Transitamos un tiempo de cierre de año, de cursos, compromisos que no pueden postergarse: alto estrés. Siguiendo con este tema que he abordado en otros artículos es importante saber que el estrés asume múltiples formas. Para una persona, el estrés podría manifestarse con ciertas características que podríamos llamar depresivas caracterizadas por letargo y agotamiento; en otra, puede verse como conductas obsesivas, trabajando a todas horas con una sensación de desesperación creciente de la cual se le hace muy difícil desconectarse.
Sean cuales sean las características, por momentos se tiene una sonrisa cuando por dentro no sucede lo mismo y se van acumulando situaciones, problemas que no se enfrentan para no quedar mal y en lo laboral, evitar el riesgo de perder el trabajo. “Si digo algo capaz me echan” frase que se escucha con frecuencia.
Reconocimiento
El manejo del estrés comienza con el reconocimiento de que las personas, sin importar que parezcan muy fuertes en la superficie, son vulnerables. Nadie, ni siquiera el gerente o empleado más flexible, puede trabajar de manera continua bajo presión excesiva. Todos tenemos un punto de rompimiento. Es muy necesario comprender qué está pasando realmente dentro de cualquier personal. ¿Cómo sabemos si alguien está afrontando bien la situación o simplemente está ocultando un gran conflicto?
El diálogo personal, a nivel grupal y la comprensión empática son necesarios para saber por qué, cómo sucede y de qué manera afecta a corto, mediano y largo plazo.
Solo por citar un ejemplo entre varios, todos recordamos la pandemia, el personal de la salud que trabajaba largas jornadas de gran agotamiento mental, físico y emocional. ¿Tuvieron ayuda necesaria? ¿Tienen actualmente contención los que nos cuidan? ¿Quién cuida a los cuidadores?
Despertar conciencia
Es importante y recomendable que se hable el problema con claridad y exista la comprensión de que es algo legítimo que los empleados y sus superiores puedan hablar sin sentir alguna amenaza, ya que para ambas partes son temas incómodos de tratar muchas veces. Desafiar las viejas ideas o creencias acerca del alto estrés como el precio que paga la gente por demostrar su compromiso y dedicación. La alta presión laboral debería verse como el resultado indeseable y peligroso, no cómo condecoración al compromiso.
El cambio de actitud implica mensajes consistentes a las personas, organizaciones y sociedad de que se acepta que a menudo la vida puede ser difícil, con frecuencia el trabajo es muy demandante y, como resultado, algunas personas sufren.
Por eso es tan importante tener una red de apoyo donde encontremos personas con quienes compartir lo que sucede. Responsabilizarnos además en el cuidado de nuestra salud mental, ya que eso influirá en la manera en que afrontemos el estrés. Por lo tanto las responsabilidades son compartidas; por un lado la empresa es bueno que se cuestione el nivel de exigencia que tienen sus empleados y que además el empleado se plantee cambiar su conducta y realizar cosas de manera diferente.
Tanto empleados, como patrones, trabajadores independientes, amas de casa, médicos, policías, todos somos personas y la salud mental es importante para todos. (097352937)


