos han llamado muchas veces, hemos venido, siempre ha habido mucho interés, pero nunca se había ejecutado”.
La Intendencia de Paysandú ya manifestó su intención de realizar una prueba piloto en las playas habilitadas del departamento. “Lo importante es la intención de la Intendencia de Paysandú, la innovación que esto significa para el departamento, porque es algo sin precedentes”, remarca Blanc.
El modelo de financiamiento se basa en la contratación del servicio por parte de clientes –intendencias, administraciones o empresas privadas–, que invierten en la incorporación y operación de la tecnología. “Este negocio se financia por tener un cliente, puro y duro”, sintetiza Plazas. “Si tenemos un cliente, se invierte. Da igual que hablemos de administración o empresa privada. Si nosotros ahora incorporamos esta tecnología y el mercado no la absorbiera, no habría desarrollo”.
La expectativa, dice, es clara: “se pretende que Paysandú sea el escaparate de América y, en particular ahora, Uruguay, que tiene costas, donde se padecen ahogamientos. Es una puerta de entrada a un nuevo producto, a una nueva tecnología y a una vanguardia”.
PILOTOS LOCALES Y “UNIVERSIDAD DEL AIRE”
Además de la tecnología, el proyecto implica formación de recursos humanos en Paysandú. Salvare ya comenzó cursos de capacitación con jóvenes pertenecientes al programa +Talentos para crear un perfil laboral que hasta ahora no existía en el país: pilotos de drones especializados en emergencias.
“Tienen una carga de trabajo en distintos días y entrenarán durante la semana con la intención de que los fines de semana estén prestando servicio real”, explica Plazas. “Lo más interesante va a ser que puedan prestar un servicio real. Es ahí donde se les pone a prueba realmente”. La apuesta local se vincula con una idea más amplia impulsada desde el Departamento de Desarrollo de la Intendencia: la llamada “Universidad del Aire”, pensada para potenciar el uso de drones no solo en emergencias, sino también en inspecciones de infraestructura, seguridad, producción audiovisual y otras aplicaciones.
“Hay programas que pretenden potenciar el sector de los drones en el municipio, y no solo con la emergencia, sino en otros campos, como podrían ser inspecciones o temas audiovisuales”, comenta Plazas.
“Me parecen unas iniciativas brillantes en el sentido de que se pretende formar gente en un sector que está en auge claramente y que cada día está más presente en las vidas de cualquier ciudadano”, señala.
MÁS ALLÁ DEL SALVAMENTO: UN DRON VERSÁTIL
Aunque fue concebido para el salvamento acuático, el dron de Salvare está especialmente diseñado, pero no limitado exclusivamente a esta tarea. La clave está en su payload (carga útil) intercambiable, que puede adaptarse a distintas necesidades.
“No nos cerramos solo a lo que sería un rescate puntual soltando un chaleco”, explica el CEO. “La parte de abajo del dron, que se le llama en el argot payload, es intercambiable y tenemos la capacidad de implementar cualquier otra tecnología. Dependiendo del cliente, podemos retirar esos chalecos e incorporar cámaras de altas prestaciones, por ejemplo”.
De este modo, el mismo dron puede utilizarse para operaciones desde embarcaciones, en seguridad privada y vigilancia de perímetros o grandes eventos, en inspecciones técnicas y audiovisuales con cámaras especiales.
Con más de diez años de desarrollo y varios veranos de experiencia en España, Salvare desembarca ahora en Paysandú con un producto que su CEO define como “muy maduro”, listo para operar en un nuevo entorno y con una consigna clara: aprovechar la vanguardia tecnológica para ganar tiempo en los rescates y salvar vidas.


