El espacio público es de todos

En la edición del pasado 19 de diciembre, nuestro diario informó que la bancada del Frente Amplio ingresó la Moción 7.738 en la Junta Departamental, con la firma de los ediles Francisco Gentile, Amalia Juárez, Silvia Fernández y Martín Osores. La iniciativa señala una ocupación creciente de espacios peatonales y de estacionamiento, riesgos para la seguridad vial y “vacíos” normativos, y en este caso “tiene como eje la exhibición y venta de automóviles en veredas y calles, incluidos espacios destinados a la circulación y al estacionamiento”. En el documento, los ediles afirman que observan “cada vez más” esta problemática en distintos puntos de la ciudad, con veredas utilizadas como “vidriera” para vehículos en venta, sectores de calzada ocupados y lugares de estacionamiento tomados con fines comerciales. En términos prácticos, sostienen que “se trata de un uso del espacio público que excede lo ocasional y que empieza a consolidarse como una modalidad frecuente”.

En efecto, para los curules mencionados “cuando el espacio público se transforma en un lugar de exhibición y venta se introduce un elemento de desigualdad”, pues “la actividad comercial se beneficia de un soporte –vereda, calzada o estacionamiento– que no fue concebido para ese fin y que pertenece a todos”. La moción presentada hace referencia al Decreto Departamental 6410/2011, que regula el uso de los espacios públicos y cuyo “espíritu”, según los ediles, “es ordenar adecuadamente el entorno urbano y asegurar que la utilización del espacio se realice sin afectar derechos de terceros ni el interés general”. Sin embargo, el documento presentado subraya un aspecto central: la normativa vigente no establecería “de forma expresa la prohibición de exhibir vehículos destinados a la venta sobre la vereda o la calzada”. Para los ediles, esa falta de precisión genera un “área gris” que termina habilitando –en la práctica– usos indebidos del espacio público. Los ediles del Frente Amplio impulsan que se considere la necesidad de modificar la actual Ordenanza de Espacios Públicos, incorporando al artículo 9° del Decreto 6410/2011 un nuevo numeral que establezca “prohibir la exposición de vehículos para su venta sobre la vereda o la calzada, en todo el territorio departamental”.

La iniciativa de los ediles frenteamplistas se hace eco de una situación de hecho que de forma creciente se ha transformado en una de las preocupaciones de los sanduceros, sin importar si se trata de peatones o de conductores de vehículos de cualquier tipo. En efecto, la repercusión que la nota tuvo en nuestra página de Facebook y los comentarios allí vertidos dejan en claro la importancia del tema. Mientras un usuario de esa red social expresaba que “Me parece genial; el otro día un niño que su mamá lo lleva en sillas de ruedas le fue imposible poder andar en la vereda porque ponen los autos y cortan el pase no es justo”, otro manifestaba lo siguiente: “¡Si, las veredas, son para transitar las personas! ¡No puede ser que uno con niños tenga que bajar, a la calle, por qué, estén atravesados, autos, haciendo que nuestras vidas estén en peligro!”

Las infracciones a las normas departamentales no se limitan a las grandes automotoras que abundan en muchas de las principales avenidas de nuestra ciudad (avenidas Wilson Ferreira Aldunate, Soriano, Entre Ríos, Baldomero Vidal y Bulevar Artigas, por ejemplo), sino también en plena vía pública, sin carteles identificatorios ni habilitaciones de ninguna clase, por ejemplo en calle Baltasar Brum antes de llegar al cruce de esa arteria con la calle Florida. En efecto, suele ocurrir que varios vehículos son estacionados día tras día con algún tipo de distintivo sobre su techo (generalmente un bidón de agua mineral o botella) para indicar que se encuentran a la venta. Resulta llamativo que el Banco de Previsión Social, la Dirección General Impositiva o la propia Intendencia de Paysandú que son tan celosos para controlar otro tipo de actividades no hayan tomado cartas en el asunto. ¡Qué fácil es para algunos trabajar en la calle utilizando las instalaciones del espacio público común en lugar de pagar un alquiler por un local comercial apropiado para tales fines!

Desde hace años nuestro diario ha denunciado en sus páginas esta problemática que en realidad es un abuso de quienes creen que pueden utilizar espacios públicos para sus actividades comerciales, lo cual está claramente fuera de lugar. Mantener una flota de autos estacionados en la vía pública mientras se desarrolla la actividad comercial correspondiente, implica privar de lugares de estacionamiento a otros vehículos que también tienen derecho a hacer uso de esos lugares en una ciudad en la cual la densidad vehicular va en aumento y plantea nuevos desafíos para todos los que integran el tránsito sanducero (autos, motos, bicicletas, etcétera). Se trata de autos que permanecen largas horas estacionados en la vía pública y por los cuales nadie se hace responsable constituyendo de esa forma un abuso reiterado y a plena luz del día. A todo lo anterior debe sumarse que ese mal uso de las veredas y espacios públicos perjudica al resto de los comerciantes tanto linderos como de las cercanías, ya que sus eventuales clientes no van a encontrar donde estacionar y optarán por comprar lo que necesitan en otros comercios.

El hecho de que muchos de los vehículos exhibidos en esos espacios de uso público paguen patente no les otorga derecho a utilizar de manera indebida las veredas y lugares de estacionamiento. Al fin y al cabo, los taxis y remises que circulan por nuestra ciudad también pagan patente, pero igualmente están regidos por determinadas normas en lo que tiene que ver con la prestación del servicio de transporte de pasajeros. Pagar patente no es ni puede transformarse en un “vale todo” y tampoco otorga patente de corso para que los vehículos a la venta sean estacionados en el lugar que se les ocurra a los responsables de esas automotoras. Además, generalmente sucede que los vendedores tampoco pagan la patente, sino que trasladan la deuda al comprador, por lo que a ellos les sale gratis.

Es verdad que, lamentablemente, existen otros casos en nuestra ciudad de comerciantes que abusan de las veredas y otros espacios públicos, colocando en ellos sus mercaderías y dificultando (cuando no impidiendo) la circulación de personas, especialmente de aquellas que tienen dificultades para desplazarse, pero el caso de las automotoras no puede ni debe ser soslayado, porque no solo usan y abusan de la vereda frente a su negocio sino también de amplios espacios de estacionamiento que no les corresponde, y ocupan impunemente hasta el último centímetro sin pagar un peso, y por eso requiere un tratamiento específico en la Junta Departamental, para lo cual la iniciativa de los ediles frenteamplistas constituye un aporte de suma importancia que esperemos sea recogido y aprobado por ese cuerpo legislativo.

Ante una iniciativa como la presentada por los ediles frenteamplistas es de esperar que el resto los miembros de la Junta Departamental “tomen el toro por las astas” y resuelvan de manera clara y definitiva una práctica abusiva que vulnera el derecho de todos los ciudadanos y que se olvida de que “el derecho de unos termina donde empieza el derecho de los demás”.