El lunes pasado, en el aula magna de la sede Paysandú del Centro Universitario Regional (Cenur) Litoral Norte, se llevaron adelante dos talleres lúdicos-expresivos con la participación de funcionarias de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) y de la Red de Atención Primaria (RAP).
La propuesta estuvo a cargo de las profesoras Ana Inés Alonsopérez y Delia Bianchi, junto a estudiantes del ciclo de graduación de la Licenciatura en Psicología. El objetivo de la actividad fue generar un espacio compartido, descontracturado y saludable, donde los trabajadores pudieran expresarse libremente y salir de la rutina cotidiana.
La psicóloga Ana Inés Alonsopérez destacó la importancia de este tipo de instancias. “Estoy con mucha alegría de estar otra vez en Paysandú y poder aportar a este encuentro entre la Red de Atención Primaria de ASSE y la Universidad. Ya trabajamos con un grupo temprano en la mañana, este es el segundo, y estamos pasando las cincuenta personas de la red. Todos trabajadores de distintas ocupaciones, fue muy bienvenido lo que estamos ofreciendo. Es importante fortalecer las redes del Interior del país”.
Al mismo tiempo, la especialista subrayó que los talleres se enmarcan en la necesidad de “cuidar a quienes cuidan. El personal de salud está más expuesto al estrés y a las condiciones de vida actuales. Se habla mucho de cuidar a quienes cuidan, pero en la práctica no siempre sucede. Estas instancias fomentan el bienestar de las personas trabajadoras y promueven mejores vínculos entre ellas”.
Alonsopérez también explicó que las metodologías expresivas “son estrategias donde predomina lo no verbal: movimiento, juego, expresión plástica, modelado. Desde la psicología de la expresión, estos recursos se utilizan con fines de intervención psicológica”.
La mirada de los estudiantes
La estudiante de psicología Paula Bide valoró la dimensión formativa de los encuentros y explicó que el objetivo es “poder expandir y multiplicar esta actividad dentro de nuestra práctica integral de metodología expresiva y llevarla a otros lugares”.
Acerca del rol estudiantil en la experiencia, indicó que coordinaron los talleres junto a las docentes y que son sostenidos con un grupo de estudiantes interesados en promover este tipo de prácticas. También resaltó la relevancia de las metodologías expresivas para la salud integral. “A veces se subestiman estas propuestas porque se asocian al ‘expresarse libremente’, pero sabemos que en prevención y promoción de salud son fundamentales. Promueven el juego, la libertad de expresión sin evaluación ni juicio, algo muy valioso a nivel vivencial”.
En cuanto a la respuesta de los participantes, destacó que “se dio mucha entrega y disposición, la gente estuvo receptiva y abierta a disfrutar”. En tanto, consultada sobre la menor presencia masculina en el grupo, comentó que podría vincularse a aspectos culturales, “quizás los hombres no se habilitan tanto a cuidarse desde estos dispositivos y optan por otros más acordes a los mandatos culturales. Pero este tipo de talleres es para todas las edades y géneros”.
La mirada institucional: una necesidad sentida
Rosina Salsamendi, en su calidad de adjunta a la Dirección de la RAP de ASSE, explicó que la iniciativa surgió desde una inquietud en la gestión de “generar un espacio de cuidado para trabajar aspectos vinculados a la salud mental desde un enfoque integral” y coincidió con Alonsopérez en que aunque muchas veces se hable de ‘cuidar a quien cuida’, “en la práctica estos espacios no siempre existen”.
Salsamendi indicó que la propuesta del equipo universitario fue muy bien recibida, “ellas trajeron la idea de trabajar con talleres lúdico-expresivos y nos encantó. Más aún por las referentes que lo estaban proponiendo”.
Sobre la participación, explicó que para no desbordar los servicios se generaron dos talleres en la mañana.
“Había interés en explorar esta propuesta, incluso sin saber exactamente de qué se trataba. Participaron auxiliares de enfermería y de servicio, administrativos, médicos, odontólogos, licenciados en enfermería, asistentes odontológicos, además de personal de diferentes policlínicas y áreas administrativas”, describió.
Al mismo tiempo, destacó que estos espacios responden a una necesidad real, dado que “el desempeño en la atención de salud es un un trabajo bajo mucha presión. Venimos de la pandemia, que fue una carga muy fuerte en lo profesional y en lo personal. Era algo necesario y reclamado por los funcionarios”.
