La Sociedad Apícola Uruguaya (SAU) denunció la peor tasa de mortalidad de colmenas en la historia del país y demandó al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) la declaración de estado de emergencia.
En Uruguay, el sector apícola cuenta con unos 3.000 productores registrados, aproximadamente 550.000 colmenas y por año, entre 200 y 300 abandonan la producción de miel. La pérdida de colmenas afectó a ocho departamentos –entre ellos Paysandú– y una comisión de trabajo integrada por técnicos y productores se encuentra abocada a analizar la situación y hacer recomendaciones al ministerio.
Oficialmente se reportaron 13.759 colmenas afectadas y el entorno implicado en todos los casos es agrícola, con implantación de colza, trigo, maíz y soja en distintas etapas del cultivo.

Récord histórico
La asesora legal de la SAU, Dra. Gabriela Beneventano, señaló a EL TELEGRAFO que “Uruguay llegó a un récord histórico de mortandad de abejas”, con más de 13.500 colmenas con pérdidas totales en Canelones, San José, Colonia, Río Negro, Flores, Florida, Soriano y Paysandú. “Son más de 65 apicultores afectados en el litoral norte y sur, que es donde hay más cantidad de colmenas”.
Recordó que anualmente se pierden entre 200 y 300 apicultores “y esa cifra se conoce por las declaraciones juradas que presentan en julio. Esta situación ha sido una causa muy importante para que abandonen sus producciones y, en muchos casos, resuelven no presentar las denuncias porque entienden que no tendrá mayores connotaciones”.
A nivel oficial, se expidió el MGAP y señaló que junto a un grupo de técnicos realizan las investigaciones correspondientes con el fin de encontrar la causa de la mortandad. Sin embargo, Beneventano reconoció que “el ministerio no se sentó con cada afectado ni tampoco planteó un apoyo económico para solventar esta situación”.
Protocolo de actuación
La SAU cuenta con un protocolo de actuación dirigido a los apicultores en todo el territorio nacional. “Convengamos que la apicultura convive con la agricultura y, muchas veces, brindan sus campos para las colmenas. Por eso, los apicultores tampoco resuelven denunciar”, precisó.
Las agremiaciones buscan un mayor acercamiento con las autoridades del MGAP, Digegra y otros actores sociales involucrados con la apicultura para evaluar las disposiciones de recursos a los productores afectados. “Porque no hablamos de productores aislados sino de familias que viven de esto”, enfatizó.
Por otro lado, la asesora reflexionó que “las multas que se aplican por el mal uso de agroquímicos suelen ser irrisorias para las afectaciones que provocan. Los productos utilizados no solamente afectan a las colmenas sino a la salud de todos y al medio ambiente. Es importante el involucramiento de otros actores como el Ministerio de Salud o Ministerio de Ambiente, y no solamente al MGAP. Porque nadie dimensiona la importancia de la abeja en nuestra calidad de vida”.
En américa latina igual
Beneventano integra la Federación Internacional Latinoamericana de Apicultura (Filapi), desde donde estudian protocolos para el uso de agrotóxicos. “Toda Latinoamérica tiene problemas con los agrotóxicos y en distintos momentos y a todos les pasa lo mismo. Cuando hay rotación de cultivos es cuando hay una mayor mortandad de abejas. Buscamos las buenas prácticas agrícolas con mejores controles de los productos que se ponen en los cultivos, las horas de aplicación y la necesidad de avisar a los apicultores para retirar las colmenas. Por eso, no hay un apoyo para las buenas prácticas y convivencia de la apicultura con la agricultura”, agregó.
La revista de la Sociedad Apícola volverá a publicar el protocolo a fin de difundir los medios legales existentes para presentar una denuncia. “Uruguay junto a otros países de la región buscan normas respecto al control de las aplicaciones de agrotóxicos por la mortandad de abejas, así como normativas más contundentes que le permitan al apicultor obtener otro respaldo frente a estas situaciones devastadoras”, concluyó.
