La Dirección Sectorial de Planificación Educativa de la ANEP presentó los resultados de la segunda edición de la Encuesta Nacional Anual sobre Procesos Educativos (Enape), en tanto que el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEEd) compartió los hallazgos del Informe acerca de los Facilitadores de los Centros María Espínola.
La ENAPE es una herramienta diseñada para recoger información periódica sobre las percepciones y opiniones de directores y docentes de la ANEP acerca de las prácticas educativas y de gestión que se desarrollan en los centros educativos. Además, colabora con la administración para la toma de decisiones en materia de política educativa.
“No se trata de una evaluación de la TCI sino que el objetivo fundamental es conocer cómo los directores y docentes percibieron este proceso denominado Transformación Educativa, qué cambios reconocen en ese trayecto, qué tensiones identifican y dónde se sitúan algunos de los desafíos que evidencian o refieren”, indicó Analaura Conde, referente del equipo técnico de la Dirección Sectorial de Planificación Educativa.
El estudio fue realizado a partir de una consulta efectuada a 274 directores y a 1.715 docentes, cuya colaboración fue clave para elaborar el informe.
La especialista señaló que la percepción de las prácticas educativas a partir de los datos extraídos de la encuesta, presentan una realidad heterogénea. “El impacto percibido de la TCI varía en forma muy significativa según el lugar desde el cual se mira. Si hablamos desde el rol de los directores o desde la mirada de los docentes, allí aparecen matices y lo mismo sucede si nos situamos en educación Primaria o en Media”.
Conde aseguró que existe un consenso más sólido acerca de los cambios implementados en Primaria y en los centros que ofrecen Educación Básica Integrada (EBI), donde el enfoque por competencias y un mayor uso de las metodologías activas, fueron recibidos de una manera más favorable.
Sin embargo, explicó que en la educación Media Superior la percepción de impacto es sensiblemente menor y emerge con fuerza una tensión que atraviesa buena parte del relevamiento. “Los directores perciben avances en la interdisciplinariedad y en el aprendizaje basado en proyectos que promueve la TCI. Por su parte, la mayoría de los docentes señala que sus formas de trabajo no han cambiado de manera sustantiva. Muchos docentes expresan que la TCI le puso un nombre a prácticas que ya realizaban, como el trabajo en equipo y el uso de tecnologías”, analizó.
UN 80 POR CIENTO
La referente indicó que el área donde se concentran las mayores resistencias técnicas es la evaluación, debido a que, aunque se reconoce un avance en la priorización de algunos contenidos y competencias, cómo evaluar sigue configurando una zona de tensión. “La retroalimentación formativa y el diseño de instrumentos por competencias son percibidos como tareas complejas, evidenciándose una brecha entre la propuesta pedagógica de carácter más técnico, y la capacidad operativa para llevarla adelante”.
Con respecto a los cinco cursos de formación impartidos durante la puesta en marcha de la TCI, el estudio revela un alto nivel de participación y aprobación, especialmente en los cursos de carácter general. “Entre los directores estos valores se ubican en torno al 80%. Cuando la formación se focaliza en aspectos más específicos como la planificación, evaluación, metodologías activas o interdisciplinariedad, la participación disminuye. No obstante, más de la mitad del colectivo docente participa y aprueba estas instancias”, resaltó.
Entre los directores predomina una valoración positiva de estos cursos, especialmente en Primaria, donde se destacan aportes para la gestión y el acceso a documentos e insumos concretos para el trabajo institucional. En el caso de los docentes, la evaluación es más heterogénea. Las opiniones se dividen respecto a la utilidad real de la formación, tanto para planificar el trabajo en el aula, como para desarrollar las formas de evaluación, para la implementación de programas y para trabajar con metodologías activas.
SIMILAR VINCULACIÓN
Con respecto al plan EBI, en Primaria predomina una posición de equivalencia en aspectos clave como la continuidad de las trayectorias, el acompañamiento y el abordaje interdisciplinario. No obstante, este plan es valorado por presentar ventajas con respecto a formatos de evaluación más adaptados a los estudiantes y una mayor autonomía sobre las trayectorias educativas.
Los directores también destacan la navegabilidad entre Secundaria y UTU como un rasgo distintivo del plan. Sin embargo, existen tensiones con respecto a los aprendizajes, percepción expresada por los directores y docentes, quienes manifiestan reservas acerca de si el cambio de plan se traduce en mejoras efectivas en los resultados de aprendizaje.
Por su parte, los directores de la educación Media Superior consideran que tanto el plan actual como los anteriores, favorecen de forma similar la vinculación con el mundo del trabajo y el nivel de los aprendizajes.
Además, reconocen la navegabilidad entre los subsistemas, los espacios de acompañamiento orientados a los estudiantes y la posibilidad que brinda de autonomía estudiantil a la hora de construir trayectorias más independientes y autónomas. Los docentes coinciden en resaltar estas fortalezas, pero introducen una diferencia significativa, ya que en términos de aprendizaje valoran de forma más positiva los planes anteriores.

