Cuando todavía está por verse si efectivamente en el curso de este mes se podrá firmar el largamente postergado acuerdo entre el Mercosur y la UE (Unión Europea), habida cuenta de que es manifiesta la resistencia a concretarlo de algunos países europeos, bajo la excusa de la “sensibilidad” medioambiental, en nuestro país se abre una moderada expectativa respecto al ingreso al denominado Acuerdo Transpacífico, en base a las gestiones que fueran iniciadas durante el gobierno de Luis Lacalle Pou y cuyos resultados se han recibido en la administración de Yamandú Orsi, que continuó con los contactos con ese fin.
Uruguay había solicitado su adhesión en diciembre de 2022, en tanto la cancillería confirmó hace pocos días que el proceso requirió “meses y meses de trabajo discreto, en absoluta reserva”, según expresó la vicecanciller, Valeria Csukasi, debido a que basta con que un solo miembro del bloque rechace una adhesión para que ésta se trabe.
El canciller Mario Lubetkin calificó la decisión como un logro de política exterior que “trasciende gobiernos” y celebró que Uruguay “abra autopistas de oportunidades” en materia comercial.
Analistas de nuestro país consideran entre otros aspectos que el Acuerdo Transpacífico abriría la puerta a la exportación de leche con bajos aranceles y cuotas preferenciales, con muy buenas perspectivas en once mercados de alto poder adquisitivo.
En este sentido, el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED), considera que Uruguay se verá beneficiado con una reducción de 3,2 puntos en su índice de vulnerabilidad comercial por la reciente adhesión al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (Cptpp), que es la denominación oficial de este acuerdo.
Los gráficos del CED comparan la trayectoria histórica del indicador de “vulnerabilidad comercial” y muestran una caída relevante al incorporar el shock del Cptpp, lo que implica una diversificación efectiva de mercados y menor exposición a shocks regionales.
Al referirse a esta posibilidad, el propio expresidente Lacalle Pou evaluó que es “buena noticia que el gobierno haya logrado un paso más”, a la vez que hizo hincapié en que el bloque “reúne alrededor del 15% del PBI mundial, el 20% de las importaciones globales y el 17% de las exportaciones”, subrayando la potencia comercial del acuerdo. Para Uruguay, se trata del acceso más amplio que haya conseguido fuera del Mercosur, evaluó.
Asimismo, los datos indican que el 7,9% de las exportaciones de bienes uruguayos ya tienen como destino los países del Cptpp, lo que en 2024 representó un ingreso de 1.025 millones de dólares. Los principales productos colocados fueron carne vacuna, madera, concentrados de bebidas y arroz.
Al mismo tiempo, Uruguay importó 750 millones de dólares desde los países del bloque, y el 53% de esas compras corresponde a grandes rubros industriales, lo que confirma la complementariedad comercial. Con la adhesión, estos productos “entrarían sin pagar aranceles”, señaló el CED.
De acuerdo con este análisis, aunque el impacto estático inicial es “moderado”, los efectos dinámicos pueden ser significativos, con mayor atracción de inversiones, reglas más transparentes y un marco de estabilidad regulatoria.
El ingreso implica además una reducción estimada del 30% en los costos logísticos y arancelarios para las exportaciones uruguayas hacia los países del acuerdo, según estudios previos de la Academia Nacional de Economía. A su vez, las proyecciones sectoriales apuntan a un incremento del 60% en las exportaciones a los miembros del Cptpp una vez aplicadas las preferencias, según estima el portal Ámbito.
Asimismo el CED entiende que el ingreso al acuerdo reduciría la vulnerabilidad comercial del país a niveles históricamente bajos y ampliaría la participación de Uruguay en cadenas globales de valor. En su visión, la diversificación de destinos, el acceso a un mercado ampliado y la profundización de reglas previsibles ubican al Cptpp como el mayor salto de apertura desde la creación del Mercosur.
Con la adhesión ya aceptada, Uruguay iniciará ahora la etapa técnica de implementación, donde se negociarán los cronogramas arancelarios, la adecuación normativa y la operativa de acceso a mercados. Para el sector exportador, la expectativa es inmediata: más mercados, menos costos y un marco de competencia ampliado, según se estima. Claro que una cosa son las expectativas y otra el paso a la realidad, incluso en el corto plazo, porque en este mundo globalizado nada se puede dar por sentado, más allá en este caso del hecho clave de que nuestro país haya sido aceptado para ingresar al Cptpp, uno de los acuerdos comerciales más importantes del mundo, sin dudas.
Pero además, debe tenerse presente que la significación de este paso aumenta si se tiene en cuenta que actualmente Uruguay solo tiene acuerdos comerciales con cuatro de los doce países de este bloque, que son México, Chile, Perú y Singapur. Según datos de la Cancillería, entre 2022 y 2024 el Tratado de Asociación Transpacífico representó en promedio el 9 por ciento del total de las exportaciones de bienes de Uruguay, con un valor de 1.100 millones de dólares.
Pero a su vez hay un aspecto clave, que es el que tiene que ver con el acceso con aranceles reducidos, de los que hoy no se beneficia Uruguay, y donde sin embargo entran nuestros competidores directos con preferencias arancelarias significativas.
Así, el centro de análisis Pharos considera que la entrada al tratado podría generar un aumento del 16,6 por ciento en las exportaciones totales del país, impulsado por la reducción de hasta un 30 por ciento en los costos del comercio para acceder a los mercados de los países miembros.
A esto se refería recientemente la vicecanciller de nuestro país Valeria Csukasi, al señalar que esta igualdad de condiciones es fundamental, porque “pasamos a tener condiciones iguales de acceso en mercados en donde nuestra competencia hoy nos estaba ganando por no pagar aranceles”, beneficio que se extiende a productos uruguayos como el arroz y los lácteos, que podrían integrarse en las cadenas de valor de países asiáticos.
Entre otros aspectos, es importante que en este tema, en lugar de desestimar lo hecho anteriormente, el actual gobierno haya dado continuidad a las gestiones para tratar de ingresar a estos mercados con ventajas arancelarias, incluso dando lugar a no menos de 25 reuniones en que se realizaron gestiones “discretas y en silencio” para avanzar en este proceso.
Ello inscribe en aquellos dichos del expresidente José Mujica de “comerciar hasta con quien se descuide”, pero sobre todo hacerlo pudiendo competir en mejores condiciones con quienes nos desalojan de los mercados por ser un país caro, pero también porque perdemos en los aranceles en los que otros tienen ventajas.
Estamos por lo tanto ante una apuesta estratégica muy valedera para la inserción en nuevos mercados en mejores condiciones, que puedan significar asimismo atraer inversiones y más fuentes de trabajo, con empleos de calidad. Un desafío que debemos sostener como país y por encima de gobiernos, abriéndonos en lugar de encerrarnos dentro de nuestra pequeñez, limitaciones y vulnerabilidad, más allá de factores coyunturales.

